Resumen para apurados
- La oposición liderada por Gadi Eisenkot superó a Benjamin Netanyahu en las elecciones legislativas en Israel para definir la conformación del nuevo gobierno parlamentario.
- Los comicios se celebraron bajo el impacto de la guerra en Gaza, la tensión regional con Irán y los frentes judiciales por presunta corrupción que complican a Netanyahu.
- Sin una mayoría absoluta para gobernar, la designación del próximo primer ministro dependerá de semanas de intensas negociaciones y del respaldo decisivo de los partidos árabes.
El bloque opositor al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lideraba por estrecho margen las elecciones legislativas celebradas ayer en Israel, aunque sin alcanzar la mayoría necesaria para formar gobierno, según los primeros sondeos a boca de urna difundidos por las principales cadenas de televisión.
Las proyecciones de los canales 11, 12 y 13 asignaban entre 52 y 53 escaños de los 120 del Parlamento al denominado Bloque del Cambio, encabezado por el centrista Gadi Eisenkot. En tanto, la coalición saliente de Netanyahu obtendría 50 bancas.
Tras conocerse las estimaciones, Eisenkot afirmó que los resultados reflejaban una “ausencia total de confianza” en el actual primer ministro y su gobierno. Por su parte, Yair Lapid, actual líder de la oposición parlamentaria, calificó el desempeño del oficialismo como una “derrota aplastante”.
Festejo
En la fiesta de Eisenkot en un estadio deportivo de Tel Aviv, los seguidores que vitoreaban a Lapid describieron al político de 66 años como el próximo primer ministro y corearon, usando el apodo de Netanyahu, “¡Bibi, vete a casa!”. Pero Gideon Saar, ministro de Asuntos Exteriores de Israel y aliado de Netanyahu, afirmó que las declaraciones de victoria de la oposición eran “prematuras”.
Los sondeos también anticipaban un resultado histórico para las dos listas árabes israelíes, que podrían sumar entre 17 y 18 escaños. La Lista Árabe Unida, liderada por Mansur Abás, obtendría siete bancas, mientras que la Lista Unificada conseguiría entre 10 y 11.
El experto político Tal Elovitz afirmó que la coalición de Netanyahu había perdido terreno claramente y que los legisladores árabes lo habían ganado.
“Parece que existe la posibilidad de que se forme un gobierno minoritario encabezado por Eisenkot, pero esto aún podría cambiar dependiendo de los resultados finales”, dijo.
Pedido
Las urnas cerraron a las 22, hora local, pese a que el Likud, partido de Netanyahu, había solicitado extender el horario de votación. La comisión electoral rechazó el pedido por falta de motivos que lo justificaran.
El resultado definitivo determinará si la oposición logra reunir apoyos suficientes para desplazar a Netanyahu del poder.
Aunque el bloque opositor quedaría por delante, las estimaciones muestran que ninguna de las dos fuerzas principales tendría la banca suficientes para formar gobierno por sí sola. La conformación de una nueva coalición dependerá de las negociaciones entre los partidos y de los posibles acuerdos parlamentarios posteriores a la elección.
Contexto
La votación se desarrolló en un contexto de creciente aislamiento internacional de Israel, marcado por la guerra con Irán, las operaciones militares en Gaza, la expansión de los asentamientos y el aumento de la violencia en la Cisjordania ocupada.
A esa situación se suman los problemas judiciales que enfrenta Netanyahu. La Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto en su contra por la situación en Gaza, mientras que en Israel afronta causas por corrupción que podrían derivar en una condena de prisión.
Frente a él aparece Eisenkot, un ex jefe militar con escasa trayectoria política y un perfil moderado, considerado opuesto al estilo del actual mandatario.
Descendiente de inmigrantes judíos marroquíes de origen trabajador, Eisenkot podría convertirse en el primer jefe de Gobierno israelí de ascendencia mediooriental o norteafricana.
Antes de emitir su voto, el dirigente visitó en privado la tumba de su hijo Gal, quien murió mientras combatía en Gaza. Su pérdida despertó muestras de solidaridad entre numerosos israelíes. Más tarde, al hablar ante la prensa en un centro de votación, Eisenkot convocó a la ciudadanía a respaldar un cambio de gobierno y calificó a la actual administración como “el peor gobierno desde la creación del Estado”.










