Resumen para apurados
- Hernán, víctima de un intento de robo en Palermo, cuestionó a la jueza Laura De Marinis tras sobreseer a un menor de 14 años al considerar inconstitucional la ley penal juvenil.
- El hecho ocurrió cuando la víctima iba a trabajar y fue interceptada por un grupo de jóvenes. La magistrada liberó al adolescente argumentando su situación de desamparo social.
- La Fiscalía apeló el sobreseimiento y el gobierno porteño denunció a la magistrada ante el Consejo de la Magistratura para evaluar su eventual juicio político.
La víctima del intento de robo por el que fue detenido un adolescente de 14 años, posteriormente sobreseído por la jueza Laura Beatriz De Marinis, cuestionó la decisión judicial y apuntó contra la magistrada. “Me parece que le queda muy grande el cargo”, afirmó Hernán.
El adolescente había sido detenido junto con otros jóvenes tras un intento de robo ocurrido en la zona de Santa Fe y Godoy Cruz, en Palermo. De Marinis, titular del Juzgado Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas N° 3 de la Ciudad de Buenos Aires, declaró la inconstitucionalidad del artículo 1° de la Ley 27.801 en ese caso particular y dictó el sobreseimiento del menor. La Fiscalía apeló la resolución.
La decisión generó críticas de funcionarios porteños y derivó en una denuncia contra la magistrada ante el Consejo de la Magistratura. El ministro de Justicia de la Ciudad, Gabino Tapia, pidió que se investigue su actuación y planteó que se evalúe la posibilidad de llevarla ante un Jurado de Enjuiciamiento.
“Es muy fácil dar sentencias detrás de un escritorio”
Hernán contó que le ofrecieron reunirse con De Marinis para conocer los fundamentos de su resolución, pero que decidió no hacerlo.
“Me dijeron que podía reunirme con ella para que me dé los fundamentos, pero le dije que no. Es muy fácil dar sentencias atrás de un escritorio y tener seguridad y no estar a las 6 de la mañana caminando en la calle. No me parecía ético de su parte”, sostuvo.
La víctima también cuestionó los argumentos expuestos por la magistrada en su resolución, en la que planteó, entre otros fundamentos, que los adultos no pueden responsabilizar penalmente a niños, niñas y adolescentes por situaciones de desamparo que no provocaron y por las condiciones en las que transcurrieron sus primeros años de vida.
“Hay una violencia de ella de argumentar algo que no vivió. No voy a quedarme esperando a que pase lo que tenga que pasar. Me pusieron tres veces un arma en la cabeza, entonces no tengo más ganas”, afirmó Hernán.
El hombre describió además el temor que sintió durante el episodio. “En ese momento tratás de ponerte a resguardo con la adrenalina, llegar y buscar ayuda. Después caí en frío de lo que podría haber pasado. Me podría haber ligado un tiro”, relató.
“Me parece que le queda muy grande el cargo”
Hernán fue contundente al referirse a la magistrada y consideró que no debería continuar en su cargo. “Me parece que le queda muy grande el cargo”, sostuvo. “El Poder Judicial le debe mucho a la sociedad. Estaría bueno que empiecen a visibilizar los casos con nombre, apellido y cara de los jueces. Desde el día que me sucedió a mí, ¿cuántos más pasaron?”, agregó.
También cuestionó el criterio utilizado por la jueza al analizar la situación del adolescente. “Capaz la jueza tiene una visión un poco sesgada de lo que es ser una víctima. ¿O tengo que pertenecer o vivir en determinado lugar para ser victimizado?”, planteó.
Cómo fue el intento de robo
Hernán relató que el episodio ocurrió cerca de las 5.45, cuando se dirigía a su trabajo. En la esquina de avenida Santa Fe y Godoy Cruz observó a dos jóvenes y, ante la actitud que le resultó sospechosa, decidió cruzar la calle.
“Me crucé y, cuando seguí avanzando, vi que las dos personas se juntaron con otras tres a mitad de cuadra. Sabía que algo iba a pasar, así que caminé hasta llegar a Güemes y me di media vuelta para ver qué sucedía. Entonces tres cruzaron a mi vereda trotando”, contó.
Ante esa situación, comenzó a correr. Según su relato, escuchó que los jóvenes gritaban “agarralo” y “sacale las cosas”.
Cuando llegó a Charcas, tuvo un encuentro con dos efectivos policiales motorizados que circulaban por la zona. “Tuve la suerte de que dos efectivos motorizados doblaban justo y agarraron a cuatro de cinco”, relató.
Después permaneció alrededor de una hora y media junto a los policías mientras se identificaba a los jóvenes. Según contó, durante el procedimiento uno de los agentes detectó que un adolescente de 16 años tenía antecedentes por un intento de robo.
Hernán también relató que los jóvenes permanecían esposados y sentados en el piso, pero que, pese a la situación, “se estaban riendo y hablando entre ellos”.
Según su testimonio, cuando los policías les informaron que quedarían detenidos, uno de los adolescentes dijo que “la ley estaba suspendida”. La frase habría hecho referencia a una resolución dictada en la provincia de Buenos Aires, donde una jueza había suspendido por 60 días la aplicación de la reducción de la edad de punibilidad a los 14 años. Uno de los efectivos le aclaró que esa medida correspondía a la provincia de Buenos Aires y no a la Ciudad de Buenos Aires.
El fallo de De Marinis, en tanto, fue dictado para el caso concreto del adolescente de 14 años y posteriormente fue apelado por la Fiscalía.















