¿Por qué el salario aún no le gana a la inflación?

Según un experto, la pregunta que habría que hacerse es cuánto dinero queda disponible para vivienda, servicios, transporte y alimentos

La inflación golpeó con más fuerza en los gastos fijos mensuales de las familias argentinas, desde diciembre de 2023.
La inflación golpeó con más fuerza en los gastos fijos mensuales de las familias argentinas, desde diciembre de 2023.

Resumen para apurados

  • En Argentina, los salarios no logran ganarle a la inflación en 2026 según el Indec y expertos, porque las alzas en tarifas y gastos fijos absorben el poder de compra.
  • Aunque el sueldo formal subió 2,3% en julio, servicios básicos escalaron un 530% tras la quita de subsidios, en un marco de pérdida de más de 240.000 empleos registrados.
  • Con dos tercios de la población sin capacidad de ahorro, la brecha entre las estadísticas y los costos fijos obligará a reorganizar drásticamente las finanzas familiares.
Resumen generado con IA

El índice de salarios difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) mostró en julio una mejora del salario privado registrado, el termómetro más representativo del mercado de trabajo formal. Subió 2,3% intermensual, más que el 1,9% de junio, y le ganó por poco a la inflación de 2,1%, con una suba real de 0,2%. La mejora fue muy acotada y no alcanzó para compensar lo perdido en los meses anteriores, advierte un reporte de Cohen Aliados Financieros. En lo que va del año, el salario formal privado todavía acumula una caída real de 1,9%. El índice total le sacó más ventaja a la inflación: subió 2,8% intermensual, una mejora real de 0,7% en el mes y de 2,1% en el año. Esa diferencia se explica por el sector público, con 3%, y sobre todo por el privado no registrado, con 3,9%, acota el diagnóstico.

Existe un debate constante sobre si los ingresos reales de los argentinos lograron superar la suba general de precios en los últimos años. Al observar las estadísticas, surgen debates fuertes entre lo que dictan los informes oficiales y la realidad diaria del bolsillo. Para comprender este fenómeno, es necesario desglosar los números y entender desde dónde se miden. En la Argentina, existen distintos termómetros para medir los sueldos, señala Ariel Mamaní, fundador de Inverarg, una empresa que acerca el mundo financiero al ciudadano. La Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), por ejemplo, calcula los salarios brutos (remuneración imponible promedio) de trabajadores formales con más de 13 meses de antigüedad, dejando fuera a casi la mitad de los trabajadores del país - aquellos trabajadores que no cumplen con ese requisito y a quienes no están registrados-. El Indec, en cambio, ofrece un panorama más amplio dividiendo el mercado en tres sectores: privado registrado, público e informal, aclara el especialista en Educación Financiera.

La clave matemática de la discusión actual radica en el mes de inicio del análisis. Diciembre de 2023 registró una inflación mensual del 25,5%. Si se incluye ese mes en el cálculo del aumento del IPC durante el mandato de Javier Milei, la inflación acumulada a la fecha ronda el 320%. Si se comienza a contar desde enero de 2024, el acumulado es del 234,7%. Este simple cambio de calendario altera drásticamente los resultados, puntualiza.

Ganadores y perdedores

Contrastando la suba de precios con el Índice de Salarios, el mapa laboral muestra realidades opuestas:

•Privado registrado: Si se excluye diciembre de 2023, los salarios superaron a la inflación por un 9% real. Si se incluye, registran una pérdida del 3,6%. Es decir, el trabajador formal se encuentra oscilando en la línea del empate. Sin embargo, la estadística salarial no refleja los más de 240.000 puestos de trabajo que se perdieron en el sector privado durante este período según el SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino).

• Sector público: Es el segmento más castigado. Pierde poder adquisitivo en cualquier escenario, con caídas reales que van desde el 0,7% hasta el 16,5% en términos reales (comparado contra la inflación). A esto se le suma una reducción cercana al 20% en la dotación nacional, equivalente a la pérdida de unos 68.500 puestos de trabajo.

• Trabajadores informales: Matemáticamente, es el único sector que le ganó ampliamente a la inflación (con subas reales de entre el 85% y el 115%) según los datos del Indec. No obstante, este grupo -que representa a más del 44% de los asalariados- partía de una base salarial sumamente deteriorada, por lo que las cifras reflejan una recuperación desde un piso muy bajo y no necesariamente la generación de nueva riqueza.

El peso de las tarifas

¿Por qué la percepción generalizada es de pérdida económica, incluso en sectores que “empataron” estadísticamente? La respuesta se encuentra en la composición del gasto de los hogares. Según Mamaní, mientras que la inflación promedio (sin diciembre) fue del 234,7%, los precios regulados por el Estado sufrieron ajustes mucho más agresivos tras la quita de subsidios. Rubros ineludibles como vivienda, agua, luz y gas se dispararon cerca de un 530%, y el transporte un 274%. Esto significa que la porción de la inflación que más se aceleró fue precisamente la de los gastos fijos mensuales.

