Resumen para apurados
- La ANAC aplicó desde hoy un aumento en la tasa de seguridad aeroportuaria para vuelos en Argentina, buscando revertir el desfase tarifario acumulado frente a la inflación.
- El arancel doméstico subió de $20 a $6.500 tras diez años congelado. Las aerolíneas rechazan la medida por la ya elevada carga impositiva que restará competitividad al sector.
- Se prevé que el alza sea trasladada directamente al precio final de los pasajes, encareciendo el transporte aéreo y reduciendo la competitividad turística de Argentina.
A partir de hoy, volar en Argentina comenzará podría volverse más costoso, luego de que la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) puso en vigencia una actualización de la tasa de seguridad operacional, un arancel que impactará de manera directa en los vuelos de cabotaje, regionales e internacionales que se emitan desde la fecha.
La medida se formalizó a través de la Resolución 258/2026, publicada semanas atrás en el Boletín Oficial. Desde la ANAC argumentaron que la decisión responde al severo atraso tarifario acumulado frente a la inflación de la última década, lo que hacía insostenible el financiamiento de los servicios esenciales de seguridad en los aeropuertos del país.
El nuevo esquema de costos refleja un incremento exponencial. En el mercado doméstico, el arancel saltó de un valor histórico de $20 a los $6.500 actuales. Para los destinos regionales el cobro se elevó de U$S 4,42 a U$S 5, mientras que para el resto de las rutas internacionales el ajuste pasó de U$S 8 a U$S 9.
Según justificaron las autoridades aéreas, el último ajuste de este concepto se había realizado en 2016, ensanchando la brecha entre la recaudación y los costos reales para sostener el sistema técnico de control. Con los nuevos ingresos, el organismo prevé modernizar el Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI), incorporar tecnología de supervisión y optimizar la infraestructura y capacitación del personal. Sin embargo, este ítem no fue el único en subir: también se autorizó un alza del 15% en cargos por sobrevuelo y aterrizaje internacional, y un fuerte incremento del 359% en navegación aérea nacional.
El rechazo de las aerolíneas y el peso de los impuestos
Las principales cámaras del sector aerocomercial reaccionaron con preocupación ante el impacto que el ajuste tendrá sobre el valor de los pasajes. La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) manifestó su descontento y solicitó formalmente frenar la aplicación del nuevo cuadro tarifario para abrir un canal de diálogo con las empresas del sector.
Por su parte, la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) advirtió sobre la pérdida de competitividad de las terminales locales debido a la alta carga de impuestos que ya arrastra el sector. De acuerdo con sus estimaciones previas al aumento, un boleto desde Buenos Aires a Miami cargaba con cerca de U$S 76 en conceptos estatales fijos, una cifra muy superior a los U$S 12,9 que se abonan desde São Paulo o los U$S 25 correspondientes a Santiago de Chile. A esto se le suma la presión internacional sobre el valor del jet fuel derivado de los conflictos en Medio Oriente.
Excepciones y el posible traslado de cargos a los usuarios
El nuevo marco regulatorio dispuso que quedarán exentos de abonar esta tasa los diplomáticos, el personal de vuelos sanitarios u oficiales, los pasajeros que realicen escalas técnicas en tránsito y los menores de edad (hasta 3 años en vuelos locales y hasta 2 años en tramos internacionales).Para el público general, el incremento se sentiría en el bolsillo de forma indirecta. Las compañías aéreas absorben estas tasas dentro de sus costos operativos y, ante la imposibilidad de asimilar el gasto debido a márgenes de ganancia reducidos, la tendencia del mercado local indica que la suba se trasladará directamente a las tarifas finales de los pasajes.











