La apertura de un centro cultural a cientos de kilómetros de Tucumán funciona como un espejo ingrato. Nos devuelve la imagen de una larga decadencia que va a contramano de lo que ocurre en otros lugares.
ESCULTURA DE LOLA MORA. Detalle de la mano de El Progreso, una de las seis obras de la artista tucumana que están expuestas en Jujuy LA GACETA / DIEGO ARÁOZ