Camino del Perú: Yerba Buena dice que hace lo que puede ante un problema que la supera
El municipio mantiene agentes desde la madrugada hasta la noche, realiza controles, proyecta reparar y poner nuevos semáforos con dispositivos inteligentes. Pero advierte que la solución de fondo excede sus facultades. Se necesita una nueva vía de movilidad.
Resumen para apurados
- El municipio de Yerba Buena afirmó que sus medidas son insuficientes para frenar el colapso vial en el Camino del Perú, un problema que excede sus facultades.
- Pese a mantener agentes, controles viales e intentar sumar semáforos inteligentes, el caos y la peligrosidad persisten en horas pico en ese sector limítrofe.
- La intendencia advierte que la solución definitiva exigirá habilitar una nueva vía de movilidad interurbana con apoyo de otros distritos y de la provincia.
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Hay momentos del día en los que cruzar el Camino del Perú deja de ser simplemente una cuestión de paciencia y se convierte en un peligro. Autos que avanzan a paso lento, colectivos y camiones que intentan ganar espacio, motos que se filtran entre los vehículos y peatones que necesitan atravesar una arteria cada vez más cargada. El problema no es nuevo. Pero el crecimiento de la población y de la circulación en el noroeste del área metropolitana de Tucumán lo volvió cada vez más evidente.
Desde Yerba Buena definen la cuestión sin rodeos. “La situación vial del Camino del Perú es alarmante”, sostiene Fernando de la Orden, secretario de Gobierno de la Municipalidad de Yerba Buena. “Es algo muy complejo y preocupante. Sin dudas, de uno de los sectores más conflictivos en el tránsito cotidiano”, remarca.
El municipio, asegura, no sólo reconoce el problema, sino que se ocupa de intervenir dentro de las posibilidades que tiene. La dificultad central es que el Camino del Perú forma parte de una ruta provincial y atraviesa un territorio metropolitano en el que se superponen distintas jurisdicciones.
“No es un problema únicamente del municipio. Es una cuestión que atañe a todo ese sector metropolitano que incluye a Yerba Buena, San Miguel de Tucumán y también la zona de Cebil Redondo”, explica De la Orden.
Según aclara, no existe un operativo coordinado permanente entre la “Ciudad Jardín” y la Capital para el control vehicular del Camino del Perú. “En la actualidad, y desde hace varios años, Yerba Buena es el único municipio que mantiene agentes de tránsito en la zona del Camino del Perú”, apunta. Y detalla que los operativos comienzan desde la madrugada y se extienden hasta las últimas horas de la noche, con personal equipado con elementos de seguridad vial, como conos, balizas luminosas, bastones refractarios y luces LED.
En números
El funcionario expone números que ayudan a dimensionar la magnitud del problema. Según los registros del Centro Integral de Monitoreo de Yerba Buena, durante agosto ingresaron y egresaron del ejido municipal alrededor de 630.000 vehículos, contabilizados en diferentes horarios. Dentro de ese movimiento, el sector del Camino del Perú y avenida Perón concentró más de 130.000 rodados.
La cifra no representa solamente a quienes viven en Yerba Buena. La particularidad del Camino del Perú es precisamente que funciona como una vía de conexión entre diferentes sectores del área metropolitana. Por allí circulan quienes entran y salen de Yerba Buena, pero también quienes llegan desde Cebil Redondo, San José, Tafí Viejo y distintos barrios y urbanizaciones del noroeste.
Por eso, para el municipio, no alcanza con pensar el problema como una cuestión estrictamente local. “Todos los sectores de ingreso y egreso al municipio son específicamente riesgosos”, señala De la Orden. Y enumera: Camino del Perú en toda su extensión, avenida Aconquija, Solano Vera y Camino de Sirga.
La realidad se vuelve todavía más delicada en los horarios de mayor circulación. Allí confluyen trabajadores, estudiantes, vecinos, transporte público, vehículos particulares y tránsito pesado.
En las cercanías de las escuelas, además, se suma el movimiento de padres y alumnos que deben cruzar o desplazarse por una arteria donde la infraestructura peatonal no siempre acompaña el volumen de tráfico.
Jurisdicción
Uno de los principales obstáculos para encontrar una solución definitiva es la jurisdicción. El Camino del Perú forma parte de la ruta provincial 315, por lo que las decisiones estructurales sobre la traza corresponden a la Dirección Provincial de Vialidad. Yerba Buena puede controlar, ordenar, iluminar determinados sectores, realizar trabajos de mantenimiento y mejorar el entorno, pero no puede decidir por sí sola una transformación integral de la ruta.
“Al ser competencia provincial nos es muy difícil tomar esas decisiones”, admite De la Orden. “Sí nos ocupamos de tener mayor presencia, mejorando la iluminación pública, realizar cualquier tipo de obra o mejoramiento en el entorno. Desde bacheo hasta señalética. Nos parecen acciones muy fuertes y necesarias”, opina.
Reuniones
¿Tuvieron reuniones con otras autoridades para analizar los problemas de seguridad vial de esa zona?, le consultamos. “Realizamos el primer conversatorio metropolitano en el año 2024. Ahí nos juntamos todos los actores del área del gran San Miguel de Tucumán. Surgieron algunas ideas bastante interesantes, pero que no pudimos concretar. Al ser una ruta provincial, tiene mucha injerencia a la hora de tomar decisiones el Estado Provincial”, especifica.
