Resumen para apurados
- En 2026, la industria textil argentina sufre una severa crisis con cierre de fábricas y quiebras por la caída productiva del 26,5% y el avance importador.
- Con una capacidad ociosa récord, ya cerraron 115 plantas y decenas de firmas históricas entraron en concurso preventivo para reestructurar deudas millonarias.
- El salto del 65% en importaciones empuja a las fábricas a convertirse en importadoras, consolidando una profunda reconversión con pérdida de empleo fabril.
La industria textil argentina atraviesa un 2026 crítico. Con una producción que se desplomó un 26,5% entre enero y mayo, el sector opera con niveles de ociosidad alarmantes. Según el Indec, en junio la capacidad instalada fue de apenas el 46,6%. Este escenario derivó en la pérdida de 115 establecimientos productivos en solo cuatro meses y una sangría constante en el empleo formal, que ya contabiliza miles de puestos menos en el año.
Las fábricas que bajaron la persiana
El deterioro del entramado productivo golpeó a empresas con décadas de trayectoria. Uno de los casos más impactantes es el de "Will Der SA", proveedora de marcas como Adidas y Puma, que cerró sus plantas en Pacheco y Las Flores despidiendo a 120 trabajadores. En la misma línea, la histórica "La Texto Fabril" de Córdoba cerró sus puertas tras 80 años de actividad, dejando sin empleo a sus últimos 29 operarios.
La crisis no perdonó regiones ni especialidades. En La Rioja, "Hilado" y "Mazalosa" (dueña de Portsaid y Desiderata) cesaron sus operaciones fabriles, mientras que en Tucumán la planta de "Panpack" también dejó de producir. Por su parte, la firma "Emilio Alal Sacifi" finalizó su actividad textil con más de 200 despidos, en un proceso clasificado judicialmente como "Gran Concurso - Categoría A". Incluso marcas comerciales como "Manki" debieron reestructurarse, cerrando seis de sus siete locales propios para concentrarse únicamente en la venta online y un punto físico en Recoleta.
Deudas millonarias y concursos preventivos
Para aquellas empresas que aún intentan resistir, la Justicia se ha vuelto el último refugio. El recurso al concurso preventivo busca reorganizar pasivos que, en muchos casos, son asfixiantes. "Textil Amesud", referente en el mercado deportivo, lidera esta lista con un pasivo de $12.156 millones y una producción reducida al 15% de su potencial. Situaciones similares atraviesan la marplatense "Textilana" (Mauro Sergio), con deudas de $2.400 millones, y la firma de ropa infantil "Owoko", que adeuda más de $2.800 millones.
La pérdida de clientes frente a la mercadería extranjera es un denominador común en los expedientes judiciales. "Fantome Group", que producía para firmas como "Reebok" y "Billabong", señaló ante la Justicia que sus clientes comenzaron a reemplazar la producción local por importaciones. Otros casos notables incluyen a "Ted Bodin", con un pasivo de $2.005 millones, y "A. Mutz y Cía." (Zorba, Mercury), que recurrió al concurso tras registrar pérdidas superiores a los $941 millones** y una acumulación masiva de cheques rechazados.
Del "Hecho en Argentina" al producto importado
El sector no solo se está achicando, sino que se está reconfigurando. Mientras la inversión en maquinaria textil cayó un 28%, la importación de prendas terminadas creció un 65% en volumen durante 2026. Esta presión externa, sumada a una caída del 5,6% en las ventas minoristas pyme, ha obligado a las empresas a cambiar su modelo de negocios: de fabricantes a importadores.
El caso de "IGT33 SA" (Rever Pass y Be Rebel) sintetiza esta tendencia. A pesar de mantener su planta activa y deudas por $7.000 millones, la firma comenzó a reemplazar parte de su matriz productiva local por un esquema con mayor participación de productos del exterior. Esta "reconfiguración" es observada con preocupación por la CAME, que detecta un consumidor desplazándose hacia productos de menor valor y marcas secundarias, mientras los fabricantes locales luchan contra costos fijos crecientes y un financiamiento encarecido.















