Los otros eslabones que intervienen en el transporte aéreo de droga

Rol fundamental de quienes transportan y reciben la droga de los vuelos narcos.

DENOMINADOR COMÚN. El piloto y copiloto de la nave que cayó en Rosario de la Frontera eran de origen boliviano.
DENOMINADOR COMÚN. El piloto y copiloto de la nave que cayó en Rosario de la Frontera eran de origen boliviano.

Las personas que transportan y reciben la droga de los vuelos narcos constituyen otro de los engranajes claves en esta modalidad de tráfico de cocaína.

Todos los caminos analizados en diferentes expedientes llevan al mismo final. Los narcos contratan pilotos jóvenes bolivianos y, en la mayoría de los casos, son acompañados por otra persona de suma confianza de los líderes de las organizaciones. Si bien es cierto que en el vecino país existe un registro oficial de aeronavegantes, los controles no serían tan estrictos como los de Argentina. “Aquí no puede volar cualquiera. Tiene que cumplir numerosos requisitos y, por ejemplo, acumular más de 1.000 horas de vuelo, mientras que en otros países consiguen la habilitación con 200 horas”, explicó un piloto.

Recibir el cargamento

La otra cuestión que deben resolver los traficantes es quién se encargará de recibir el cargamento. Estos grupos están integrados por “baqueanos” que eligen dónde dejarán la droga, personas que tienen como misión descargarla de la aeronave y quienes la transportan por vía aérea hasta un centro de acopio.

“Antes los cargamentos pasaban por vía terrestre o mediante el 'pitufeo' (personas que transportan droga ingerida en cápsulas) y las mulas. Luego aparecieron las avionetas y el 'bombardeo' de droga: el piloto arroja la carga en un punto GPS y otra célula la recibe y la 'enfría'. Esto da impunidad porque las células no se conocen entre sí; si cae una, no puede delatar a la otra”, explicó Ricardo Toranzos, fiscal federal de Salta.

Según el investigador, esta fragmentación de las bandas en compartimentos estancos dificulta la trazabilidad de la cadena de mandos. “Cuanto más se alejan de la persona que transporta la droga, mayor es la impunidad. Ahora invierten para no ser identificados y poder disfrutar el dinero: contratan profesionales, crean empresas y simulan operaciones”, añadió Toranzos.

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