El empate con Belgrano extendió la deuda de Atlético como local: por qué le cuesta generar juego

El “Decano” se mantiene séptimo y en zona de clasificación, pero volvió a mostrar dificultades para controlar el mediocampo y encontrar situaciones claras de gol.

CHARLA. Nicolás Laméndola y Franco Nicola se retiran al vestuario mientras intercambian palabras tras el empate ante Belgrano.
CHARLA. Nicolás Laméndola y Franco Nicola se retiran al vestuario mientras intercambian palabras tras el empate ante Belgrano. Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.

La fortaleza defensiva ya no está en discusión. Atlético se convirtió en un equipo difícil de vencer, sostiene su arco en cero con frecuencia y lleva seis partidos sin ganar de manera consecutiva como local. El problema aparece cuando juega en casa y necesita dar un paso más: hacerse protagonista, generar juego y transformar esa solidez en goles. El 0 a 0 contra Belgrano volvió a exponer esa dificultad y prolongó una tendencia que empieza a preocupar.

Antes había igualado sin goles con Instituto, perdido 2 a 1 frente a Sarmiento y empatado 0 a 0 con Independiente Rivadavia. El contraste aparece al mirar los resultados anteriores: venció a Estudiantes de Río Cuarto y también eliminó a Independiente por la Copa Argentina. El problema, entonces, parece estar relacionado con cómo interpreta los partidos cuando debe asumir la iniciativa frente a su gente.

Julio César Falcioni volvió a apostar por una estructura conocida. Atlético repitió el 4-1-4-1 y realizó apenas dos cambios respecto del equipo que había enfrentado a Instituto: Ignacio Galván ingresó por Juan Infante y Leandro Díaz reemplazó a Manuel Brondo. Leonel Vega volvió a ocupar el lugar de “5”, por delante de los centrales y como pieza encargada de proteger el equilibrio.

Durante el primer tiempo, sin embargo, esa estructura fue superada en la zona que debía controlar. Belgrano ganó la posesión en la mitad de la cancha, manejó mejor la pelota y consiguió instalarse durante varios pasajes en campo rival. El equipo cordobés se paró con un 4-2-3-1 y tuvo en Franco Vázquez a su principal organizador, ubicado como enganche y con libertad para moverse por detrás de los mediocampistas del “Decano”.

La libertad del “Mudo” resultó llamativa. Tanto él como Emiliano Rigoni no tuvieron marca personal y pudieron moverse con comodidad. Vázquez, especialmente, encontró espacios para recibir, girar y participar de la elaboración. Fue una de las figuras del partido y tuvo sus oportunidades para abrir el marcador, aunque Belgrano no consiguió aprovecharlas.

Atlético volvió a mostrar que su mejor versión aparece cuando no tiene la obligación de construir. El 4-1-4-1 funciona con mucha más naturalidad sin pelota: Vega protege el centro, los volantes retroceden y el bloque se vuelve compacto. El inconveniente surge después de la recuperación. Al equipo le falta un conductor en la mitad de la cancha que pueda darle sentido a la primera salida, conectar líneas y permitir que progrese por dentro. Sin esa figura, la pelota termina demasiado rápido en las bandas y el ataque se vuelve previsible. Nicolás Laméndola intentó romper esa monotonía desde la individualidad, con amagues y cambios de ritmo, pero no consiguió resolver bien en el último tramo. Lautaro Godoy, en cambio, fue probablemente lo mejor del “Decano” por recorrido e intensidad.

Cambios que modificaron muy poco la ecuación

El ingreso de Ezequiel Ham, en lugar de Franco Nicola, buscó modificar ese escenario. El mediocampista tuvo algunas intervenciones que le dieron un poco más de pausa a la circulación, aunque fueron demasiado pocas para un jugador que debía asumir mayor responsabilidad en la construcción. Atlético mejoró levemente, pero continuó dependiendo demasiado del juego exterior.

En el cierre, el “Decano” empujó a Belgrano hacia su área a partir del ímpetu y el deseo de quedarse con los tres puntos. Adelantó líneas y consiguió arrinconar al rival durante los últimos minutos, pero el dominio fue más territorial que futbolístico. El recurso más repetido fueron los centros al área, buscando alguna cabeza que pudiera encontrar el gol que nunca llegó.

El 0 a 0 dejó nuevamente la misma sensación: Atlético sabe cómo sostenerse, pero todavía no encuentra cómo imponerse. Y esa diferencia se vuelve más evidente en el José Fierro, donde debe asumir el protagonismo y encontrar soluciones ante rivales que esperan más atrás.

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