El diario Nóvaya Gazeta, un referente de la prensa independiente en Rusia con más de 30 años de historia, anunció hace algunos días su cierre por la presión de las autoridades que intensificaron la censura en los últimos años.
“Han matado a Nóvaya Gazeta”, afirmó su redactor jefe, Serguéi Sokolov, en una declaración en YouTube. “El 9 de noviembre apagaremos las luces de nuestra casa, donde hemos vivido durante 30 años. Apagaremos los servidores y nos iremos”, añadió.
Uno de sus cofundadores, el exredactor jefe Dmitri Murátov, que en 2021 fue galardonado con el premio Nobel de la Paz, consideró que “el asesinato” de Nóvaya Gazeta es un nuevo ejemplo de “la demolición de la Constitución” rusa.
El cierre de la publicación, uno de los pocos medios que criticaba la ofensiva de Rusia en Ucrania, supone un nuevo hito en la campaña del Kremlin contra la disidencia. Desde el inicio del conflicto en 2022, Rusia ha impuesto niveles de censura comparables a los de la era soviética, lo que ha obligado a la gran mayoría de los periodistas a exiliarse. Desde marzo de 2025, el diario había dejado de editarse en papel pero se seguía publicando en línea. En septiembre, fue clasificado por Moscú como un “agente del extranjero”, una etiqueta utilizada para silenciar a la disidencia.
Elemento a “destruir”
El ex redactor jefe Dmitri Murátov estimó que “la Constitución estipula que no se puede obligar a renunciar a sus creencias, sin embargo, aquí están encarcelando a personas por sus creencias”, explicó durante una entrevista a la AFP.
“La Constitución ha quedado, en la práctica, anulada”, agregó el periodista.
“Somos unos opositores acérrimos a la guerra, en todas sus formas. Y somos un elemento que [el poder] debe necesariamente destruir”, insistió.
Los trabajadores precisaron que habían recibido un aviso de expulsión que los obligaba a abandonar su redacción de Moscú a partir del 9 de noviembre y que, en paralelo, habían bloqueado el sistema mediante el cual recibían donativos y el pago de suscripciones, lo cual los dejó “totalmente” sin financiación.
“Treinta años de una vida compartida con el país y sus ciudadanos va a terminar, dejándonos en la calle, sin medios de subsistencia, bajo la amenaza constante de la represión”, lamentó la plantilla en un comunicado.
Asimismo, Sokolov acusó al Kremlin de haber “aniquilado” los derechos humanos en Rusia, cuya defensa “hoy en día se equipara con un crimen”.
“Las elecciones y las instancias electas fueron, de facto, eliminadas. Las instituciones de la sociedad civil fueron desmanteladas”, denunció.
“Gracias a todos los que nos escucharon”, agregó el redactor jefe con semblante serio, al tiempo que anunció la publicación de un “último número” antes de la desaparición del diario.
Colaboradores muertos
“Nóvaya Gazeta seguirá siendo, por siempre, EL símbolo de un periodismo libre, plural, independiente y exigente. Un modelo para toda la profesión en todo el mundo”, reaccionó Thibaut Bruttin, director general de la oenegé Reporteros Sin Fronteras (RSF), en un comunicado.
Por su parte, el Comité del Nobel instó a las autoridades rusas a “detener la represión de los medios independientes”. Su presidente, Jorgen Watne Frydnes, dijo a la AFP que el cierre del diario supone “un grave golpe a la libertad de expresión y al derecho a la información”.
Creado en 1993 con el apoyo del último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, Nóvaya Gazeta investigó multitud de temas delicados, desde los crímenes del ejército ruso hasta casos de corrupción en las élites, pasando por el grupo Wagner o la represión de los homosexuales en Chechenia.
Un compromiso que el rotativo pagó caro: seis de sus periodistas o colaboradores han sido asesinados desde su creación, incluida Anna Politkóvskaya, que documentaba los crímenes de guerra en Chechenia y que fue abatida a balazos en Moscú en 2006.
A principios de este mes, Sokolov fue interrogado por las autoridades, que también allanaron su domicilio en el marco de una causa penal contra uno de sus compañeros, Oleg Rolduguin, detenido en abril.
Una parte de los periodistas de Nóvaya Gazeta huyó del país en 2022 y lanzó un nuevo medio desde el extranjero, Nóvaya Gazeta Europa, que fue declarado como “organización indeseable” por Rusia, que lo prohibió. (AFP)
Espiral de restricciones: la financiación de los lectores se agotó
La publicación llevaba años financiándose con donaciones, pero últimamente también se habían agotado los sistemas de financiación por parte de los lectores del periódico, que no tenía edición en papel, pero sí mantenía contenidos en línea. En 2022, poco después del inicio de las hostilidades en Ucrania, un tribunal de Moscú le había revocado la licencia de prensa y la redacción se había limitado a actividades de recopilación de información. Al mismo tiempo, las autoridades de control de las comunicaciones habían bloqueado sus sitios web asociados. A partir de entonces, el diario se vio sumido en una espiral de restricciones normativas e investigaciones judiciales. Con el paso de los años, parte de la redacción abandonó el país, pero siguió trabajando en el proyecto Novaya Gazeta - Europe.










