Las mejoras en la macroeconomía aún no se ven en el bolsillo

Señales de una mayor estabilización.

Las mejoras en la macroeconomía aún no se ven en el bolsillo

Aunque el saldo del primer semestre ha sido positivo para el plan económico del presidente Javier Milei, el esquema no está exento de desafíos. Con los vencimientos financieros despejados, la dimensión política y social empieza a ganar más peso de cara a un 2027 donde las elecciones presidenciales probablemente marquen la tónica del año (y de la demanda efectiva de dólares), señala GMA Capital. Y es que las mejoras observadas en la macro no terminan de trasladarse al bolsillo.

La actividad mostró un comportamiento errático en los primeros cuatro meses del año. Aunque acumuló un crecimiento interanual promedio del 2,1%, la dinámica intrasectorial fue fuertemente heterogénea, puntualiza en su reporte. El agro y la minería impulsaron el índice al alza, con un crecimiento interanual promedio del 15,2% y 13,3% respectivamente. En cambio, los segmentos urbanos de la economía, como comercio e industria acumulan bajas del 1,3% y 2%. Cabe destacar que, aunque la construcción mostró una recuperación y creció un 1,6%, aún se encuentra un 13,2% por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno.

El deterioro de la actividad en estos rubros no es menor: en conjunto emplean a un aproximado del 44% de los trabajadores formales, mientras que agro y minería apenas concentran menos del 7%. En este contexto, el empleo registrado acumuló una caída de 21.400 puestos entre diciembre y marzo y los salarios para este segmento experimentaron una caída del 1,9% real a abril. A eso se suma además la recomposición de precios relativos que, aunque necesaria, deja un menor ingreso disponible para las familias. En este contexto, el crédito gana protagonismo, pero también enciende alertas: en mayo la mora de los hogares llegó al 12,7% en bancos y al 32,2% en entidades no financieras.

La divergencia también aparece en el plano político, acota GMA. El Índice de Confianza en el Gobierno continúa mostrando un mejor desempeño en el interior del país que en el Área Metropolitana de Buenos Aires (46,3 puntos vs 40,7 en junio), una diferencia que dialoga con el impacto sectorial de una recuperación asimétrica. Aun así, el nivel agregado del indicador se mantiene en una zona que, históricamente, se ha asociado con desempeños electorales cercanos al 40% de los votos. De repetirse esa relación, el oficialismo se ubicaría en un escenario de ballotage.

Mayor estabilización

Sin embargo, sostiene en su reporte, en el margen comienzan a aparecer señales de mayor estabilización. El Índice de Confianza en el Gobierno se recuperó en el último mes tras seis meses de caída, mientras que la dinámica política mostró cierta normalización tras el recambio de Jefe de Gabinete. Y es que el cambio no es menor: la salida de Manuel Adorni genera un doble efecto positivo para el oficialismo. Por un lado, Milei recupera la capacidad de imponer temas en la agenda. Por el otro, da pie al Congreso a retomar sus actividades (ya sin la carga que implicaba frenar la interpelación de Adorni) y avanzar en la agenda de reformas, en particular la electoral.

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