Luis Caputo rechazó una devaluación: "Es empobrecer a los asalariados"

Durante la Conferencia Industrial de la UIA, el ministro de Economía nacional defendió el programa de Milei y sostuvo que la reducción del costo argentino debe apoyarse en la baja de impuestos.

Luis Caputo, durante la Conferencia Industrial. CAPTURA DE VIDEO
Luis Caputo, durante la Conferencia Industrial. CAPTURA DE VIDEO

Resumen para apurados

  • El ministro Luis Caputo rechazó este martes en la conferencia de la UIA una devaluación para ganar competitividad, al sostener que la medida empobrece a los asalariados.
  • Ante reclamos fabriles, defendió el ajuste de Milei y criticó 14 años de distorsión económica, proponiendo bajar tributos y regulaciones para reducir los costos de producción.
  • El plan apunta a que toda la economía converja al régimen del RIGI para atraer inversiones y recuperar la credibilidad crediticia con estabilidad y respeto a la propiedad privada.
Resumen generado con IA

El ministro de Economía nacional, Luis Caputo, rechazó este martes la posibilidad de recurrir a una devaluación para mejorar la competitividad de la industria argentina y defendió el rumbo del programa económico del gobierno de Javier Milei. 

Durante su exposición en la 32° Conferencia Industrial de la Unión Industrial Argentina (UIA), sostuvo que la salida para reducir los costos de producción pasa por bajar impuestos y regulaciones, mejorar el acceso al financiamiento y avanzar en infraestructura.

El funcionario planteó ante los empresarios la necesidad de consolidar un cambio de modelo económico y aseguró que la estabilidad macroeconómica y la previsibilidad son condiciones fundamentales para impulsar el desarrollo productivo.

“Me parece importante remarcar de dónde venimos y creo que la gran mayoría no quiere volver. Venimos de un modelo que claramente no era el camino. Los datos lo convalidan”, afirmó, según consignó el diario "Ámbito".

En ese sentido, cuestionó el desempeño de la economía argentina durante los años previos a la llegada de Milei al Gobierno. Según su diagnóstico, el país atravesó más de 14 años de estancamiento del empleo y la actividad, en un esquema caracterizado por el déficit fiscal, la emisión monetaria, el endeudamiento, las restricciones cambiarias y la falta de crédito productivo.

Caputo sostuvo que ese modelo generó distorsiones financieras y obligó a mantener una economía cerrada, con consecuencias negativas para la producción y los ingresos. Como referencia, mencionó que entre julio de 2022 y diciembre de 2023 la actividad industrial cayó un 11%.

También señaló que, durante esos 18 meses, las Leliq y los pases del Banco Central (BCRA) aumentaron un 150%, en un contexto en el que los bancos encontraban mayores incentivos para financiar al sector público que para otorgar préstamos a empresas y familias.

En materia previsional, aseguró que las jubilaciones retrocedieron un 37% durante aquel período, mientras que bajo la actual administración registraron una recuperación del 14% en términos reales.

"Devaluar es empobrecer"

Uno de los principales ejes de su exposición estuvo centrado en la competitividad de la economía. Frente a los planteos sobre los costos que enfrenta el sector industrial, Caputo rechazó que una modificación del tipo de cambio sea una herramienta adecuada para mejorar las condiciones de producción.

“Eso no es bajar el costo argentino, es empobrecer a los asalariados. Yo cuando escucho algunos colegas hablar de esto lo veo con una miopía económica preocupante”, cuestionó.

En contraposición, enumeró las medidas que considera necesarias para mejorar la competitividad de manera sostenida.

“La forma de bajar el costo argentino es la que todos sabemos que es: bajando impuestos, bajando regulaciones, bajando el costo financiero y mejorando todo lo que es infraestructura”, sostuvo.

El ministro explicó que la estrategia oficial se apoya en tres pilares: la estabilidad macroeconómica, la reducción estructural del costo argentino y la extensión progresiva de las condiciones previstas en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

“Buscamos el desarrollo económico basado en la estabilidad macro y la previsibilidad”, señaló.

Sobre el régimen de incentivos, Caputo afirmó que el objetivo no es mantener indefinidamente un esquema diferencial para determinados proyectos, sino generar las condiciones para que el conjunto de las actividades productivas pueda acceder a un marco similar de incentivos.

“La idea no es que sea un régimen especial para siempre, sino que toda la economía converja al RIGI”, expresó.

Por la propiedad privada

Durante su exposición, el titular de Economía también cuestionó las decisiones adoptadas por administraciones anteriores que, según su interpretación, afectaron el derecho de propiedad.

En ese marco, sostuvo que uno de los principales desafíos de la Argentina consiste en recuperar la confianza de los inversores y los ahorristas, luego de sucesivos episodios de inestabilidad económica y financiera.

“Gran parte de la falta de credibilidad que tiene el país es por las veces que violentamos la propiedad privada”, afirmó.

Caputo sostuvo que esas decisiones no fueron exclusivas de gobiernos de izquierda y apuntó contra exfuncionarios de orientación liberal o de derecha.

“Eso no es patrimonio de la izquierda, lo hicieron hasta algunos ministros de derecha que fueron los que más la violentaron. No me voy a poner a dar nombres”, expresó.

No es un problema de liquidez

En otro tramo de su intervención ante la UIA, Caputo sostuvo que la falta de liquidez no es el principal obstáculo para expandir el crédito al sector privado y reactivar la actividad económica.

Según explicó, los bancos cuentan con recursos disponibles, pero sus decisiones de financiamiento están condicionadas por los riesgos políticos y las tasas de interés.

“No creemos que el problema del crédito sea la liquidez. La demanda de dinero no ha crecido como a nosotros nos hubiera gustado. Cuando un banco presta mira su tasa de fondeo y el crédito al que está por darle el préstamo”, afirmó.

En ese sentido, rechazó la posibilidad de recurrir a una mayor emisión monetaria como mecanismo para impulsar los préstamos. “No se trata de tirar plata a la calle”, sostuvo.

El ministro explicó que las entidades financieras podrían destinar más recursos al sector privado si redujeran su participación en las licitaciones del Tesoro.

“Si los bancos quisieran dar crédito, en la próxima licitación simplemente refinanciarían por menos a Felipe y Federico Furiase. Y los prestarían. Hoy se lo están prestando al Tesoro a tasas negativas”, señaló.

Sin embargo, reconoció que el financiamiento de largo plazo continúa condicionado por la incertidumbre económica y política.

“Querer dar un crédito a largo plazo implica un riesgo político y de tasa que muchos bancos no están dispuestos a correr”, concluyó.

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