ENSAYO
EL PÁJARO Y LOS ESPEJOS
CRISTINA BULACIO
(Edunt – Tucumán)
Hay libros que desarrollan una tesis y otros que, de manera sistemática, regresan una y otra vez a una misma inquietud o idea. El pájaro y los espejos, de Cristina Bulacio, pertenece a estos últimos. Sus ensayos fueron escritos a lo largo de más de veinte años y nacieron en circunstancias diversas: artículos periodísticos, conferencias, intervenciones académicas. Sin embargo, al reunirlos aparece una pregunta persistente: ¿cómo decir aquello que vivimos profundamente y que las palabras nunca alcanzan a nombrar por completo?
El amor, la felicidad, la angustia, la incertidumbre, la muerte pertenecen a ese territorio de lo indecible. No porque debamos callar ante ellos, sino porque ninguna palabra consigue agotarlos. Quizás allí se encuentre una de las claves del libro: el hombre necesita decir para comprender y, al mismo tiempo, descubre que el lenguaje no le alcanza para hacerlo.
De esa tensión nace el diálogo que Bulacio establece entre filosofía y poesía. Desde Platón, buena parte del pensamiento occidental otorgó un lugar privilegiado al logos: la palabra guiada por la razón, capaz de argumentar y distinguir lo verdadero de lo aparente. En La República, Platón desconfía de los poetas porque sus ficciones pueden seducir y confundir, alejándonos de la verdad. La poesía queda así ante la filosofía como otra manera de acercarse al mundo, menos sometida a la demostración racional. Bulacio cuestiona esa antigua jerarquía: cuando el razonamiento no alcanza para expresar ciertas experiencias humanas, la metáfora y la palabra poética pueden aproximarse a aquello que el concepto no consigue apresar.
Verdad y sentido
Por eso resulta especialmente fértil la distinción entre verdad y sentido. Hay una inteligencia que busca exactitud, causalidades y demostraciones; otra, sin renunciar a la lucidez, se pregunta por aquello que hace que una existencia merezca ser vivida. La ciencia puede explicar innumerables aspectos de la muerte; difícilmente pueda decirnos qué significa nuestra propia mortalidad. Allí comienzan la filosofía, la poesía, el mito y también lo sagrado.
Borges atraviesa naturalmente estas páginas porque pocos escritores hicieron tan visible esa frontera. Sus laberintos, espejos, infinitos y paradojas convierten los límites del conocimiento en literatura. No sorprende entonces que Bulacio encuentre en él un interlocutor privilegiado y haya hecho del escritor argentino un compañero de ruta en su andar filosófico.
El título ofrece finalmente una hermosa imagen del libro. Los ensayos son los espejos; el pensamiento, el pájaro que vuela entre ellos. Cada espejo devuelve una perspectiva distinta —Borges, la política, la religión, el lenguaje, la memoria, la muerte—, pero ninguno contiene enteramente aquello que buscamos.
Tal vez por eso seguimos pensando, escribiendo y leyendo: porque hay cosas que nunca terminamos de decir y, sin embargo, necesitamos seguir intentando nombrarlas.
© LA GACETA
RODOLFO MOISÁ
PERFIL
Cristina Bulacio es doctora en Filosofía, profesora emérita de la UNT, donde fue titular de la cátedra de Antropología filosófica, y ex presidenta de la Academia de Ciencias morales, jurídicas y políticas de Tucumán. Es miembro de Honor de la Universidad San Pablo T. Entre sus libros se destacan Como el rojo Adán del Paraíso, Los escándalos de la razón en J.L. Borges y De Laberintos y otros Borges.







