Nadie quiere hablar sobre el crimen en la calle del juez

23 Febrero 2011
El lugar donde el juez Héctor Agustín Aráoz fue acribillado hace más de seis años ya no es el mismo. La vieja casona donde creció y falleció el magistrado hoy es un gimnasio. Muchos vecinos son nuevos y nada saben del episodio que estremeció a la provincia. Y, los que ya residían allí cuando ocurrió aquello, no quieren decir nada.

"Yo no sé nada". "Estaba trabajando ese día. "Prefiero no hablar". Estos son algunos de los argumentos con los que chocó LA GACETA en la cuadra de avenida Aconquija al 2.900. Además, la mayoría de las viviendas estaban deshabitadas. Sólo el gimnasio (alquilado por la familia del fallecido juez) tiene movimiento. Los propietarios, en tono con las demás personas del lugar, optaron por no hacer comentarios. Ahora, en el juicio, la palabra de quienes vivían cerca de Aráoz puede ser la clave.

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