Resumen para apurados
- Sergio Mohamed asumirá como nuevo rector de la UNT en Tucumán con la urgencia de adecuar las carreras al sistema Sacau y gestionar obras edilicias con fondos mineros de YMAD.
- La nueva conducción universitaria inicia su mandato tras un proceso de transición, debiendo consensuar con los decanos el uso de las regalías mineras para infraestructura.
- La rápida resolución de estos ejes determinará la modernización académica de las carreras y la reactivación del plan de infraestructura en las distintas facultades de la UNT.
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La elección de rector quedó atrás y la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) comienza a mirar hacia la próxima gestión. Más allá de los objetivos que Sergio Mohamed planteó para su mandato, hay dos asuntos que requerirán definiciones en el corto plazo junto con los decanos y el Consejo Superior: la adecuación de las carreras al Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios (Sacau) y la aprobación de un plan de obras que será financiado con las utilidades provenientes de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD).
El primero tiene un calendario que corre. El Sacau nació en los últimos meses gestión de Alberto Fernández, mediante una resolución del entonces Ministerio de Educación de la Nación. Posteriormente, durante el gobierno de Javier Milei, la normativa fue actualizada por la Secretaría de Educación del Ministerio de Capital Humano a partir de un trabajo con el sistema universitario. La exigencia del nuevo esquema para las solicitudes de reconocimiento oficial y validez nacional comenzará a regir desde el 1° de enero de 2027.
Contrarreloj por el Sacau
El nuevo sistema establece al Crédito de Referencia del Estudiante (CRE) como unidad para organizar y rediseñar los planes de estudio. El cambio apunta a contemplar no solamente las horas de cursado e interacción con los docentes, sino también el tiempo de trabajo autónomo que demanda cada carrera. Además, busca facilitar el reconocimiento de trayectos formativos y la movilidad de estudiantes entre carreras y universidades.
En la UNT el proceso ya comenzó. En agosto, el Consejo Superior aprobó la adecuación al Sacau de la Licenciatura en Fotografía, que se dicta en la Facultad de Artes, y se convirtió así en la primera carrera de la casa de estudios en avanzar con el nuevo esquema.
Sin embargo, la situación no es uniforme. Algunas facultades tienen más adelantada la adaptación, mientras que otras encuentran dificultades debido a la cantidad y complejidad de los planes de estudio que deben revisar. En Filosofía y Letras, por ejemplo, algunos departamentos analizan solicitar una prórroga, aunque todavía no existe certeza sobre si será concedida.
Será, por lo tanto, uno de los primeros trabajos que Mohamed deberá coordinar con los 13 decanos y el Consejo Superior. Con el nuevo sistema previsto para comenzar a aplicarse desde 2027, quedan apenas tres meses para avanzar con una transformación que alcanza a la estructura académica de la Universidad.
Los fondos de YMAD
El segundo asunto pendiente involucra recursos y obras. Tras la aprobación del nuevo estatuto de YMAD, la UNT volvió a percibir el 40% de las utilidades provenientes de la minera catamarqueña, mientras que el 60% restante corresponde a Catamarca.
Ese esquema se mantendrá hasta que la Universidad complete los 135.000 metros cuadrados de obras previstos históricamente. Cumplida esa obligación, la participación de la UNT se reducirá al 20% y otro 20% será distribuido entre las demás universidades nacionales, mientras Catamarca conservará el 60%.
La vicerrectora subrogante, María Cristina Grunauer de Falú, explicó a LA GACETA que esos recursos ya comenzaron a ingresar a la UNT y permanecen reservados a la espera de que el Consejo Superior apruebe un plan de obras. Se trata de fondos separados de los recursos que la Universidad recibe del Gobierno nacional.
La definición quedará ahora en manos de la próxima conducción y del cuerpo colegiado. La alternativa que aparece con mayor fuerza ya no es retomar el antiguo proyecto de construir una nueva Ciudad Universitaria en San Javier, sino utilizar las regalías para ejecutar intervenciones puntuales que mejoren la infraestructura existente en las unidades académicas.
En ese esquema aparecen las facultades ubicadas en el Centro Universitario Roberto Herrera, el Centro Julio Prebisch y las distintas dependencias de la zona céntrica.
El cambio implica también preservar otro patrimonio de la UNT. El Parque Sierra de San Javier, con más de 14.000 hectáreas pertenecientes a la Universidad, continuará como un espacio que deberá ser protegido frente a actividades que puedan generar contaminación o daños ambientales. La proyectada Ciudad Universitaria no se levantará allí.
Así, después de meses en los que la atención estuvo concentrada en quién conduciría el Rectorado, la agenda vuelve a la gestión. Mohamed tendrá por delante dos decisiones que no parten de cero, pero que requieren avanzar: adaptar la estructura académica al nuevo sistema nacional y acordar con los decanos y el Consejo Superior dónde invertir una fuente extraordinaria de recursos para transformar la infraestructura de la UNT.








