Jugó en Lince, fue convocado a Tarucas y dejó Tucumán para perseguir su sueño en Italia
Matteo Salmoiraghi tiene 20 años, mide 1,95 metro y pesa 118 kilos. Después de ayudar a Lince a regresar al Regional A y ser convocado por Tarucas, aceptó la propuesta de Viadana para iniciar su camino en el rugby europeo.
Resumen para apurados
- El tucumano Matteo Salmoiraghi dejó Lince y fichó por el Rugby Viadana de Italia para iniciar su carrera en el profesionalismo europeo de la Serie A Élite.
- Tras formarse en Lince y ascender al Regional A, su paso por la franquicia Tarucas y el consejo de referentes lo impulsaron a dar el salto al exterior.
- El club italiano apuesta a su desarrollo físico y técnico, abriéndole la puerta a consolidarse en la alta competencia y proyectar una carrera a largo plazo.
Cuando Matteo Salmoiraghi empezó a jugar al rugby a los cinco años, Europa quedaba demasiado lejos. Su sueño era bastante más cercano: ponerse la camiseta de la Primera de Lince, entrar a la cancha y encontrar a su papá en la tribuna. Con los años lo cumplió. Después apareció Tarucas y ahora, con apenas 20 años, aquel chico que observaba como ídolos a los jugadores de su club que partían al exterior terminó siguiendo el mismo camino.
Salmoiraghi dejó Tucumán y se instaló en Italia para incorporarse a Rugby Viadana 1970, que disputa la Serie A Élite. El segunda línea, de 1,95 metro y 118 kilos, comienza así su primera experiencia en el rugby europeo después de un año que transformó su carrera.
“Cuando empecé en el club a los cinco años mi único sueño era jugar en la Primera, que esté mi viejo en la tribuna y esté orgulloso de mí. Ese sueño lo cumplí”, recordó.
De chico, sin embargo, había otra imagen que permanecía a la distancia. “Siempre veía que jugadores del club venían a jugar a Europa y yo los veía como mis ídolos, pero nada más que eso. Hoy estoy contento de poder hacerlo y contagiar por ahí a los más chicos del club para que sueñen en grande. Con laburo todo puede ser posible”, afirmó.
Una propuesta que esperó durante meses
La posibilidad de emigrar apareció a mediados de abril. Salmoiraghi decidió no apurarse. Lince todavía estaba disputando el torneo tucumano y cualquier determinación sobre su futuro quedaría para después de la competencia.
Una vez terminado el certamen, la propuesta de Viadana continuaba sobre la mesa. Entonces entendió que la posibilidad era concreta y las negociaciones avanzaron rápidamente.
La decisión, sin embargo, tuvo un costo. Lince acababa de conseguir su regreso al Regional A después de varios años y Salmoiraghi debía abandonar no solamente al equipo en el que se había formado, sino también a sus amigos.
“Fue la decisión más dura, sobre todo porque clasificamos al Regional después de mucho tiempo. Además, estaba jugando y disfrutando con amigos”, reconoció.
Finalmente eligió partir. “Hoy estoy contento con la decisión que tomé. Son oportunidades que por ahí, si no las agarrás, no sabés si vuelven a llegar”, explicó.
Desde Italia también sigue lo que ocurre con su club. El buen comienzo de Lince en el Regional le permitió marcharse con cierta tranquilidad.
Tarucas, el punto de quiebre
Antes de Italia hubo otro paso determinante. Salmoiraghi fue convocado durante este año por Tarucas y tuvo la posibilidad de experimentar desde adentro una estructura profesional.
“Sin duda fue un quiebre. Tarucas fue una etapa importantísima que me hizo dar cuenta de que esto es a lo que me quería dedicar. Fue muy grato para mí y, sin duda, este año está siendo una locura”, aseguró.
Aquella experiencia también fue importante cuando apareció la posibilidad de emigrar. Antes de tomar la decisión habló con familiares, amigos y entrenadores, pero hubo algunas voces que pesaron especialmente.
