TEHERÁN, Irán.- Estados Unidos exigió a sus aliados y a China que se sumen a la nueva campaña del presidente Donald Trump para aislar la economía iraní y provocar “el colapso” del gobierno de Teherán. Las declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, subrayan cómo Trump pasa de ejercer presión militar a ejercer presión económica sobre Teherán, mientras su impopular guerra se acerca a los seis meses.
“Va a funcionar en Irán y va a hacer colapsar al régimen”, dijo Bessent al canal CNBC. “Va a ser la mayor operación de aislamiento económico coordinado en la historia mundial”, añadió.
Sobre sus aliados, Bessent lanzó una advertencia: “(Están) con nosotros o contra nosotros”. Ante la pregunta de si Estados Unidos presionaría a China, señaló que “muchas conversaciones es mejor tenerlas en privado”, pero instó a Pekín a “sumarse al plan”.
Este plan contra Irán significa que es menos probable que Estados Unidos vuelva a realizar operaciones militares de gran envergadura contra el país, explicó Bessent.
“Si estamos aplicando la máxima presión económica, eso significa que probablemente no habrá una reactivación bélica a gran escala, pero enfatizaré que eso es por ahora”, declaró.
Terrorismo económico
Trump anunció el miércoles en un extenso mensaje en su red Truth Social que la “operación económica” contra Irán sería “aplastante” y que “cualquier país que permita que sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales brinden cualquier tipo de salvavidas a Irán afrontará a su vez tremendas consecuencias económicas”.
Irán, de su lado, acusó a Estados Unidos de “terrorismo económico” y de “crímenes contra la humanidad”.
“Sin duda, las sanciones económicas de Estados Unidos contra Irán, que atacan los derechos humanos fundamentales de cada ciudadano iraní, constituyen un caso de ‘terrorismo económico’ y de ‘crímenes contra la humanidad’”, declaró el ministerio de Relaciones Exteriores de Irán en un comunicado difundido por medios estatales, en el que afirmó que los responsables de esta política “merecen ser juzgados y castigados por cometer crímenes tan atroces”.
A medida que el conflicto en Oriente Medio se estanca, Trump pretende desatar esta “guerra económica” sin precedentes para arrinconar a Teherán, que se mantiene firme y se mofa de una “política fracasada”.
Ya el miércoles, el canciller de la república islámica, Abás Araqchi, sostuvo que el plan del mandatario tiene como objetivo “distraer de la propia crisis de Estados Unidos”.
Durante este conflicto, desencadenado por los ataques conjuntos de Israel y Estados Unidos el 28 de febrero, Trump ha multiplicado las declaraciones incendiarias y los cambios de postura.
Sin embargo, entre la impopularidad de la guerra en la escena política estadounidense y unas reservas de munición mermadas, el impredecible magnate republicano parece haber optado recientemente por una postura más cautelosa.
De hecho, las hostilidades han disminuido en el plano militar, a pesar de que el mes pasado se reanudó la guerra y saltó por los aires un protocolo de acuerdo firmado en junio.
Trump dijo a principios de esta semana que las conversaciones con Irán estaban suspendidas por ahora.
Teherán mantiene prácticamente cerrado el estratégico estrecho de Ormuz y Washington persiste con un bloqueo naval a Irán.










