Resumen para apurados
- Un vuelo privado a Miami se canceló el martes en Puerto Iguazú bajo sospechas de un intento de fuga de Flávio Bolsonaro, a quien la Justicia brasileña le prohibió salir del país.
- El avión llegó sin presentar la lista de pasajeros y se canceló a último momento. La Justicia de Brasil investiga al senador por presunto lavado de dinero y retuvo sus pasaportes.
- Las autoridades investigan si hubo una maniobra para evadir la restricción judicial, un caso que podría tensar la relación bilateral y agravar el frente legal del clan Bolsonaro.
Un vuelo privado con destino a Miami que debía partir durante la madrugada de este martes desde el aeropuerto internacional de Puerto Iguazú fue cancelado pocas horas antes de su salida. La aeronave, perteneciente a la empresa argentina Baires Fly, tenía previsto trasladar a cuatro pasajeros, cuyas identidades no fueron informadas. En ese escenario, surgieron sospechas sobre un posible vínculo con Flávio Bolsonaro, el senador brasileño que el domingo perdió el balotaje presidencial frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
El avión, un Gulfstream G400 bimotor con matrícula LV-JQW, llegó a Puerto Iguazú cerca de la medianoche con tres tripulantes a bordo. Su partida hacia Estados Unidos estaba programada para las 2.30, pero la operación finalmente no se concretó.
Según trascendió, cuando la aeronave aterrizó en Misiones, el plan de vuelo con destino a Miami ya había sido cancelado por la empresa. Sin embargo, los dos pilotos y la azafata no estaban al tanto de la decisión. Los tripulantes descendieron del avión y se dirigieron a un hotel de Puerto Iguazú, donde aguardaban instrucciones de Baires Fly.
Una fuente vinculada con el operativo señaló que la única explicación que se dio para suspender el viaje fue que “uno de los pasajeros tuvo un problema”. Además, indicó que la lista con los nombres de quienes iban a abordar el avión nunca fue presentada ante las autoridades de Migraciones y Aduanas.
Las fuentes consultadas no descartaron que el vuelo estuviera relacionado con Flavio Bolsonaro o integrantes de su entorno familiar. Sin embargo, hasta el momento no había confirmación oficial de que el senador brasileño fuera uno de los pasajeros previstos.
La restricción judicial que complica una eventual salida de Brasil
Las sospechas surgieron en un momento delicado para el dirigente brasileño. El lunes, después de perder las elecciones frente a Lula, la Justicia de Brasil le prohibió salir del país y ordenó la retención de sus pasaportes.
La medida fue dispuesta por Alexandre de Moraes, ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), y le fue notificada a Flavio cuando salía de visitar a su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple arresto domiciliario.
La decisión judicial se adoptó en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero, evasión de divisas y otras posibles irregularidades financieras. Entre las líneas investigadas figuran operaciones relacionadas con el financiamiento de la película *Dark Horse* y los vínculos con el empresario Daniel Vorcaro, exdueño del Banco Master.
La prohibición de abandonar Brasil y la obligación de entregar los documentos de viaje alimentaron las versiones sobre un posible intento de trasladarse a Estados Unidos a través de la Argentina, aunque esa hipótesis no fue confirmada por las autoridades.
Las declaraciones de Eduardo Bolsonaro
Otro elemento que sumó interés al caso fueron las declaraciones de Eduardo Bolsonaro, hermano de Flavio, quien reside en Miami desde hace algunos meses.
Antes del balotaje, Eduardo había manifestado que consideraba posible que su hermano se trasladara a Estados Unidos si perdía las elecciones. Esas declaraciones fueron mencionadas en el contexto de la decisión judicial que impuso las restricciones de salida del país.
Flavio Bolsonaro confirmó que la Policía Federal le notificó la orden de entregar sus pasaportes cuando visitaba a su padre en Brasilia. “Esta mañana (por el lunes) fui a visitar a mi padre. Como saben, él se encuentra bajo arresto domiciliario. Al salir, la Policía Federal de Lula estaba en la puerta de su casa y, en plena calle, me notificaron la orden de entregar mis pasaportes; además, se me prohibió salir del país”, relató.
El senador negó que tuviera intenciones de abandonar Brasil y calificó la decisión judicial como “un claro intento de intimidarme”.













