Vecinos de San Miguel de Tucumán presentaron un amparo contra la SAT por la falta de agua y los desbordes cloacales
Los habitantes de Cerro de las Rosas, Villa 9 de Julio, Ampliación Kennedy y el pasaje Bordabehere recurrieron a la Justicia con el acompañamiento de los concejales José María Canelada y Gustavo Cobos.
Resumen para apurados
- Vecinos de cuatro barrios de San Miguel de Tucumán presentaron hoy un amparo judicial contra la SAT por la constante falta de agua potable y graves desbordes cloacales.
- Acompañados por concejales, recurrieron a la Justicia tras años de reclamos desoídos ante el ente regulador y la SAT, respaldados por fallos favorables previos en la capital.
- La acción judicial busca obligar a la empresa estatal a ejecutar obras de saneamiento postergadas y restablecer un servicio básico para prevenir riesgos sanitarios en la región.
La falta de agua potable y los desbordes cloacales llevaron a vecinos de cuatro sectores de San Miguel de Tucumán a presentar hoy un amparo judicial contra la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT). Acompañados por los concejales José María Canelada y Gustavo Cobos, los damnificados expusieron las dificultades que enfrentan a diario por la falta de respuestas y reclamaron una solución a problemas que, en algunos casos, llevan décadas sin resolverse.
Los reclamos corresponden a los barrios Cerro de las Rosas, Villa 9 de Julio y Ampliación Kennedy, además del pasaje Bordabehere. Según relataron los vecinos, la falta de suministro de agua, las pérdidas permanentes y los líquidos cloacales que corren por calles y veredas afectan la higiene, la salud y la vida cotidiana de numerosas familias.
Los concejales cuestionaron que, después de presentar reclamos ante la SAT, el Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos Provinciales (ERSEPT) y la Defensoría del Pueblo, los vecinos deban acudir a la Justicia para obtener un servicio esencial.
Canelada cuestionó la falta de respuestas del Gobierno
El concejal José María Canelada criticó la falta de soluciones por parte de las autoridades provinciales y recordó que ya habían obtenido fallos judiciales favorables en otros reclamos contra la empresa estatal.
“Nosotros ya le venimos ganando amparos a la SAT. Al principio de este año hemos ganado dos amparos que han beneficiado a cuatro barrios. Algunos de ellos llevaban dos décadas sin agua, y a través de la Justicia hemos logrado que por fin la SAT haga su trabajo”, afirmó.
El edil sostuvo que los nuevos reclamos corresponden a otros cuatro sectores de la capital y cuestionó las prioridades de la dirigencia política frente a las necesidades de los vecinos.
“Mientras el Gobierno arma acoples y juega a la política, los vecinos no tienen agua o están tapados literalmente por materia fecal”, expresó. “No creemos que el camino deba ser ir a la Justicia, pero el Gobierno de Tucumán nos fuerza a esto”, agregó.
Canelada consideró inadmisible que haya familias que pasen años sin agua potable en sus viviendas o deban convivir con desechos cloacales en las calles.
Por su parte, Gustavo Cobos puso el foco en las consecuencias cotidianas de la falta de suministro. Describió que, mientras algunos vecinos deben proteger sus pertenencias cuando llueve, otros salen a recolectar agua con baldes, botellas y recipientes para poder cocinar, higienizarse y realizar las tareas domésticas.
“Lo que estos vecinos vienen a decir hoy es: ‘Escúchennos de una vez por todas, porque lo que pedimos es lisa y llanamente el servicio que pagamos todos los meses’”, sostuvo.
El concejal remarcó que los damnificados ya acudieron a distintas dependencias oficiales sin obtener una respuesta efectiva. Por ese motivo, decidieron recurrir a la Justicia para exigir una solución.
Villa 9 de Julio: años de reclamos y dificultades para acceder al agua
En Villa 9 de Julio, David Zelarayán aseguró que sus gestiones para conseguir una solución comenzaron en 2015 y que conserva documentación de los reclamos presentados a lo largo de los años ante la SAT, el ERSEPT, la Defensoría del Pueblo y Defensa del Consumidor.
