Lo que comenzó como un rumor entre estudiantes terminó convirtiéndose en uno de los episodios de violencia digital más delicados registrados en un establecimiento escolar tucumano. Tres estudiantes del Instituto Carlos Pellegrini reconocieron haber creado, mediante Inteligencia Artificial (IA), imágenes falsas de alumnas desnudas. Aunque el colegio aclaró que no tiene pruebas de que ese material haya sido difundido, el caso ya provocó una investigación judicial y una fuerte conmoción en toda la comunidad educativa.
El caso reavivó el debate sobre el uso irresponsable de la IA, los límites de las nuevas tecnologías y el impacto que este tipo de prácticas puede tener sobre la privacidad, la integridad y la salud emocional de los adolescentes. De acuerdo con la información que trascendió, una madre manifestó la angustia que atravesaban varias alumnas del establecimiento al descubrir la existencia de imágenes falsas en las que aparecían sin ropa. Según el relato, las fotografías habían sido creadas con IA y mostraban los rostros de varias estudiantes de distintos cursos.
La mujer habría señalado a tres alumnos de tercer año como los presuntos responsables de haber generado ese material. También afirmó que las imágenes habrían sido compartidas inicialmente a través de Telegram y posteriormente difundidas entre otros estudiantes, aunque ese punto todavía forma parte de la investigación.
La versión del colegio
En diálogo con LA GACETA, la rectora del establecimiento, la profesora Andrea Urchevich, explicó cómo tomó conocimiento de la situación y detalló las medidas adoptadas por la institución.
Según relató, todo comenzó el miércoles pasado cuando un alumno informó a las autoridades que tres compañeros habían creado, utilizando IA, imágenes íntimas falsas de alumnas del colegio.
“Inmediatamente activamos el protocolo para ‘Situaciones Escolares Complejas’, siguiendo todos los lineamientos previstos en la normativa vigente”, explicó.
A partir de ese momento, la institución convocó a los padres de los estudiantes involucrados, entrevistó a los adolescentes señalados y dio intervención a la supervisora correspondiente del Ministerio de Educación de Tucumán.
Según dijo, los tres alumnos reconocieron haber generado las imágenes, aunque sostuvieron que las habían creado en diciembre del año pasado y aseguraron que nunca fueron difundidas en redes sociales ni en plataformas digitales, como trascendió públicamente.
Tras evaluar la situación, las autoridades del colegio resolvieron aplicar la máxima sanción prevista dentro del Acuerdo Escolar de Convivencia. “Estamos ante un hecho grave. De acuerdo con nuestro reglamento se decidió otorgarles el pase para que continúen su trayectoria escolar en otra institución”, explicó Urchevich.
La rectora remarcó que la decisión se tomó considerando el reconocimiento realizado por los propios estudiantes y la gravedad institucional de los hechos.
Uno de los puntos que la rectora quiso dejar especialmente aclarado es que, hasta el momento, el colegio no cuenta con evidencias que permitan confirmar la viralización del material.
“Nosotros no vimos las imágenes ni tenemos pruebas de que hayan sido difundidas o vendidas. Lo que tenemos es una versión de los hechos”, sostuvo. No obstante, aclaró que será la investigación judicial la que determine el alcance real de lo sucedido.
Además de las sanciones disciplinarias, el establecimiento decidió dar intervención al Gabinete Pedagógico Interdisciplinario del Ministerio de Educación para brindar acompañamiento a los estudiantes y a toda la comunidad educativa. Paralelamente, la institución realizó una denuncia ante el Ministerio Público Fiscal, que ahora deberá investigar en profundidad los hechos para determinar las responsabilidades del caso.
La propia rectora confirmó que ya prestó declaración ante la Justicia como parte de la investigación que intenta esclarecer lo ocurrido.
Malestar
Luego de que el caso tomara estado público, numerosos estudiantes expresaron su malestar por la situación. Incluso, durante las últimas horas realizaron una sentada dentro del establecimiento para manifestar su preocupación.
Urchevich aseguró que desde la institución no se impidió la protesta ni se aplicó ningún tipo de sanción por esa manifestación. “Queremos que los chicos puedan expresarse. Estamos organizando talleres especiales y jornadas de reflexión porque entendemos que este hecho generó mucho enojo, preocupación y dolor dentro de la comunidad educativa”, señaló.
La rectora explicó que el objetivo es abrir espacios de escucha donde los estudiantes puedan hablar sobre lo ocurrido y comprender las consecuencias que puede tener el uso irresponsable de las tecnologías. “Queremos acompañarlos, contenerlos y generar conciencia sobre los riesgos y la gravedad de situaciones como esta”, afirmó.
Para la autoridad escolar, el trabajo de prevención no puede quedar exclusivamente en manos de la escuela. “Es un trabajo conjunto que debemos hacer con las familias. Es muy importante que en los hogares también se dialogue sobre el uso de las redes sociales, sobre la IA, sobre qué se puede publicar y qué no, sobre la responsabilidad que implica utilizar estas herramientas y el daño que se puede causar”, precisó.
La rectora destacó que muchos padres manifestaron sorpresa al enterarse de las acciones realizadas por sus hijos y consideró que estos episodios obligan a reforzar el acompañamiento de los adolescentes tanto en la escuela como en sus casas.
“Como docentes y como institución sentimos que esto también nos interpela. Tenemos la obligación de seguir educando, acompañando y conteniendo a nuestros jóvenes. Todos debemos asumir responsabilidades”, dijo.
Urchevich reconoció que, más allá de la investigación en curso, el episodio ya dejó importantes consecuencias emocionales dentro del colegio.
“Hay alumnas que se sienten muy afectadas. Este hecho provocó muchos daños colaterales”, admitió. Por último, pidió preservar la intimidad de los menores involucrados y evitar la difusión de imágenes, datos o comentarios que puedan vulnerar sus derechos o entorpecer las actuaciones institucionales.
“Estamos hablando de menores de edad. Eso no disminuye la gravedad de lo ocurrido ni hace que las consecuencias sean menores, pero también exige que el abordaje sea muy cuidadoso”, concluyó.
















