¿Es posible una nueva guerra por Malvinas? Qué poder militar tiene hoy la Argentina, según una especialista

La futura Base Naval de Ushuaia reforzará el control del Atlántico Sur. Sofía Celiz analizó el poder militar argentino, los F-16, los P-3 Orion y la brecha con el Reino Unido.

Hace 49 Min

Resumen para apurados

  • La especialista Sofía Celiz descartó una nueva guerra por Malvinas y afirmó que el reequipamiento militar argentino busca respaldar la diplomacia en el Atlántico Sur.
  • Argentina suma cazas F-16, aviones P-3C Orion y proyecta una base en Ushuaia, aunque persiste una marcada brecha militar con el Reino Unido y carece de submarinos operativos.
  • Este reequipamiento no apunta a un conflicto bélico, sino a sostener una política de Estado que otorgue mayor peso estratégico al país en futuras negociaciones por la soberanía.
Resumen generado con IA

La incorporación de nuevas capacidades militares y el proyecto de una Base Naval Integrada en Ushuaia volvieron a poner a las Islas Malvinas en el centro de la discusión sobre defensa y soberanía. La presencia de aviones F-16 y P-3C Orion en el esquema de vigilancia y control del Atlántico Sur abre, además, una pregunta inevitable: ¿qué capacidad tiene hoy la Argentina para defender sus intereses en la región y existe realmente la posibilidad de que el conflicto con el Reino Unido vuelva a convertirse en una guerra?

Para la internacionalista especializada en defensa Sofía Celiz, el escenario de un nuevo enfrentamiento armado por las islas no aparece como una posibilidad concreta. Pero eso no significa que la Argentina no deba fortalecer sus capacidades militares. Por el contrario, sostuvo que la defensa y la diplomacia deben avanzar juntas y que una política exterior seria necesita contar con medios que la respalden.

En diálogo con LA GACETA, Celiz explicó que la futura Base Naval Integrada de Ushuaia representa mucho más que una instalación militar vinculada exclusivamente con Malvinas. "Estamos hablando de lo que va a ser la proyección estratégica y disuasiva de la Argentina para la Antártida y para justamente controlar y resguardar las rutas marítimas", señaló.

La ubicación no es un dato menor. Ushuaia se encuentra a menos de 500 kilómetros de las islas y, según Celiz, contar allí con una infraestructura capaz de concentrar distintos componentes de la Armada permitirá reducir los tiempos de respuesta y mejorar el despliegue logístico.

La denominación de "integrada" responde, precisamente, a esa concepción. En la futura instalación confluirán los tres componentes de la Armada Argentina: la Flota de Mar, la Infantería de Marina y la Aviación Naval. A esto se suma la posibilidad de articular capacidades con la Fuerza Aérea.

Los P-3C Orion cumplen un papel central en ese esquema. Se trata de aeronaves destinadas al patrullaje marítimo, la exploración y la vigilancia de grandes extensiones del mar. La Armada ya incorporó dos de los cuatro P-3C adquiridos a Noruega y estos aviones tienen una autonomía de hasta 12 horas, lo que les permite realizar misiones prolongadas sobre el Atlántico Sur.

Los F-16, en tanto, aportan una capacidad diferente. Son aviones de combate de la Fuerza Aérea Argentina que permitirán reforzar la vigilancia y la capacidad de respuesta aérea. En agosto, la Fuerza Aérea y la Armada realizaron actividades conjuntas destinadas a integrar las capacidades de los F-16 y los P-3 Orion, con el objetivo de avanzar en procedimientos y redes tácticas comunes.

Para Celiz, esa combinación debe leerse dentro de una estrategia más amplia. "No es parte de un discurso, es parte de una política exterior integrada y alineada y que se va a traducir ahora en hechos concretos", afirmó.

Las islas Malvinas. Las islas Malvinas.

El punto débil de la defensa argentina

Sin embargo, el fortalecimiento de la vigilancia aérea y marítima convive con una carencia que la especialista considera relevante: la Argentina no cuenta actualmente con un submarino operativo.

