Resumen para apurados
- La directora del FMI, Kristalina Georgieva, tomó una clase de tango en Buenos Aires durante su visita oficial para respaldar y analizar el plan económico de Javier Milei.
- La actividad privada fue gestionada por su equipo ante Mora Godoy. En paralelo, Georgieva mostró preocupación por el tipo de cambio y comparó la situación con la convertibilidad.
- Aunque el FMI valora el superávit de Milei, advierte sobre la rigidez cambiaria y la apreciación del peso, sugiriendo posibles presiones para flexibilizar el dólar.
La última visita de Kristalina Georgieva a Buenos Aires dejó una imagen inusual que rápidamente se volvió viral: la máxima autoridad del Fondo Monetario Internacional (FMI) bailando tango. Más allá de las formalidades de la Casa Rosada y el Ministerio de Economía, la funcionaria se permitió un momento de distensión que, según trascendió, fue planificado con meses de antelación y bajo un estricto protocolo de seguridad.
Una clase privada marcada por la reserva
La iniciativa no surgió del protocolo oficial argentino, sino de una solicitud directa del equipo del FMI a la reconocida coreógrafa Mora Godoy. "Lo pidieron especialmente. Me contactaron directamente y al principio mi equipo pensó que era una broma", relató Godoy. El encuentro se concretó en "Casa Mora", un espacio privado de la Ciudad de Buenos Aires, donde Georgieva asistió acompañada por una comitiva de 14 personas.
Durante la velada, que incluyó un show exclusivo de 10 bailarines y una clase personalizada, Georgieva compartió detalles de su historia personal. La economista recordó que sus padres eran aficionados al tango en Bulgaria y aprovechó para mantener una charla íntima con la artista sobre el empoderamiento femenino. "Hablamos como mujeres; ella remarcó que viene de un país emergente y que no es común que mujeres de ese origen lleguen a lugares de tanto poder", destacó la bailarina.
La mirada sobre la convertibilidad
A pesar del clima relajado de la clase de baile, Georgieva no descuidó su principal preocupación: la sostenibilidad del programa económico argentino. Durante su estadía, la directora del FMI mostró un interés particular por la historia financiera del país, haciendo hincapié en la experiencia de la convertibilidad de los años 90.
Georgieva consultó a diversos interlocutores sobre las lecciones del "1 a 1" de Carlos Menem, un modelo que, a su criterio, fracasó por el desequilibrio fiscal y la apreciación desmedida del peso. Si bien la funcionaria manifestó su confianza en que "esta vez será diferente" debido a la férrea determinación de Javier Milei por mantener el equilibrio fiscal, sus referencias históricas dejaron entrever una advertencia sobre los peligros de un tipo de cambio excesivamente rígido.
El "techo de la banda" y la inflación
El punto de mayor tensión técnica en los análisis de Georgieva reside en el nivel actual del tipo de cambio. Según fuentes cercanas a las conversaciones, la directora planteó una pregunta inquietante. "¿Cómo ven ustedes que el tipo de cambio se ubique en el techo de la banda?". La referencia apunta a los $1.842, el límite superior de intervención, mientras que el dólar mayorista cerró recientemente en torno a los $1.496.
La preocupación del FMI no es solo teórica; el último "staff report" de mayo advirtió sobre una apreciación real del peso del 13% desde finales de 2025. Históricamente, el organismo ha rechazado los esquemas de tipo de cambio fijo y promueve la libre flotación.















