Brasil: Lula y Bolsonaro, en otro áspero debate se cruzaron acusaciones por el modelo económico de Milei
El presidente brasileño afirmó que en la Argentina “la gente está comiendo carne de burro” y cuestionó el ajuste que propone su rival. El senador respondió con ataques personales y acusó al mandatario de dejar un país “quebrado”.
Resumen para apurados
- En Río de Janeiro, Lula da Silva y Flavio Bolsonaro protagonizaron un duro debate televisivo de cara al balotaje, enfrentándose por el modelo económico de Javier Milei.
- El cruce incluyó fuertes descalificaciones personales y chicanas sobre salarios, obras y el ajuste fiscal, tras semanas de paridad técnica y tensión entre ambas campañas.
- El choque busca captar el voto indeciso antes de una segunda vuelta clave, polarizada entre el rol del Estado y el ajuste de gasto que propone la oposición.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flavio Bolsonaro protagonizaron anoche un nuevo enfrentamiento cargado de acusaciones y descalificaciones personales. En el debate organizado por TV Globo en Río de Janeiro, los candidatos discutieron sobre obras públicas, salarios, seguridad, tasas de interés y, especialmente, el modelo económico del presidente argentino, Javier Milei, uno de los principales aliados políticos del postulante opositor.
El intercambio subió de tono cuando Lula calificó a su adversario de “miliciano”, mientras que Flavio recurrió a la expresión “nueve dedos” para referirse al mandatario, en alusión a la pérdida de uno de sus dedos en un accidente laboral. También cuestionó quién ejercía realmente el poder en el país y acusó al oficialismo de perjudicar la economía de los brasileños.
Lula, por su parte, reprochó a su rival su cercanía con Donald Trump durante la imposición de aranceles estadounidenses a productos brasileños y lo acusó de haber estado “lamiendo a Trump”.
El cara a cara era considerado una de las últimas oportunidades para modificar las preferencias de los indecisos antes de una segunda vuelta que se perfila como una de las más reñidas de la historia brasileña. Con un formato más ordenado que el del debate anterior, organizado por la cadena Band, el encuentro tuvo bloques más ajustados a las consignas y restricciones para los movimientos de los candidatos en el escenario.
Salarios, obras y el costo de vida
El primer bloque estuvo dedicado a la infraestructura y las exportaciones. Flavio abrió con una crítica a la gestión del presidente y afirmó que Brasil se había convertido en “un gran cementerio de obras”, en referencia a los proyectos que, según sostuvo, quedaron paralizados durante el gobierno de Lula.
El senador prometió ampliar la red ferroviaria, impulsar concesiones de rutas y puertos y eliminar los peajes para motociclistas en las nuevas carreteras. Lula respondió que su rival “no conoce Brasil”, defendió las obras de su administración y lo comparó con un estudiante que “memoriza, pero no aprende”.
La discusión se trasladó después al salario mínimo y a las dificultades de los hogares para llegar a fin de mes. Lula interrogó a Flavio sobre el valor de los ingresos de los trabajadores, mientras que el senador insistió en la pérdida del poder adquisitivo y el endeudamiento de las familias.
“Hoy es 23 de octubre y el mes todavía no terminó. ¿Tu sueldo ya se terminó?”, preguntó Flavio, en una apelación directa a los votantes que enfrentan dificultades para cubrir sus gastos cotidianos.
La cuestión tuvo una derivación argentina. La columnista de O Globo Vera Magalhães señaló que las críticas del senador sobre la insuficiencia de los salarios también alcanzan a Milei, aliado político de Flavio. Días atrás, el mandatario argentino había cuestionado las afirmaciones de que la gente no llega a fin de mes y preguntado cómo podía sobrevivir diez días sin dinero para comer o beber.
Lula aprovechó ese antecedente para atacar el modelo económico que defiende su rival. Afirmó que, con los reajustes aplicados durante los gobiernos de Jair Bolsonaro y Michel Temer, el salario mínimo brasileño hoy sería de apenas 900 reales. “Eso es lo que quieren para Brasil. Por eso siguen a Milei”, advirtió el Presidente.
Flavio contraatacó con una chicana personal: sostuvo que la política económica de Lula “da con una mano y saca con nueve dedos”.
Milei, la motosierra y las jubilaciones
La discusión más intensa sobre la Argentina llegó cuando los candidatos abordaron la política fiscal y las jubilaciones, un asunto especialmente sensible en la región Sur de Brasil, donde la proporción de adultos mayores es relativamente elevada.
Lula cuestionó que Flavio propusiera un ajuste fiscal inspirado en el modelo de Milei sin precisar qué partidas presupuestarias recortaría. En particular, le preguntó si el costo de esa política recaería sobre los jubilados.
“En el último debate, te pregunté si ibas a tomar prestada la motosierra de Milei porque en la Argentina la pobreza llegó al 40%, la gente está comiendo carne de burro y vos decís que querés un modelo igual”, lanzó el mandatario.