Según relató, las respuestas oficiales siempre estuvieron vinculadas con el elevado costo de las obras necesarias para resolver el problema, pero las mejoras nunca llegaron.
El vecino también contó las consecuencias personales y familiares de vivir sin acceso regular al agua potable. Recordó que, durante la enfermedad de su padre, quien padecía cáncer, debía higienizarlo con apenas dos o tres jarritos de agua.
Además, aseguró que desarrolló una hernia umbilical y que, después de ser operado, sufrió una segunda hernia que atribuye al esfuerzo de cargar y trasladar bidones.
“Y no es justo. Yo no pido un resarcimiento, solamente pido agua. No se puede vivir así”, expresó.
Cerro de las Rosas: calles anegadas y pérdidas permanentes
En el barrio Cerro de las Rosas, Juana Campos denunció pérdidas de agua y desbordes cloacales que, según afirmó, convirtieron algunas calles en verdaderos ríos.
“Hace ya varios meses esto se convirtió en un río. Nosotros realmente necesitamos poner puentecitos por las calles porque es imposible cruzar”, relató. Según describió, el agua se acumula a ambos lados de las calles y termina desembocando en la zona del lago ubicado en México y San Miguel.
La situación llegó a tal punto que ironizó sobre la necesidad de comprar una canoa para poder desplazarse por el barrio.
Campos también contó que un camión de la SAT tuvo que intervenir en su domicilio porque dos personas de 72 y 77 años llevaban más de una semana sin poder utilizar el baño ni bañarse debido a un derrame cloacal.
La vecina cuestionó, además, que mientras se desperdician grandes cantidades de agua por las pérdidas, haya familias de otros sectores que no cuentan con suministro. Según señaló, durante la noche llena bidones y ayuda a personas de otros barrios que se acercan a buscar agua.
Pasaje Bordabehere: abren las canillas y no sale agua
En el pasaje Bordabehere, ubicado frente al Centro de Salud, Gabriel Amaya aseguró que los problemas de suministro comenzaron a agravarse en 2016 y que actualmente hay viviendas en las que no sale agua de las canillas.
“Actualmente, en el pasaje tenemos cero cantidad de agua. Abrís la canilla y no hay”, afirmó.
El vecino explicó que antes podían juntar algunas botellas durante la madrugada, cuando salía un hilo de agua, pero que esa posibilidad dejó de ser suficiente. A pesar de la falta de suministro, aseguró que las familias continúan pagando las facturas y deben comprar agua para cubrir sus necesidades básicas.
Amaya indicó que presentó notas ante el Ersept y realizó reiterados reclamos ante la SAT. Incluso, dijo que conserva el historial de las gestiones, aunque el número de reclamo permanece sin cambios y no obtuvo una solución.
“Necesitamos que la SAT nos brinde una solución, aunque sea un plan B a corto plazo, porque para vivir se necesita agua y es un servicio que no tenemos”, reclamó.
Ampliación Kennedy: cuatro décadas de líquidos cloacales en las calles
En Ampliación Kennedy, Karina Medina describió un escenario que, según afirmó, se mantiene desde hace aproximadamente 40 años. La vecina, que vive en el barrio desde hace medio siglo, denunció que los líquidos cloacales corren por el cordón de las veredas y generan olores nauseabundos de manera permanente.
“Uno llega del trabajo o se levanta a la mañana, abre la puerta y es un olor a podrido que lo invade todos los santos días”, contó.
Medina sostuvo que los vecinos realizaron innumerables reclamos, pero que la respuesta habitual es que las obras necesarias para resolver el problema son demasiado costosas.
También relató que, para visitar a una amiga que vive cerca, en ocasiones debe trasladarse en un vehículo porque resulta difícil caminar por las veredas y las calles sin entrar en contacto con los desechos cloacales.
Según su testimonio, recientemente personal vinculado con las tareas de reparación intervino en el lugar, levantó una vereda y cambió un caño, pero los trabajos no resolvieron el problema.
“En vez de sentir el aroma de los azahares, sentimos el olor a la porquería que corre desde hace 40 años en Ampliación Kennedy”, resumió.















