Empresarios exigen inversiones de magnitud

Especialistas y representantes del sector privado opinan que las políticas de Estado no están bien definidas en Tucumán, y que se actúa para superar coyunturas.

02 Julio 2006
Aun cuando se observa una notable mejora en la economía tucumana en los últimos años -en consonancia con el fuerte crecimiento que viene observando el país en general-, los empresarios objetan la política de obras públicas del Estado provincial. Afirman que, en materia de obras de infraestructura, el NOA sigue postergada en relación a las regiones centrales de la Argentina.
"Es de larga data la postergación que tuvo el NOA de lo que son las obras de infraestructura fundamentales y de envergadura que debe tener esta región", sostuvo el presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Víctor Pereyra. "Las zonas núcleo del país, en especial la que conforman Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, siempre fueron favorecidas por las grandes obras, lo que es natural, debido a que, por su crecimiento, son las que más siguen demandando mejoras, a partir de que. se les producen nuevas necesidades", explicó el dirigente.
Remarcó, sin embargo, que esta tendencia lleva a que se siga con el círculo vicioso de que todo queda en las principales provincias del país, por intereses políticos. "Son las que definen una votación en el país; como el NOA no tiene mayor incidencia con el voto, aquí no se proyectan obras e inversiones de magnitud, como carreteras, diques y trabajos de infraestructura energética", apuntó Pereyra.
Puso como ejemplo de "lobby exitoso" el realizado por las provincias centrales para la concreción de la autopista Córdoba-Rosario. "El derrame de inversiones al norte argentino es imprescindible y hasta diría que imperioso. El presidente Néstor Kirchner anunció que iba a darle un fondo de reparación histórica de $ 1.000 millones, que no se concretó. Entonces, la región -gobernadores, legisladores y empresarios- debería unirse para lograr lo que consiguen las provincias del centro", añadió. El titular de la Rural reconoció que en Tucumán "se trabaja, se recomponen años de desinversión, pero falta mucho más".
Por su parte, el presidente de la Federación Económica de Tucumán (FET), Humberto Sánchez, opinó que en la provincia no hay una política de Estado definida. "Actuamos sobre las coyunturas; se sigue trabajando en el ánimo de conseguir el voto y no sobre la base de una estructura económica que le permita a la provincia aprovechar todo el potencial que tiene", indicó. "Ya que aquí se cobran impuestos a la actividad primara, pedimos que lo recaudado no vaya a la Corriente Clasista y Combativa (CCC) ni a planes sociales, sino a arreglar la estructura caminera, por ejemplo, o a la creación de un fondo económico para sustentar la ayuda social", remató el dirigente.

Se necesitan inversiones con urgencia
Contar con infraestructura eléctrica adecuada es un aspecto estratégico que debería contemplar Tucumán, a partir del desarrollo de proyectos que atiendan la demanda actual y que prevean una expansión futura. Para ello, la energía eléctrica debería ser adoptada como una política de Estado.
"En Tucumán se ha diseñado un Plan de Infraestructura de expansión eléctrica para los próximos 10 años, con una inversión de $ 167 millones (incluye IVA) para transporte y distribución, pero sólo cubrimos lo más urgente de la demanda. Habría que contemplar el desarrollo de esa infraestructura para los 15 años venideros, porque existe mucha demanda adicional que hoy no se está atendiendo", señaló Oscar Mealla, gerente de Operaciones de Transnoa, la empresa local que administra el sistema de transporte de electricidad en media tensión en el NOA. "Pero en Tucumán también debemos invertir en generación, poniendo en marcha -en El Bracho (tiene una potencia instalada de 1.000 megavatios (MW)-, módulos energéticos de fácil concreción que, en 6 o en 8 meses, estén en funcionamiento", planteó.
Mealla se refiere a los sistemas de generación que cuestan unos U$S 40 millones, cada uno, y que pueden generar entre 100 y 140 MW (por unidad), o sea el 10% de la demanda total del NOA cada uno. Se trata de inversión más barata que, en poco tiempo, comienza a generar electricidad. Sin embargo, advirtió que existe un problema: "El gas es un factor limitante; habría que garantizar el suministro de fluido".
El técnico criticó que, durante los anteriores períodos políticos que atravesaron el país y Tucumán, no se hicieron trabajos de expansión eléctrica ni de planificación. Sin embargo, confía que es posible desandar ese camino. "Hay que agudizar el ingenio, no perder la oportunidad que se nos presenta y apurar los procedimientos para obtener los fondos y concretar el Plan de Expansión de Infraestructura", sugirió.