Si tuviera que señalar dos medidas urgentes para el Camino del Perú, De la Orden no lo duda: la más importante es generar una nueva vía de movilidad para ese sector. “Camino del Perú está colapsado y la zona sigue creciendo en población”, sostiene.
En segundo lugar, opina que urge diseñar un nuevo sistema de Transporte Público. “Realmente cada vez deja más que desear. Desde nuestro lugar ampliamos la flota del MuniBus, incorporando tres nuevos vehículos, permitiendo así unir el total de la ciudad. De norte a sur y de este a oeste con el sistema de trasbordo. Con un solo boleto podes conectar cualquier punto de la ciudad”, sostuvo.
Recuperan el semáforo frente a la escuela Justiniano Frías
Hay una novedad puntual que puede mejorar la seguridad en uno de los sectores más sensibles del Camino del Perú: se trata del semáforo ubicado frente a la escuela Justiniano Frías, que llevaba mucho tiempo fuera de funcionamiento.
Según explicó Fernando De la Orden, secretario de Gobierno de la Municipalidad de Yerba Buena, durante las últimas semanas el municipio trabajó para recuperarlo. “Reparamos el cableado subterráneo, cambiamos ópticas y lo hicimos funcionar con un controlador nuevo”, detalla.
El sistema que estaba instalado era antiguo y fue actualizado con nueva tecnología. Por ahora, sin embargo, el semáforo funcionará en modalidad intermitente. La habilitación definitiva dependerá de los permisos correspondientes de la Dirección Provincial de Vialidad, explica.
¿Está previsto instalar nuevos semáforos, reductores de velocidad, iluminación o señalización?, le consultamos. “Tenemos un máster plan en referencia a los semáforos y lo venimos implementando desde hace unos años. Y sin dudas San José y todo el afluente de vehículos que se recibe de Cebil Redondo, y que atraviesan Camino del Perú, serán muy beneficiados. No tan solo se instalarán nuevos semáforos sino que además pretendemos que sean los denominados semáforos inteligentes. Que miden el flujo de vehículos, poseen cámaras de seguridad y permiten una zona más segura”, anticipó.
La intención no es solamente sumar más semáforos. También reforzar los controles. De la Orden asegura que los operativos de tránsito son constantes y que se han vuelto “cada vez más estrictos y eficaces”. Se realizan controles de alcoholemia, operativos vehiculares en distintos puntos y horarios para verificar documentación y condiciones de los vehículos. A eso se suma una medida implementada a comienzos de 2024: el CEPO por administración, destinado a intervenir frente al estacionamiento indebido.
Un poco de historia
El problema actual del Camino del Perú tiene una larga historia detrás. Hasta las décadas del 70 y 80, la circulación por la ruta 315 era relativamente fluida. La configuración urbana del noroeste tucumano era muy diferente y el volumen de vehículos estaba lejos de los niveles actuales. Pero durante la década del 90 comenzó a acelerarse el crecimiento inmobiliario.
Cebil Redondo, Villa Carmela y San José comenzaron a expandirse. También crecieron Yerba Buena y distintos sectores de San Miguel de Tucumán y Tafí Viejo. Con los años aparecieron decenas de barrios, urbanizaciones privadas y countries. Luego se sumó el enorme desarrollo de Lomas de Tafí. La población creció, pero la infraestructura vial no lo hizo al mismo ritmo.
Así, una ruta pensada para una realidad urbana muy diferente quedó convertida en una de las principales vías de circulación del área metropolitana.
El tramo más comprometido es el de aproximadamente siete kilómetros que se extiende desde el cruce con las avenidas Perón y Belgrano hasta Tafí Viejo. Allí, la ruta realiza un giro de 90 grados y pasa a denominarse avenida Roca, aunque sigue formando parte de la ruta provincial 315.
El resultado es una arteria que concentra funciones muy diferentes: es ruta, avenida, vía de acceso a barrios, corredor del transporte público y conexión entre municipios. Y todo eso ocurre sobre una traza que no fue concebida para soportar semejante demanda. En las horas pico se estima que circulan alrededor de 2.000 vehículos por hora.
No se trata solamente de autos particulares. En el Camino del Perú conviven camiones vinculados a las citrícolas, cinco líneas de colectivos, vehículos particulares y de alquiler, motocicletas, bicicletas, peatones e incluso carros tirados por caballos. La ausencia de veredas adecuadas agrega otro problema.
La necesidad de transformar el Camino del Perú no es nueva. Desde la década del 90, la Dirección Provincial de Vialidad presentó distintos proyectos para ampliar la ruta a cuatro carriles.
Las propuestas eran una traza más amplia, platabanda, dos rotondas, repavimentación integral, iluminación y mejoras en el entorno. Los años pasaron y la transformación nunca llegó. En 2021 y en 2023, el Gobierno provincial volvió a plantear una ampliación, aunque luego argumentó que no había presupuesto.