Como contrapunto a la economía real, las dietas legislativas mostraron dinámicas propias. Los sueldos en el Senado registraron aumentos cercanos al 495% (pasando de $ 2,1 millones a $ 12,5 millones), duplicando holgadamente casi cualquier índice inflacionario, señala el fundador de Inverarg. En la Cámara de Diputados, en cambio, los incrementos rondaron el 200%, quedando por debajo de la inflación promedio.

“Hablar de salario real únicamente a partir de un promedio puede dejar afuera una parte importante de la realidad. No todos los trabajadores consumen la misma canasta, no todos tienen la misma estabilidad laboral y, sobre todo, no todos parten del mismo punto”, puntualiza. Por eso, más allá de discutir si los salarios “le ganaron” o “perdieron” contra la inflación, la pregunta que deberíamos hacernos es cuánto de ese ingreso realmente queda disponible después de pagar vivienda, servicios, transporte y alimentos. Porque recuperar algunos puntos de poder adquisitivo en una estadística no necesariamente significa recuperar la misma capacidad para llegar a fin de mes.

Entender esta diferencia no es un detalle técnico. “Es una herramienta para tomar mejores decisiones financieras: saber cuánto realmente podemos gastar, cuánto necesitamos ahorrar y qué nivel de ingresos necesitamos para sostener nuestro nivel de vida. En una economía donde los promedios pueden contar una historia y cada bolsillo otra, aprender a leer los números también es una forma de cuidar nuestras finanzas”, finaliza.

Jubilaciones y pensiones: los reajustes que se aplicarán desde octubre

Una nueva actualización de las jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares, incluida la Asignación Universal por Hijo (AUH) que regirá desde octubre fue dada a conocer por la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). Según se indicó en la Resolución 284/2026, se fijó los nuevos valores del sistema previsional, con un incremento del 1,66%, ajuste que se calculó a partir de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de agosto, publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Así, el haber mínimo garantizado en octubre será de $ 435.748,51, mientras que el máximo alcanzará los $ 2.932.174,85, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) será de $ 348.598,81 y también se modificará el valor de la Prestación Básica Universal (PBU), que quedará en $ 199.335. Además, la resolución incluye cambios en las remuneraciones imponibles, que inciden sobre los aportes al sistema de seguridad social y, desde el período devengado de octubre, la base mínima será de $ 146.759,98, mientras que la máxima será de $ 4.769.631,49.

Programas sociales: la nueva escala establecida por la Anses

La Anses dispuso una suba del 1,66% en los montos, límites y rangos de ingresos de las asignaciones familiares y, de esta manera, la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Asignación por Embarazo tendrán un valor general de $ 156.588, mientras que la asignación universal por hijo con discapacidad será de $ 509.863. Por su parte, en el caso de los trabajadores registrados en relación de dependencia, el valor general de la asignación familiar por hijo y de la prenatal será de $ 78.304 para los grupos familiares con ingresos de hasta $ 1.212.301, mientras que, para quienes superen ese ingreso y perciban hasta $ 1.777.957, el monto será de $ 52.821.

Además, las familias con ingresos superiores a $ 1.777.957 y de hasta $ 2.052.708 cobrarán $ 31.949, mientras que para el tramo que supere ese último valor y llegue hasta $ 6.419.726, la prestación será de $ 16.487 y, dentro de ese mismo régimen, la asignación por hijo con discapacidad tendrá valores generales de $ 254.943, $ 180.358 y $ 113.829, según el tramo de ingresos del grupo familiar.

Sin capacidad de ahorro: las claves para organizarse

Según un relevamiento de Pulso Research, el 66,4% de los argentinos no logra ahorrar. No obstante, esta situación puede revertirse gracias a diversos métodos que ayudan a separar pequeños montos para adquirir el hábito financiero. “Existe en educación financiera la regla 50-30-20. Esta fórmula propone dividir los ingresos en tres partes: 50% para gastos esenciales, 30% para consumo personal y 20% para ahorro o inversión”, explica Vanesa Di Troilo, Business Manager de Reba. Acota que la idea es simple: ordenar las finanzas personales para no perder de vista el objetivo de construir un respaldo económico. En la práctica argentina, la regla rara vez se cumple de forma exacta. Los salarios presionados por la inflación obligan a muchos hogares a destinar más del 50% a gastos básicos. Pero esta metodología puede ser una forma simple de empezar a planificar el dinero y evitar que el ahorro se diluya. Un punto clave es la organización: registrar gastos, separar el dinero destinado al ahorro apenas se cobra y usar herramientas que permitan visualizar mejor el movimiento del dinero.

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