Resumen para apurados
- Un británico admitió en un tribunal de Inglaterra haber drogado y violado a su esposa durante 20 años para someterla y permitir abusos de otros hombres.
- El acusado reconoció 60 delitos mientras doce cómplices aguardan juicio; el hecho replica el patrón de sumisión química visto en casos de alto impacto en Francia y Austria.
- Los doce coacusados serán juzgados en Manchester en un contexto de creciente alarma internacional sobre redes y delitos sexuales facilitados mediante drogas.
LONDRES, Reino Unido.- Un británico se declaró culpable en un tribunal del noroeste de Inglaterra de haber drogado y violado a su esposa, y facilitado que otros hombres hagan lo mismo, durante dos décadas, en el caso más reciente de varones que sedan y abusan de sus parejas.
El hombre, de unos 60 años, cuyo nombre no puede hacerse público para proteger la identidad de su esposa, ya se había declarado culpable anteriormente de otros delitos sexuales contra ella. Tenía previsto ser juzgado junto con otros 12 imputados, acusados de conspirar para abusar de la misma mujer, su esposa, mientras ella se encontraba inconsciente.
Ellos niegan los cargos, mientras que un décimo tercer acusado en el caso se declaró culpable anteriormente de conspirar para drogar y violar a la víctima.
Ayer, el marido admitió 60 delitos cometidos desde 2004, entre ellos administrar una sustancia con la intención de aturdir o dominar a su esposa.
Los coacusados, de entre 28 y 73 años y entre los que hay un paramédico y un ex entrenador de fútbol, serán juzgados en las próximas semanas en el tribunal penal de Manchester.
Se trata del caso más reciente de una serie de procesos penales en el Reino Unido relacionados con abusos sexuales facilitados por drogas.
La conciencia global sobre este delito ha aumentado tras la condena del sonado caso en Francia de Dominique Pelicot, que drogó y violó a su entonces esposa Gisèle durante casi una década junto con desconocidos.
En otro caso, la semana pasada, un hombre de Londres se declaró culpable de incitar a otros hombres en un chat grupal en línea a abusar sexualmente de sus parejas inconscientes e intercambiar imágenes del abuso.
Otro hombre será condenado esta semana en el centro de Inglaterra tras haberse declarado culpable de 32 delitos sexuales contra su novia, mientras ella estaba drogada o dormida.
En Austria
No son casos aislados. La semana pasada, se conoció un caso que conmociona a Austria. La historia recuerda inevitablemente al de Gisèle Pelicot, pero con un final aún más trágico: Una mujer de 39 años murió después de que, según sospechan los investigadores, su marido la drogara y permitiera que otros hombres abusaran de ella. La víctima fue encontrada muerta y cubierta de sangre por su hija pequeña el 25 de junio.
Lo que inicialmente parecía un trágico accidente comenzó a adquirir tintes mucho más oscuros a medida que avanzaba la investigación. El marido, de 51 años, aseguró a los servicios de emergencia que su esposa había sufrido “un accidente durante una relación sexual violenta”. En un primer momento, no fue considerado sospechoso.
Poco tiempo después, los investigadores hallaron indicios que apuntaban en otra dirección. La Policía de Marchtrenk descubrió, al revisar el celular del hombre, que había borrado una aplicación y se había deshecho de la cama en la que fue encontrada la víctima.
Un elemento llamó especialmente la atención: días antes de la muerte de la mujer, el hombre habría realizado búsquedas sobre cómo drogar a una persona.
Ahora, sospechan que la mujer fue sido drogada para quedar indefensa y permitir que otros hombres abusaran de ella. Los investigadores sospechan además que su marido habría recibido dinero a cambio de permitir los “encuentros”.
La investigación trata ahora de determinar cuántas veces se produjeron las agresiones y cuántas personas participaron. Uno de los sospechosos es un vecino de la pareja, también detenido. Los investigadores le acusan de haber violado a la mujer la misma noche en la que murió.
Entre las pruebas que maneja la Policía habría mensajes intercambiados entre el marido y el vecino. En uno de ellos, el esposo habría escrito: “La emborracharé bien. Así podrás volver a acostarte con ella”.