Una fue la de Álvaro Galindo, quien lo había dirigido en Tarucas y pudo transmitirle su experiencia como jugador en el exterior. También conversó con Emiliano Coria Marchetti, que conocía el rugby italiano por su paso por Zebre, y con tucumanos que habían jugado anteriormente en Viadana.
Las referencias coincidieron y terminaron de despejar sus dudas.
La apuesta de Viadana por su desarrollo
En Italia no le prometieron un lugar asegurado. Viadana incorporó a Salmoiraghi pensando también en su proyección y con la intención de terminar de desarrollarlo dentro de una estructura profesional.
“Al ser tan chico, el club hizo una apuesta al incorporarme. Me dijeron que quieren que juegue y que termine de desarrollarme con minutos en un campeonato de alto nivel”, explicó.
Después aparece una responsabilidad exclusivamente suya. “Está en mí ganarme ese lugar compitiendo semana a semana. Estoy contento con ese desafío”, agregó.
Su físico aparece como una de sus principales herramientas para competir como segunda línea, aunque identifica un aspecto en el que pretende dar otro salto.
“Actualmente me siento muy cómodo con mi juego. Vengo con ganas de mejorar todos los aspectos y, en especial, la movilidad en el juego suelto, que quizás es lo que más me cuesta”, reconoció.
La diferencia con el rugby tucumano, según percibió durante sus primeras semanas, no está solamente dentro de la cancha.
“El ritmo de juego del rugby tucumano es bastante bueno. Acá es más rápido y bastante más físico. Ese es el principal desafío que quiero afrontar”, explicó. A eso se suma el contexto que encontró al llegar: “La estructura del club es una locura y se vive todo el año en un entorno profesional”.
Salir de la zona de confort
La oportunidad deportiva implicó también abandonar prácticamente todo lo conocido. Familia, novia, amigos y club quedaron a miles de kilómetros.
“Obviamente que pesó y se extraña mucho a la familia, novia, amigos y el club. Pero también quería un desafío, salir de la zona de confort. Eso fue lo que más me inclinó a tomar la decisión, sobre todo porque es un club grande de Italia”, contó.
Después de un mes en su nuevo país, la adaptación resultó más sencilla de lo esperado. Encontró similitudes culturales con Argentina, destacó la hospitalidad de los italianos y hasta quedó sorprendido por la comida.
Aunque hay algo para lo que todavía no encontró reemplazo: “Lo que más voy a extrañar es el pastel de papa de mi mamá”, bromeó.
“Es a lo que me quiero dedicar”
Para Salmoiraghi, marcharse a Italia tampoco fue una decisión impulsada principalmente por el dinero. Su objetivo está puesto en intentar transformar al rugby en su profesión.
“Por suerte y gracias a mis viejos, que siempre se partieron el lomo laburando, nunca me faltó nada. No lo veo como una decisión en la que pese lo económico, sino desde el punto de vista de crecer como persona y jugador”, explicó.
El segunda línea considera que Argentina ofrece oportunidades para ingresar al profesionalismo, aunque la cantidad de lugares es limitada. Su propia experiencia en Tarucas se lo demostró. Europa, en cambio, cuenta con una estructura más amplia de clubes profesionales que abre otras puertas para los jugadores argentinos.
Ahora quiere descubrir hasta dónde puede llegar.
“Mi principal objetivo en esta etapa es disfrutar cada momento y crecer al máximo en todos los aspectos. Me encantaría que este sea el comienzo de mi carrera profesional, sea acá en Europa o donde tenga la posibilidad”, afirmó.
A los cinco años soñaba con jugar en la Primera de Lince y que su papá pudiera verlo desde la tribuna. Hoy aquel objetivo ya quedó cumplido y apareció otro bastante más grande. “Me gusta vivir el día a día del rugby. Tiene una exigencia altísima, tanto física como mental, y es lo que quiero. Espero que pueda ser por varios años más”, cerró.