Hacen falta 230 km de rutas nuevas
Tucumán debe construir unos 230 kilómetros de rutas nuevas, reacondicionar la red existente, redefinir la función de Vialidad Provincial para que haga prevención vial, y rediseñar las rutas para separar, en las zonas críticas, las cargas pesadas de las livianas y construir ciclovías para la circulación de motos y bicicletas. La propuesta pertenece a Pedro Katz, experto en temas viales, quien explicó a LA GACETA cuáles tendrían que ser los proyectos que deberían encararse en la provincia.
La red vial provincial tiene una extensión de unos 2.100 kilómetros. Hace 20 años que no se hacen obras camineras nuevas en Tucumán.
El sistema caminero local se caracteriza por el precario estado de conservación: el 40% está destruído o en mal estado; otro 40% está en regular estado de conservación y, el 20% restante en buen estado."Hace 20 años que no se hacen obras de expansión ni de crecimiento de la red caminera", afirmó. "Creció la frontera agrícola y el volumen de cargas transportadas provenientes del agro, pero como las rutas no estaban diseñadas para soportar esos volúmenes, los caminos se destruyeron", resaltó. "Por eso, considero que hay que rediseñar los caminos, separando las cargas pesadas de las livianas, y construyendo cruces especiales en las zonas urbanas", consideró. "De esta manera -afirmó-, no sólo ganaremos en seguridad vial, sino que las empresas reducirán sus costos de transporte y se podrá aumentar la capacidad productiva de las zonas agrícolas de la provincia".
Los 230 km de rutas nuevas que deberían construirse (invirtiendo unos $ 400 millones), son para atender el crecimiento de la provincia y para descomprimir la congestión que tránsito pesado que se produce en San Miguel de Tucumán y en Banda del Río Salí. Las obras servirán para derivar cargas y evitar que continúe la destrucción de las trazas. "La Nación puede ayudarnos financieramente", dijo esperanzado.

No hay que malgastar los recursos
El agua es un factor clave a la hora de proyectar el crecimiento de la provincia, porque de ella depende la posibilidad de desarrollar la agricultura bajo riego, de alimentar las distintas especies ganaderas y de brindar agua potable a la población que demandará más servicios y productos al agro y a la industria.
"Tucumán debería tener hoy una visión de futuro y trabajar para que las próximas generaciones reciban una situación más saneada que la actual. Pero no debemos malgastar al agua ni dilapidar los recursos financieros en proyectos hidráulicos efímeros que no tengan una rentabilidad demostrada", opinó José Domián, consultor y docente de la UNT. "Tucumán necesita un plan directriz que defina hacia dónde vamos y sobre qué proyectos trabajamos", consideró.
A modo de propuesta, delineó los trabajos que deberían encararse y la estrategia de cambio que habría que poner en marcha en la provincia: 1) aumentar el 100% la capacidad de producción de agua potable existente en El Cadillal y construir una nueva toma de agua dentro del lago de la presa; 2) redefinir los viejos proyectos hidráulicos, que eran muy caros y con un aprovechamiento energético desvirtuado; 3) competir con el sector productivo e industrial que, sin apoyo del Estado, logró solucionar su problema de carencia de agua; 4) dotar de valor agregado a nuestras producciones primarias, porque adolecen de una etapa de industrialización y pierden competitividad internacional."Nuestras obras deben lograr que se potencie, con un plus, el valor de la producción agropecuaria local, lo que dotará de mayor rentabilidad a los proyectos que se encaren", dijo. "Nuestros productos agropecuarios tienen valor por la eficiencia productiva lograda, por la genética y por los agroquímicos utilizados, por las variedades sembradas y por el buen manejo del suelo realizado", señaló. "Pero sin mayor valor agregado no podremos conquistas mercados", concluyó.