El abogado Mario Mirra sostenía la carta que, dice, su clienta Ema Gómez recibió del juez Agustín Aráoz poco antes del crimen. De pie, mirando la espalda de Agustín Terán (h), el letrado comenzó a hacer las preguntas. El testigo, a responderlas.
- ¿Era posible que su padre, a través de una carta, dijera que quería formar una nueva familia?
- Imposible. Tenía derecho a hacerlo, pero pienso que lo que él tenía con esta mujer fue una relación circunstancial.
- ¿Por qué "circunstancial"?
- Mi padre tenía una forma de ser... (hace silencio por unos segundos) Yo intuía que esa relación, tarde o temprano, iba a terminar. Él, al verse solo, buscó ese consuelo. Él se sentía culpable de la separación con mi madre.
- ¿Veía usted con malos ojos la pareja?
- No me daba gracia que esté de novio con una policía.
- ¿Tienen algo malo los policías?
- Para nada.
- ¿Estaba usted celoso? Recuerde que Ema Gómez tenía prácticamente su misma edad...
- Para nada.
El juez Pedro Roldán Vázquez cortó la tensión del diálogo. "Recuerde -le dijo a Mirra- que el declarante habla sobre experiencias muy dolorosas".
El defensor asintió con la cabeza. "Trataré de ser lo más cortés que pueda. Perdón, doctor Terán, pero tengo que hacerle estas preguntas", dijo el defensor. Y siguió haciéndolas.
- ¿Era posible que su padre, a través de una carta, dijera que quería formar una nueva familia?
- Imposible. Tenía derecho a hacerlo, pero pienso que lo que él tenía con esta mujer fue una relación circunstancial.
- ¿Por qué "circunstancial"?
- Mi padre tenía una forma de ser... (hace silencio por unos segundos) Yo intuía que esa relación, tarde o temprano, iba a terminar. Él, al verse solo, buscó ese consuelo. Él se sentía culpable de la separación con mi madre.
- ¿Veía usted con malos ojos la pareja?
- No me daba gracia que esté de novio con una policía.
- ¿Tienen algo malo los policías?
- Para nada.
- ¿Estaba usted celoso? Recuerde que Ema Gómez tenía prácticamente su misma edad...
- Para nada.
El juez Pedro Roldán Vázquez cortó la tensión del diálogo. "Recuerde -le dijo a Mirra- que el declarante habla sobre experiencias muy dolorosas".
El defensor asintió con la cabeza. "Trataré de ser lo más cortés que pueda. Perdón, doctor Terán, pero tengo que hacerle estas preguntas", dijo el defensor. Y siguió haciéndolas.








