El tablero brasileño y la reconfiguración del mapa regional

María José Mazzocato - Analista internacional

SUFRAGIO. Flávio Bolsonaro sale de la estación de voto, en Río de Janeiro.
SUFRAGIO. Flávio Bolsonaro sale de la estación de voto, en Río de Janeiro.
05 Octubre 2026

A la pregunta de por qué sorprende el resultado electoral en esta primera vuelta, corresponde primero marcar que no es un fenómeno repentino. El bolsonarismo viene construyendo una base electoral muy sólida, a partir del padre de Flávio Bolsonaro, y que viene sosteniendo esta identidad política que combina, por un lado, el discurso conservador, la cuestión de la seguridad, obviamente el el rechazo al partido, del PT de Lula da Silva y una relación más cercana con Estados Unidos. Viene pasando con los países que están mirando hacia el sector de centroderecha.

Además, el hijo de Jair Bolsonaro no compitió sólo con el apellido de su papá, sino que hereda una cultura, una estructura política y un electorado fiel y consolidado.

En esta primera vuelta, la sociedad brasileña muestra de nuevo que en Sudamérica hay una gran polarización, en la que los dos principales candidatos retienen una caudal electoral muy grande, que deja muy lejos a los demás candidatos.

Por ejemplo, pensaba que Ronaldo Caiado (del Partido Social Democrático, PSD) era quien iba a estar en tercer lugar, o incluso con alguna posibilidad de poder pelear esta primera vuelta, pero no sucedió. Augusto Cury (Adelante) que le sigue a Caiado, y Renan Santos (Movimiento Missão), que supuestamente se iban a ubicar con porcentajes más altos y no llegaron más que al 2 o 3%.

Hay que tener en cuenta que esta es la primera vuelta y que una clave política importante es que cada voto que fue a los candidatos que quedaron fuera del balotaje no se transfiere automáticamente-  Lula o a Bolsonaro. Los partidos tienen que tomar una postura y adaptarse sobre todo a qué tipo de electorado quieren apuntar.

Primero, y este dato es importante, no todos esos votos tienen necesariamente el mismo comportamiento ideológico. Por ejemplo, Caiado y Romeu Zema (Partido Novo) por ejemplo, provienen de espacios de centroderecha o derecha, por lo que sus electorados podrían ser mucho más permeables para quienes han votado a ellos vayan hacia el lado de Bolsonaro.

En cambio, aquel electorado que votó alternativas de centro puede ser que expresen mayor determinación hacia Lula,

Quedan días fundamentales hasta el 25 de octubre, cuando se vote en segunda vuelta. Sólo entonces podremos ver si hay rechazo o adhesión hacia el bolsonarismo, que hoy tiene un primer lugar.

En esta primera vuelta no se eligió un presidente, sino que se dibujó el mapa de la segunda vuelta. Ese mapa muestra que Bolsonaro llega primero, que Lula llega segundo, pero muy competitivo, y que nuevamente hay una polarización en este “mayor player”.

Hay tres elementos que hay que mirar. Primero, a dónde irán los votos de los terceros candidatos: Cury, Caiado, Santos, Zema, que pueden virar hacia uno u otro lado. Otro elemento el voto rechazo. Porque la ventaja de Flávio Bolsonaro no refleja que todo su electorado sea bolsonarista, pero sí le sirve el voto contra Lula y de los los que ya están cansados de Lula. Y una tercera cuestión es que Lula conserva fortaleza en el nordeste y este del país. Ayer, durante el escrutinio, la diferencia se fue reduciendo respecto a los primeros conteos, a medida que entraban los resultados de esas regiones.

Discurso generacional

No es sólo es la tendencia hacia la derecha en Sudamérica, sino un discurso generacional que mira al bolsonarismo. Para Argentina es particularmente importante, porque si gana Flávio, Buenos Aires podría encontrar un gobierno brasileño ideológicamente mucho más cercano al de Javier Milei y una posibilidad más grande de mirar a Washington. Si Lula continúa, persistiría una política exterior más virada al multilateralismo, a los BRICS, a una búsqueda de autonomía estratégica de Brasil hacia el norte rico. En ambos casos, Argentina sigue teniendo un vínculo muy, muy importante con Brasil, sobre todo por el Mercosur y por sus vínculos económicos,

Aunque Brasil no haya elegido un rumbo definitivo, podemos ver que puede afectar al equilibrio político y geopolítico que hay en América del Sur. Y volvemos a ver lo mismo que en Bolivia, o con Keiko Fujimori, en Perú, con Antonio Kast en Chile. Esa tendencia de extrema polarización y hay un viraje ideológico.

Comentarios