Apareció la respuesta de Alejandro Heredia por la ocupación británica de Malvinas

El documento completa el intercambio entre Buenos Aires y Tucumán tras la ocupación británica.

PUÑO Y LETRA. La respuesta tucumana fue fechada apenas un mes después de la ocupación británica. argentina.gob.ar
PUÑO Y LETRA. La respuesta tucumana fue fechada apenas un mes después de la ocupación británica. argentina.gob.ar
Por Ariane Armas 29 Septiembre 2026

Resumen para apurados

  • Se halló la respuesta oficial de Alejandro Heredia, gobernador de Tucumán, redactada en 1833 ante la ocupación británica de las islas Malvinas.
  • El documento histórico completa el intercambio epistolar mantenido entre Buenos Aires y Tucumán apenas un mes después de la invasión del archipiélago.
  • El texto manuscrito aporta valor documental clave al reclamo de soberanía argentina y enriquece el acervo del Archivo Histórico provincial.
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La historia de los archivos suele escribirse por entregas. Poco tiempo después de que el responsable de conservación del Archivo Histórico de Tucumán, Guillermo D'Hiriart, despolvara la alerta oficial que el gobierno porteño le envió al gobernador Alejandro Heredia en enero de 1833 para notificarle la ocupación británica de las Islas Malvinas, la trama sumó su segunda parte a mil kilómetros de distancia.

En Buenos Aires apareció el reverso exacto del expediente. El pliego original enviado desde el norte con la respuesta de Heredia al gobernador Juan Ramón Balcarce. Si la primera carta mostraba la desesperación diplomática de la capital por poner al tanto a las provincias del despojo en Puerto Soledad, este nuevo hallazgo revela la contundencia con la que el interior respondió.

La cronología de los papeles revela también la velocidad de la época. El oficio porteño había sido despachado el 26 de enero de 1833. La contestación de Heredia, refrendada junto a su ministro Juan Bautista Paz, lleva la fecha del 25 de febrero de 1833. En exactamente 30 días, la noticia cruzó más de mil kilómetros a lomo de caballo, fue discutida en el gabinete tucumano, se redactó la respuesta y el pliego emprendió el regreso hacia el Puerto.

El documento conserva en su margen exterior la anotación de la mesa de entradas porteña: “Tucumán, Febrero 25 de 1833. Contesta a la nota en que se le participaba la noticia de la toma de las Malvinas por un buque de guerra de S. M. B.”, rematada con un sobrio “Archívese”.

“Pérfida usurpación”

Lejos de cumplir con un simple acuse de recibo protocolar, la carta de Heredia destila indignación. El mandatario califica lo sucedido en el Atlántico Sur como una “violenta e injustificable ocupación” y una “pérfida usurpación”, repudiando que una nación aliada por tratados de comercio como Gran Bretaña quebrante la fe pública y fraccione el territorio nacional “sin más derecho que el de la fuerza”.

Heredia tilda el accionar de la marina inglesa de “ocupación paliativa”, manifestándose profundamente escandalizado por la agresión.

El investigador D’Hiriart considera que la firmeza de la respuesta del gobernante tucumano resulta especialmente significativa si se considera el escenario político que atravesaba la provincia. Tucumán estaba inmersa en las disputas y conflictos de la época, pero el documento muestra que la cuestión de las Malvinas ocupó un lugar central.

El lenguaje elegido por Heredia no deja la protesta en el terreno de la formalidad diplomática. El gobernador vincula la ocupación con una ruptura de los compromisos existentes entre ambos países y cuestiona que los europeos puedan imponer su voluntad sobre una parte del territorio.

El punto cumbre del manuscrito se encuentra al cierre, cuando la provincia empeña su palabra y sus arcas ante el Gobierno central. Heredia sostiene que Tucumán se halla llena de “sensibles sentimientos” y se ofrece a Buenos Aires con “todo el tesoro, y recursos que están en la esfera de su poder, para el importante objeto de reparar y librar una afrenta que de nuevo se efectúa en la integridad de la República”.

El mandatario remata poniéndose a disposición de lo que disponga la Federación para articular una respuesta conjunta que obligue al Gobierno británico a devolver el territorio usufructuado.

El inicio

Para comprender la vehemencia de esta respuesta oficial, es necesario recordar qué contenía aquel primer legajo hallado por D’Hiriart en el Archivo Histórico de Tucumán. La notificación original, enviada desde Buenos Aires por el gobernador Balcarce y su ministro Manuel Maza, reproducía de primera mano el dramático parte militar elaborado por el comandante José María Pinedo tras su regreso a bordo de la goleta de guerra Sarandí.

En esas páginas, el Gobierno porteño narraba cómo el 2 de enero de 1833 la corbeta británica Clio, al mando del capitán John James Onslow, había irrumpido en Puerto Soledad intimando el arriado del pabellón nacional. Aquel documento no solo denunciaba la agresión en las islas, sino que exponía la doble vara de la diplomacia europea, comparando la invasión inglesa con el ataque sufrido apenas un año antes en el mismo archipiélago a manos de la corbeta norteamericana Lexington.

El ejemplar custodiado en Tucumán sorprendió por su impecable estado de preservación. Encuadernado originalmente junto a otros papeles administrativos, el documento mantuvo su caligrafía, sus sellos y sus márgenes intactos durante casi dos siglos. Tal vez fue esa nitidez la que permitió contrastar la lectura exacta cuando la contestación de Heredia reapareció en Buenos Aires.

Las réplicas

Este hallazgo en Buenos Aires llega en un momento de fuerte reivindicación histórica. Y es que la reproducción del primer documento no quedó limitada al ámbito provincial. A partir del hallazgo, Tucumán realizó copias destinadas a distintos organismos nacionales vinculados con Malvinas, entre ellos el Archivo General de la Nación y el Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur. Además, ora de las réplicas fue presentada en el Senado de la Nación para dar testimonio del rol que tuvo el norte argentino en las primeras horas del reclamo por Malvinas.

De la entrega participaron la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, el secretario de Estado de Gobierno y Relaciones Institucionales de la provincia, Raúl Albarracín, y la senadora nacional por Tucumán, Sandra Mendoza, quien había presentado un proyecto para declarar de interés el documento.

“Los archivos han dejado de ser un depósito de papeles”, remarcó Albarracín, al hablar de la importancia de este tipo de hallazgos, su conservación y digitalización para que aquellos documentos grabados con tinta, puedan seguir contando los capítulos de nuestra patria mucho tiempo después..

La aparición de la contestación de Heredia viene a cerrar el círculo diplomático casi 200 años después. El intercambio original duró apenas un mes. La carta de Balcarce salió de Buenos Aires el 26 de enero de 1833 y la respuesta de Heredia quedó fechada el 25 de febrero. Después, cada documento siguió su propio camino dentro de los archivos hasta quedar separados durante casi dos siglos. Hoy, la aparición de la segunda pieza permite volver a leerlos como lo que fueron en aquel momento: dos partes de una misma conversación oficial sobre las Malvinas.

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