El 2 de septiembre de 1587 zarpó del fondeadero del Riachuelo la carabela San Antonio, al mando de Antonio Pereyra, con rumbo a Brasil. Se trataba de la primera exportación de lo que, 229 años después, fue la Argentina. En 1941 se decidió que esa fecha se constituiría en el Día de la Industria. En la actualidad, aquellos que conforman este histórico bloque económico prefieren utilizar el término conmemoración más que celebración. ¿La razón? La actividad no termina de despegar y es heterogénea en su comportamiento. En lo que va del año la industria acumula una baja de 2% respecto al mismo período de 2025, y se ubica 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023, de acuerdo con el último reporte de la Unión Industrial Argentina (UIA).
Desde la Unión Industrial de Tucumán (UIT) vienen planteándose tres cuestiones fundamentales para recuperar competitividad y generar las condiciones necesarias para que la industria pueda crecer, describe su titular, Jorge Rocchia Ferro.
“La primera tiene que ver con los valores de origen de los productos importados. Necesitamos reglas claras que eviten el ingreso de mercadería a valores inciertos y que permitan que nuestra industria pueda competir en condiciones razonables”, indica respecto del impacto de esa situación, sobre todo en el rubro textil. El segundo punto, según el industrial, es la presión impositiva. “Creemos necesario avanzar en mecanismos que permitan aplicar parte de determinados tributos a cuenta del IVA, recuperando herramientas que en otros momentos ayudaron a aliviar la carga sobre la producción”, argumenta el sucroalcoholero.
Y el tercer aspecto es el costo de la energía. “El precio del gas y de la electricidad tiene una incidencia directa sobre nuestra competitividad. Si queremos una industria nacional fuerte, necesitamos energía a valores que permitan producir”, añade.
A esto se suma un problema que hoy se considera central: la falta de crédito y de capital de trabajo. “Las tasas continúan siendo muy elevadas y, en esas condiciones, resulta muy difícil financiar la producción, invertir y sostener la actividad”, explica Rocchia Ferro que reconoce que, en Tucumán, hay un acompañamiento del Gobierno provincial, que viene trabajando codo a codo con el sector productivo y buscando herramientas para ayudar a pasar esta situación.
A su criterio, el sector azucarero empieza a mostrar señales positivas. “El precio internacional está mejorando y también aparecen señales de recuperación en el mercado interno. El bioetanol todavía atraviesa una situación compleja, pero confiamos en que pueda recomponerse y que una nueva legislación permita otorgarle al sector la previsibilidad necesaria para planificar inversiones y producción”, detalla.
La actividad también está avanzando hacia un mayor ordenamiento en todo el Norte. El desafío es consolidar exportaciones, equilibrar los distintos destinos de la producción y alcanzar un mercado interno normalizado y estable. “El objetivo ahora debe ser dar vuelta la página y poner en marcha un círculo virtuoso de producción, inversión, empleo y crecimiento, considera”, agrega.
La metalmecánica
Desde Tucumán, la industria metalúrgica enfrenta un escenario que exige fortalecer su competitividad y, al mismo tiempo, aprovechar las nuevas oportunidades que ofrece la transformación productiva del Norte, describe Florencia Andriani, vicepresidente de la Unión Industrial. Según su experiencia hay tres preocupaciones centrales.
1. Competitividad: la apertura comercial plantea la necesidad de competir en condiciones equilibradas, considerando los costos energéticos, logísticos, impositivos y financieros que impactan más en las industrias Norte.
2. Previsibilidad e inversión: la evolución de la demanda y la incertidumbre sobre los mercados dificultan la planificación y las decisiones de inversión necesarias para sostener y modernizar la capacidad productiva.
3. Desintegración regional: las barreras y asimetrías que todavía existen dentro del propio territorio nacional limitan la posibilidad de un verdaderos crecimiento industrial del Norte.
Andriani plantea tres desafíos:
1. Integrar la industria metalúrgica al nuevo ecosistema minero del NOA. La expansión particularmente del litio y otros minerales estratégicos, representa una oportunidad para desarrollar proveedores regionales de bienes, servicios, mantenimiento, ingeniería y equipamiento.
2. Construir un mercado industrial del Norte Grande. Tucumán debe posicionarse como proveedor de las distintas cadenas productivas regionales, articulando empresas, gobiernos, universidades y centros tecnológicos. La escala regional puede convertirse en una ventaja competitiva para el NOA.
3. Eliminar las “aduanas internas” y mejorar la competitividad federal. Es necesario que los gobernadores del Norte impulsen una agenda común para reducir las barreras fiscales, administrativas y logísticas que encarecen el intercambio entre provincias.
La citricultura
En tanto, la industrial citrícola, Luciana Zamora, advierte que este es un año complejo para el limón fresco: sobreoferta, menor consumo y mayores costos.
En el caso del limón fresco, los mercados estuvieron ampliamente abastecidos y no hubo suficiente tracción del consumo para absorber los volúmenes disponibles. “A esta situación comercial se sumaron condiciones climáticas poco favorables durante la campaña”, describe. En los meses de mayor intensidad de cosecha, especialmente junio y julio, se registraron períodos de más de 20 días de lluvias por mes con condiciones adversas que afectaron la calidad de la fruta. “Esto complicó el cumplimiento de algunos programas comerciales y, en determinados casos, significó perder ventanas de consumo importantes” acota. Pero quizás la mayor preocupación hacia adelante sea el crecimiento de la producción mundial, afirma Zamora. El limón dejó de estar concentrado en los mercados y países que tradicionalmente eran los grandes referentes. “Hoy vemos productores con una presencia cada vez más importante, como Egipto, mientras que también se esperan producciones elevadas y buenos rendimientos en países como España, Turquía y Sudáfrica”, indica.
“Esto plantea un desafío estructural para el sector argentino: ya no alcanza solamente con producir más. Tenemos que ser más eficientes, mejorar nuestra productividad, reducir costos y, fundamentalmente, desarrollar nuevos mercados y nuevas oportunidades comerciales”, subraya la industrial citrícola.
La competitividad también se encuentra condicionada por la evolución de los costos internos. El tipo de cambio no acompañó el incremento de los costos de producción y comercialización, mientras que la inflación tuvo un impacto significativo, particularmente sobre la logística y la mano de obra , El costo de transportar la fruta hasta los mercados de destino se convirtió en uno de los principales factores que afectan la competitividad de la actividad. “El escenario que tenemos por delante exige una mirada de largo plazo. El desafío será producir de manera más eficiente, reducir costos y abrir nuevos destinos para nuestra fruta. En un mercado mundial cada vez más abastecido y competitivo, la productividad y la capacidad de encontrar nuevos mercados serán determinantes para sostener la actividad y recuperar rentabilidad”, finaliza.
Un ciclo de la UIT: un espacio de encuentro y de diálogo
La industria atraviesa un proceso de profunda transformación. Los cambios tecnológicos, la inteligencia artificial, las nuevas dinámicas económicas, las exigencias de competitividad y el desarrollo sostenible están redefiniendo la manera de producir y generar valor. En ese contexto, la Unión Industrial de Tucumán (UIT) ha programado un espacio de encuentro y de diálogo entre referentes, analistas y autoridades que se hará el 14 de septiembre, desde las 16, en el hotel Catalinas Park de esta ciudad. El propósito es fortalecer una agenda productiva con mirada de futuro, capaz de integrar desarrollo económico, impacto social y sostenibilidad.