"Argentina no tiene en este momento capacidad submarina", afirmó Celiz, quien señaló que la incorporación de submarinos y fragatas multipropósito forma parte de los planes de reequipamiento que se vienen analizando.

La ausencia de esa capacidad tiene consecuencias sobre el control y el adiestramiento naval, especialmente en una región donde la vigilancia de grandes espacios marítimos representa un desafío. La propia Armada continúa participando de ejercicios internacionales de guerra antisubmarina, como el SIFOREX, mientras mantiene entrenamiento con sus unidades de superficie y aeronaves.

Para Celiz, la cuestión excede la discusión sobre una eventual guerra. "La defensa y la soberanía nacional son de las cosas más importantes que tiene un país", sostuvo. Y planteó que la capacidad militar constituye uno de los respaldos de la soberanía: "Necesitás tener poder militar para proyectar soberanía".

En esa mirada, los F-16, los P-3 Orion y la futura base no deberían interpretarse como una preparación para iniciar un conflicto. "No es que cuando nosotros hablamos de defensa estamos diciendo guerra", remarcó. Para la especialista, la diplomacia y la defensa "son cosas que vienen de la mano".

¿Qué distancia existe con el Reino Unido?

El otro punto inevitable de la discusión es la diferencia de capacidades entre ambos países. Allí, Celiz fue contundente al señalar que la brecha militar continúa siendo importante, especialmente en el ámbito naval.

El Reino Unido mantiene una presencia militar permanente en las islas. Las Fuerzas Británicas del Atlántico Sur tienen su principal instalación en Mount Pleasant y, según información oficial británica, su misión incluye demostrar la soberanía del Reino Unido sobre las Malvinas.

Celiz destacó que el Reino Unido cuenta con submarinos, portaaviones y aviones de combate F-35, además de una estructura militar con capacidades que la Argentina todavía no posee. "La brecha militar es muy importante", afirmó.

Sin embargo, la especialista puso el foco también en un elemento que considera determinante para cualquier conflicto: la logística. Una guerra en el Atlántico Sur no dependería solamente de la cantidad y calidad de los armamentos disponibles, sino también de la capacidad de sostener durante tiempo prolongado un despliegue militar a miles de kilómetros del territorio continental.

"Ellos están muy lejos de Malvinas y necesitan de ciertas rutas logísticas para poder llegar", explicó Celiz, quien recordó que el escenario internacional y regional de 2026 es diferente al que existía durante la guerra de 1982.

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¿Puede volver a haber una guerra por Malvinas?

La respuesta de Celiz fue clara. "Al corto y te diría que largo plazo yo no lo veo posible", afirmó cuando fue consultada sobre la posibilidad de una nueva guerra.

La especialista sostuvo que un conflicto de esas características requeriría enormes recursos económicos, capacidad logística y una decisión política de una magnitud que no observa en el escenario actual. También señaló que el contexto internacional cambió sustancialmente respecto de 1982.

Por eso, para Celiz, el fortalecimiento militar argentino no debería interpretarse como una señal de que el país se prepara para una nueva guerra. El objetivo, según su análisis, pasa por llegar a cualquier eventual instancia diplomática con capacidades concretas detrás de la posición argentina.

"No es lo mismo llegar a una mesa de negociación sin nada", resumió.

La discusión sobre Malvinas, entonces, vuelve a tener un componente militar, pero no necesariamente bélico. La futura Base Naval Integrada de Ushuaia, los F-16 y los P-3 Orion forman parte de un proceso de recuperación y articulación de capacidades que apunta al Atlántico Sur, al control marítimo y a la presencia argentina en el extremo austral.

El desafío, de acuerdo con la mirada de Celiz, será sostener esa política más allá de un gobierno. "Esto no se lo podés sacar", sostuvo al referirse a la necesidad de construir una política de Estado sobre defensa y soberanía.

En esa estrategia, la diplomacia seguiría siendo la principal vía para la cuestión Malvinas, pero respaldada por una estructura militar capaz de controlar, vigilar y responder en el territorio y los espacios marítimos que la Argentina considera estratégicos.

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