Flavio respondió con otra acusación: “¿No tenés vergüenza de dejar un país quebrado?”. Además, prometió actualizar los beneficios previsionales por encima de la inflación, defendió al presidente argentino y atribuyó el deterioro económico de la Argentina a “veinte años de gobiernos de izquierda”.
El intercambio dejó en evidencia una de las principales líneas de confrontación de la campaña. Lula busca asociar las propuestas de su adversario con un ajuste que podría afectar a los jubilados y a los sectores más vulnerables. Flavio, en cambio, reivindica la reducción del gasto público y presenta la experiencia argentina como un ejemplo de ruptura con las políticas tradicionales de la izquierda.
Tasas de interés y endeudamiento
El endeudamiento de los hogares volvió a aparecer durante el cruce sobre las tasas de interés. Lula responsabilizó al Banco Central por el costo del crédito y cuestionó la decisión de otorgarle autonomía durante el gobierno de Bolsonaro. “¿Por qué hicieron independiente al Banco Central?”, preguntó.
Flavio defendió esa medida como un legado de su padre y sostuvo que la autonomía de la autoridad monetaria permite evitar que el Poder Ejecutivo intervenga en las tasas por razones políticas.
“Lo hicimos para evitar que presidentes gastadores, como vos, pusieran a un político para bajar los intereses de un plumazo”, afirmó. También aseguró que, sin la gestión de Lula, la tasa de interés podría ubicarse actualmente en el 7%.
La discusión volvió a poner en primer plano las diferencias entre los candidatos sobre el papel del Estado, la política monetaria y el costo del financiamiento, en un contexto en el que el endeudamiento y las dificultades para afrontar los gastos cotidianos forman parte de las preocupaciones de los electores.
Ataques personales y una guerra psicológica entre las campañas
La organización del debate también estuvo atravesada por las tensiones entre los equipos políticos. A diferencia del encuentro anterior, solo podía desplazarse por el escenario el candidato que tenía la palabra, mientras que su adversario debía permanecer detrás del atril.
La restricción se incorporó a pedido de la campaña de Lula y fue bautizada por periodistas de Globo como la “regla antiburla”, después de que Flavio se ubicara detrás del presidente mientras hablaba durante el debate de Band.
La disputa había comenzado incluso antes de la transmisión, con una estrategia de las dos campañas para incomodar al adversario mediante la presencia de invitados.
El equipo de Flavio llevó a Leandra Guedes, exesposa del diputado André Janones, responsable de la estrategia digital del gobierno. Guedes había obtenido una medida de protección contra Janones en el marco de una denuncia vinculada con la violencia de género.
Janones, por su parte, había anticipado durante la semana la presencia de una invitada que, según dijo, podía hacer “desmayar” a Flavio. La frase aludía a un episodio ocurrido en 2016, cuando el senador se descompuso durante un debate por la alcaldía de Río de Janeiro.
La incógnita se resolvió con la llegada de Cristiane Gomes da Silva, madre de Ana Clara Gomes Machado, una niña de cinco años que murió en 2021 tras recibir un disparo de un policía militar mientras jugaba frente a su casa, en Niterói. Flavio había sido uno de los abogados del agente cuando ya se desempeñaba como senador.
El cierre: seguridad, democracia y apelaciones al voto indeciso
En sus consideraciones finales, Flavio prometió aumentar el poder adquisitivo y “devolver la soberanía” a los brasileños en materia de seguridad. Aseguró que no haría promesas que no pudiera cumplir, pidió rezar un padrenuestro y se dirigió a los votantes que todavía no habían definido su posición. En el momento de votar, sostuvo, “somos solo nosotros dos”.
Lula pidió disculpas a los espectadores por el tono del enfrentamiento, apeló a su trayectoria política y desafió a comparar los gastos de las tarjetas corporativas de su gobierno con los de la administración de Bolsonaro. Según afirmó, el gobierno anterior había gastado un 30% más.
El presidente cerró con una advertencia sobre el futuro institucional del país: “O mantenemos la democracia funcionando o vamos a tener a un miliciano gobernando este país en el Palacio del Planalto”.
Una vez terminado el debate, Lula mantuvo sus críticas. En declaraciones a la periodista Renata Lo Prete, de Globo, acusó a su adversario de mentir y cuestionó su trayectoria parlamentaria y la falta de propuestas concretas.
“Este ciudadano miente descaradamente. Es difícil para la sociedad mirar un debate con un ciudadano sin compromiso con la verdad”, afirmó. Luego expresó su expectativa de que los brasileños supieran qué decisión tomar el domingo 25 para evitar retrocesos.
Lula había llegado a Río de Janeiro con una estrategia diferente de la que desplegó en el primer debate del balotaje. Según trascendió entre sus asesores, el presidente buscaba concentrarse más en las propuestas, el futuro del país y las dificultades económicas que todavía atraviesan muchos brasileños, en lugar de limitarse a los ataques personales.














