Resumen para apurados
- Gabriel Vega, padre de Agostina, exigió hoy en Córdoba imputar a los cómplices del femicida Claudio Barrelier y criticó a su ex pareja por desviar la investigación inicial.
- La querella denunció que el testimonio de la madre desvió el foco hacia un sospechoso falso, retrasando la detención de Barrelier, quien ya tenía antecedentes por secuestro.
- El caso impulsa el pedido de investigar al entorno del acusado como presuntos coautores y cuestiona el accionar judicial por haber liberado bajo fianza al imputado previamente.
El avance de la causa por el femicidio de Agostina Vega sumó un capítulo tras las fuertes declaraciones de Gabriel Vega, padre de la adolescente asesinada en Córdoba, quien encabezó una conferencia de prensa donde expuso severas críticas hacia el manejo inicial de la investigación, cuestionó las declaraciones de la madre de la menor y exigió que la Justicia extienda las imputaciones a presuntos cómplices del crimen.
Acompañado por su equipo de abogados querellantes, integrado por los letrados Fernanda Alaníz y Gino Torreani, el hombre rompió el silencio para exigir que se preserve la figura de su hija y se eviten especulaciones sobre su entorno íntimo. El encuentro con la prensa comenzó con un respetuoso minuto de silencio en memoria de la adolescente, tras lo cual la representación legal solicitó desviar el foco de los debates sobre la vida privada de la víctima. “Dejemos de hablar de la intimidad de Agostina. Eso no la define a ella”, insistió Alaniz, remarcando que las versiones cruzadas solo generan una revictimización sobre la menor.
Uno de los puntos centrales de la exposición de la querella radicó en la reconstrucción cronológica del expediente y el motivo por el cual Claudio Barrelier, el principal sospechoso y actual detenido por el femicidio, no fue el objetivo prioritario de las fuerzas de seguridad desde el primer momento. Según explicaron los abogados de Gabriel Vega, las primeras actuaciones judiciales se orientaron erróneamente debido a los datos aportados en la denuncia inicial por la madre de la menor, Melisa Heredia.
“Hasta el martes a la mañana no se hacía foco en él como sospechoso. El foco estuvo puesto en una persona llamada Franco, que mencionó la madre”, apuntaron desde la querella. A raíz de ese primer testimonio, la policía concentró sus recursos en rastrear a un joven identificado únicamente bajo ese nombre de pila, intentando localizar su domicilio y verificar sus antecedentes penales bajo la hipótesis de que la adolescente pudiera encontrarse con él de manera voluntaria.
Este desvío en la investigación se mantuvo durante horas cruciales, hasta que el testimonio clave de un remisero que trasladó a la víctima hacia el barrio Cofico modificó radicalmente el rumbo de las pesquisas. “En la primera denuncia no está el nombre. Aparece recién el domingo a la tarde como un buen amigo de la familia, posterior al remisero”, aclaró Alaniz respecto a la aparición de Barrelier en la causa, quien inicialmente solo fue citado a declarar en calidad de testigo.
Críticas a la madre de Agostina Vega y las demoras en la detención
La querella sostiene que la dilación en la entrega de datos clave fue determinante para el trágico desenlace. De acuerdo con el abogado Gino Torreani, el giro definitivo hacia el actual imputado ocurrió recién el martes, tras una ampliación de la denuncia efectuada por la madre de la joven, quien admitió haber mantenido un intercambio de mensajes con el sospechoso.
“El mismo martes fue que nosotros pedimos detención y pedimos allanamientos también. Eso se dio, sucedió y lo tuvimos preso ese día”, destacó la defensa técnica de Gabriel Vega. No obstante, el reclamo por el tiempo perdido fue contundente: “Ya era tarde, porque no se brindaron los datos. Si al primer momento nos hubiesen dicho todo, hoy quizás la historia sería otra”.
En ese sentido, la abogada Alaniz cargó de manera directa contra la madre de la adolescente, sugiriendo que existió una intención de direccionar o matizar el involucramiento del sospechoso en los momentos iniciales. “Ella lo introducía, lo corregía. Entonces hay responsabilidad y queremos que responda y que la imputen. Se lo hemos pedido al señor fiscal”, anticipó.
Por su parte, el padre de Agostina Vega refrendó la postura de sus representantes legales con duras palabras sobre la falta de claridad en las primeras horas de la búsqueda. “Cuando una denuncia es ambigua, no sabes para dónde encarar. Si vos tenés una pérdida de un hijo, tenés que decir todo desde un principio”, manifestó de forma tajante en la conferencia, según reconstruyó Infobae. Asimismo, tomó una marcada distancia de su ex pareja al señalar: “No tengo relación con la madre, así que lo que ella diga o haga… Cada uno toma sus propias decisiones”.
Gabriel Vega también rememoró los momentos de desesperación en los que inició una búsqueda por cuenta propia antes del hallazgo del cuerpo, lo que lo llevó a confrontar directamente a Barrelier el lunes por la tarde. “Al principio quería saber por qué no entendía qué estaba pasando. Hay una prueba donde, para mí, hay gente implicada en todo esto”, aseveró con indignación.
Al referirse al presunto femicida, el padre de la víctima no ocultó su repudio absoluto: “No sé ni cómo llamarlo, no sé cómo describirlo. El psicópata enfermo, hijo de mil putas. Porque no sé cómo describirlo, no tiene nombre”. La indignación de la familia se extiende además al ámbito judicial, puntualmente hacia el fiscal Iván Rodríguez, quien en mayo de 2025 había otorgado la libertad bajo fianza de 5 millones de pesos al mismo sospechoso en una causa previa por privación ilegítima de la libertad.
Al respecto, Vega consideró indispensable que el funcionario judicial rinda cuentas por sus decisiones previas. “Este tipo no tenía que estar en la calle porque no estaba apto para la sociedad. No es normal que una persona secuestre a una mujer, la meta adentro de la casa, la tenga atada, desnuda, y esté en la calle a los veinte días”, reclamó el padre de la víctima, argumentando que la tragedia se podría haber evitado si el imputado hubiese permanecido bajo prisión preventiva.
La hipótesis de que el detenido no actuó en soledad cobra cada vez más fuerza para la querella. Vega insistió en que el entorno residencial del acusado no podía desconocer lo que sucedía en el inmueble: “Las personas que vivían en esa casa también son responsables”, denunció, y cuestionó de forma directa: “¿Por qué están libres todavía? Eso hay que preguntárselo a la justicia”. Con firmeza, agregó: “Esta persona no actuó sola y yo la voy a encontrar a esa persona”.















