Causa Cuadernos (Foto: TN)

Resumen para apurados
- El empresario Daniel Pitón declaró ante el Tribunal Oral Federal que fue obligado a mentir y confesar sobornos inexistentes en la Causa Cuadernos para evitar su detención inmediata.
- Durante la instrucción del juez Bonadio, Pitón afirma que el juzgado rechazó su escrito inicial y le exigió admitir pagos ilícitos a Ernesto Clarens como condición para quedar libre.
- Este testimonio es el primero en ratificar presiones en audiencia pública, lo que pone en duda la legitimidad de las pruebas y el régimen de arrepentidos en la causa de corrupción.
La Causa Cuadernos atraviesa un momento de máxima tensión tras el testimonio de Daniel Claudio Pitón. Ante el Tribunal Oral Federal, el empresario entrerriano rompió el silencio y afirmó que su declaración durante la etapa de instrucción fue producto de una extorsión judicial. "Nos vimos en la obligación de mentir para no ir presos", afirmó al apuntar directamente contra los métodos del fallecido juez Claudio Bonadio.
El "filtro" del juzgado
Pitón relató con crudeza el clima que se vivía en los pasillos de Comodoro Py. Según su testimonio, presentó un escrito inicial junto a su hermano José Luis para explicar su situación, pero el documento fue rechazado. Tras una espera de hora y media, un empleado del juzgado les notificó que el texto "no era suficiente" y que debían mencionar específicamente el pago de retornos si querían evitar la cárcel.
"Estábamos en shock", recordó el empresario. Ante el temor de que ambos hermanos quedaran detenidos, Daniel decidió asumir la responsabilidad de una confesión que hoy califica de inexistente. "Lo que dije entonces fue únicamente para poder retirarme del juzgado en libertad; el acta no refleja la verdad", aseguró ante los jueces.
El vínculo con Clarens y el impacto legal
Respecto a su relación con el financista Ernesto Clarens, Pitón admitió haber mantenido reuniones debido a las demoras en los pagos de la obra pública, pero negó rotundamente la entrega de sobornos. "Clarens ofrecía servicios financieros y alquiler de equipos, pero yo no le di ni un peso", remarcó.
Este testimonio marcó un hito en el juicio. Si bien las defensas venían denunciando presiones y arbitrariedades en el régimen de los "arrepentidos", es la primera vez que un imputado ratificó personalmente estas maniobras en una audiencia pública.
Esa declaración puso en duda la legitimidad de las pruebas recolectadas durante la instrucción de la causa más emblemática de corrupción de la última década.







