Resumen para apurados
- Politólogos analizaron en octubre cómo las elecciones presidenciales en Brasil entre Lula y Bolsonaro condicionan el rol geopolítico de Javier Milei en la región.
- Aunque Milei tiene afinidad ideológica con Bolsonaro, los analistas señalan que un triunfo conservador desplazaría a la Argentina como aliado prioritario de EE.UU.
- La mayor escala económica de Brasil y sus lazos comerciales con China y los BRICS limitarán los beneficios de una alianza ideológica directa para el gobierno argentino.
El resultado de las elecciones en Brasil, que pueden inclinar el rumbo de la región, también tienen influencia en el lugar que ocupará Javier Milei en el tablero. Dos expertos internacionalistas coincidieron esta semana en la relevancia de la contienda entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el hijo del ex mandatario condenado por golpismo, Flávio Bolsonaro.
El politólogo Andrés Malamud, en una entrevista con la periodista Catalina De Elía, planteó que cualquiera de los dos escenarios (que gane Lula o que gane Bolsonaro) no está exento de contradicciones para el presidente argentino. Si bien Milei simpatiza con el bolsonarismo, un triunfo de Lula le resultaría más conveniente a largo plazo.
Milei desea la victoria de Flávio Bolsonaro por afinidad ideológica, dice Malamud: “Está convencido de esa causa internacional y detesta profundamente a Lula”. “Sienten parecido”, dijo, aunque Milei no defiende un golpe de Estado, como Bolsonaro, ni el proteccionismo, como Donald Trump, aclaró.
Sin embargo, ese deseo choca con sus intereses, por dos razones. La primera, explicó, es que si gana Bolsonaro, Brasil pasaría a tener un amigo de Trump en el mando, y Milei quedaría relegado al segundo lugar en la región.
La segunda razón es que marcaría un antecedente electoral, según Malamud. Un triunfo de Lula sería una victoria oficialista en un continente donde vienen ganando las oposiciones, sean de izquierda o de derecha.
El analista también se refirió al papel de Estados Unidos. Aseguró que Trump quiere que gane Bolsonaro, pero que su intervención puede jugar en contra. En Brasil hay una autoestima recuperada en los últimos 20 años a partir de la figura de Lula, explicó. “A los brasileños no les cae bien que un presidente extranjero pretenda imponer a su candidato”, dijo. A eso sumó los aranceles, que perjudican al país, mientras los Bolsonaro acompañan a quien los aplica. Trump, de todos modos, evitó nombrar al candidato y dijo solo que sigue la elección “con atención”.
Otro politólogo y analista internacional, Juan Gabriel Tokatlian consideró -en una entrevista con Claudio Jacquelin, en el programa “Ahora en Jaque”- que los comicios brasileños son los más importantes para toda América Latina, incluso más que las elecciones de medio término en Estados Unidos.
Explicó que la región atraviesa una oleada de ultraderecha de alcance comparable, o incluso superior, a la “ola rosada” de principios del siglo XXI, y que es posterior a la contraola conservadora de dirigentes como Sebastián Piñera (Chile), Mauricio Macri (Argentina) e Iván Duque (Colombia).
Tokatlian coincide con Malamud en que quizás un triunfo de Bolsonaro no sea todo lo benéfico que soñaría Milei. Por un lado, porque produciría el efecto del desplazamiento en la atención de Estados Unidos hacia Brasil.
Tokatlian sostiene que, debido a que Brasil es un actor estratégico de mayor peso mundial, una victoria de Bolsonaro mantendría a Brasil como el foco principal de interés para Estados Unidos, desplazando a Argentina y a Milei en la atención, particularmente en la relación con Trump.
Los Brics
Otro aspecto es que, independientemente de la retórica ideológica, Flávio Bolsonaro no rompería relaciones con China ni abandonaría los Brics, ya que el poder material y los intereses del agronegocio brasileño dependen de esa relación, por lo que Argentina no obtendría una ventaja diferencial significativa ni tendría un aliado en su posicionamiento contra China.
Pero es la sola diferencia de escala, dice Tokatlian, la que pone los puntos sobre las íes en la relación bilateral, más allá de quién gobierne: Brasil tiene una capacidad de atracción de inversiones (71.000 millones de dólares frente a 3.100 millones en Argentina) y un nivel de relevancia global que lo ubica en una liga distinta, lo que limita los beneficios de una alianza puramente ideológica para el gobierno argentino.










