Resumen para apurados
- El reciente femicidio de Agostina Vega en Córdoba, por el que detuvieron a Claudio Barrelier, reaviva la conmoción en Tucumán ante crímenes históricos de extrema crueldad.
- La investigación avanzó tras hallar el cuerpo en un descampado. El caso recuerda a históricos crímenes de Tucumán donde los asesinos intentaron borrar las huellas del horror.
- Este hecho reabre el debate sobre la violencia de género y la impunidad en la región, mientras la justicia busca determinar la responsabilidad de Barrelier.
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Todo crimen moviliza. Pero cuando sus autores descuartizan a las víctimas, la sociedad se espanta. El femicidio de la niña cordobesa Agostina Vega llenó de angustia a esa provincia y a gran parte del país. La indignación aumentó cuando trascendió que Claudio Barrelier, hasta el momento el único detenido por el caso, habría realizado maniobras para ocultar los restos de la víctima en un descampado con el objetivo de intentar lograr impunidad.
En la historia policial de Tucumán existen varios casos en los que los autores de homicidios recurrieron a este tipo de maniobras para intentar ocultar los crímenes y evitar ser descubiertos. Cada uno de ellos generó profunda conmoción y aún se mantiene vivo en los recuerdos de muchos tucumanos.
1- El ataque de “Lobo” Estequín
El 26 de diciembre de 2003, Margarita del Valle Pereyra se presentó en la casa de su yerno, Mario “El Lobo” Estequín, ubicada en un predio de la Universidad Nacional de Tucumán. Nunca se supo cómo mató a la mujer, pero sí se probó que después de haberla asesinado, descuartizó su cuerpo, lo cargó en un carro y diseminó sus restos en distintos sectores del sur de la capital.
El móvil de esa muerte fue todo un misterio. La teoría más fuerte es que la mujer fue a pedirle que dejara en paz a su hija, que lo había abandonado por la violencia de género que sufría. Otra, la que nunca se probó, sostenía que eran amantes y que ella había amenazado con contarle a su hija la relación que mantenían. En 2010 fue condenado a la pena de 20 años.
2- Las dudas del caso Betty
A semanas de cumplirse 20 años del crimen de la docente Ángela Beatriz Argañaraz, sigue sin conocerse qué pasó con sus restos. A lo largo de estos años surgieron diferentes hipótesis sobre qué ocurrió con su cuerpo, pero ninguna de ellas sirvió para encontrarlo.
“Betty”, como la llamaban, se presentó el 1 de julio en el departamento de Susana Acosta y Nélida Fernández (hoy Marcos Daniel Fernández). La víctima iba a ocupar el cargo de directora al que aspiraba una de las acusadas. Allí la mataron y luego ocultaron el cadáver. En 2009, las ex novicias fueron condenadas a 20 años de prisión por homicidio.
En las calles tucumanas se tejieron varias versiones sobre qué hicieron con el cadáver de la docente. Desde un primer momento se pensó que las condenadas podrían haberla descuartizado y trasladado sus restos en una valija a un lugar no determinado. Sin embargo, nunca se sumaron indicios para confirmar esa versión. La hipótesis más fuerte es que lo ocultaron en algún lugar de El Cadillal.
3- El caso de la farmacéutica
El viernes 8 de febrero de 2008 se registró uno de los hechos más macabros de la historia policial de la provincia. Investigadores descubrieron a María del Valle Dip descuartizando el cuerpo de su amiga, la contadora Liliana del Valle Cruz.
Según la investigación, Cruz había sido asesinada de un corte en el cuello realizado con un bisturí. La autora, médica de profesión, utilizó la farmacia para intentar concretar su plan criminal. De acuerdo con la pesquisa, la acusada podría haberla matado en medio de una discusión generada por cuestiones económicas y por el uso indebido de la tarjeta de crédito de la víctima.
En 2012, a través de un juicio abreviado, Dip fue condenada a 12 años de prisión. Falleció en 2019 luego de padecer una enfermedad terminal.
4- El crimen de la pequeña Rocío
En julio de 2021 se encendieron todas las alarmas. Una mujer se presentó en la comisaría de Lules para denunciar que Rocío (4), una niña que estaba a su cargo, había desaparecido. Con el correr de las horas, los pesquisas descubrieron una historia macabra.
La víctima estaba al cuidado de la denunciante de manera irregular. Los vecinos aseguraron que sufría malos tratos permanentes. Profundizaron la pesquisa y descubrieron que la pequeña había sido asesinada y que su cuerpo fue arrojado a un pozo donde intentaron incinerarlo. Como no pudieron completar la maniobra, juntaron los restos y los esparcieron en el río Colorado.
Siempre se sospechó que la niña podría haber sido ultimada después de sufrir un abuso sexual, pero nunca se confirmó esa versión al no haberse realizado una autopsia. Por el caso fueron condenados a perpetua María Carolina Graneros y su pareja, Edgardo Hernán Caro.
5- Horror en Río Seco
Luján desapareció el domingo 25 de agosto de 2024 tras salir de su casa para ir a comprar a un almacén cercano en Río Seco. Tras una intensa búsqueda, los investigadores encontraron restos óseos calcinados y prendas de vestir en la vivienda de su tío.
El principal acusado, Walter Mateo Córdoba, confesó inicialmente que la niña había muerto tras caerle un ladrillo por accidente y que decidió quemar el cuerpo al asustarse. Sin embargo, la investigación judicial manejó la hipótesis de un ataque con fines de abuso sexual. El hombre fue condenado a prisión perpetua.
Los investigadores sostienen que la mutilación, el descuartizamiento o la destrucción de los cuerpos suelen responder a dos objetivos: dificultar la identificación de las víctimas y eliminar evidencias que permitan reconstruir cómo ocurrió el crimen. Sin embargo, la experiencia demuestra que estas maniobras rara vez garantizan la impunidad y, en muchos casos, terminan convirtiéndose en una prueba más contra los autores de los homicidios.
















