LONDRES, Reino Unido.- La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas escaló en tres frentes: la posición oficial de Londres, una inesperada intervención de sectores del gobierno israelí acusados por la “limpieza étnica” en la Gaza y el Líbano, y una ofensiva judicial del gobierno argentino contra petroleras que operan en el archipiélago.
Ayer, ante la Cámara de los Comunes, la secretaria de Estado para el Desarrollo Internacional del Reino Unido, Kirsty McNeill, afirmó que su país aspira a sostener una relación “moderna y constructiva” con la Argentina de Javier Milei”. Pero, aclaró, esa voluntad de diálogo no implica un cambio en la postura histórica de Londres: “Reino Unido respalda los ‘derechos democráticos’ de sus habitantes como su propia soberanía sobre el territorio”. Para ello, la funcionaria se apoyó en el referendo de 2013, en el que el 99,8% de los votantes se pronunció a favor de continuar bajo administración británica. Argentina disputa la validez de ese referendo porque considera que los habitantes actuales de las Malvinas constituyen una población implantada a partir de la invasión británica de 1833.
McNeill subrayó, además, el respaldo de Estados Unidos: “Ellos tampoco tienen ninguna duda sobre nuestro apoyo inquebrantable a los isleños”, aseguró.
La referencia cobra relevancia por la declaraciones previas del presidente Donald Trump, quien dejó abierta la posibilidad de revisar la postura estadounidense sobre la soberanía del archipiélago. “Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas”, dijo la semana pasada. Se trata, por ahora, de una frase suelta de Trump y no de un anuncio de política oficial, pero generó repercusiones en Buenos Aires.
Embestida inesperada
El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, instó públicamente al primer ministro Benjamin Netanyahu a reconocer la soberanía argentina sobre las Malvinas. En un posteo de X, el funcionario del partido de ultraderecha Poder Judío calificó la presencia británica como una ocupación y acusó al Reino Unido de “robar” recursos naturales al pueblo argentino, en referencia a las perforaciones petroleras en la zona. “Le hago un llamado al primer ministro (...) a reconocer la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas y a imponer sanciones a Gran Bretaña mientras la ocupación continúe”, planteó.
El pedido de Ben Gvir no quedó aislado: el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, se sumó a las críticas con un pedido de remoción del embajador británico en Israel y un discurso de fuerte tono contra Londres. El trasfondo geopolítico de estos cruces es la presión internacional sobre Israel para frene los asentamientos de colonos en Cisjordania y los llamados para que Tel Aviv cese su ofensiva sobre el Líbano.
Denuncia penal a Navitas
Otro motivo de rispideces son los proyectos petroleros en el Atlántico Sur, concretamente el de Sea Lion, que opera en Malvinas la israelí Navitas Petroleum con la británica Rockhopper Exploration. Ayer, el gobierno argentino anunció que denunciará penalmente a Navitas y compañías asociadas, por explorar y explotar hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte bajo licencias otorgadas unilateralmente por el Reino Unido.
La presentación, que se hará en los tribunales federales de Comodoro Py, estará a cargo del canciller Pablo Quirno y el procurador del Tesoro, Sebastián Amerio, y buscará establecer responsabilidades penales sobre directores, gerentes y administradores de las empresas.
La acusación se apoya en la Ley Nº 26.659, conocida como “Ley Pino Solanas”, sancionada en 2011 y reformada en 2013, que exige autorización de la Secretaría de Energía de la Nación para cualquier actividad en la Plataforma Continental Argentina y prevé penas de hasta 15 años de prisión para quienes extraigan o transporten hidrocarburos sin permiso oficial.
Según un comunicado de la Oficina del Presidente, la denuncia busca “proteger los recursos naturales y velar por la soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur”.
















