Andrés Malamud, sobre el futuro de Milei: “Si hay prosperidad, la gente perdona los pecados menores”

Andrés Malamud habló de su nuevo libro “Operación: Argentina” y evaluó la situación que atraviesa la gestión de Javier Milei en medio del escándalo que salpica a Manuel Adorni.

DEFINICIÓN. Para Malamud, el periodismo volvió a sus orígenes “a ser hinchada y no un árbitro imparcial”.
DEFINICIÓN. Para Malamud, el periodismo volvió a sus orígenes “a ser hinchada y no un árbitro imparcial”. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL
Por Nahuel Toledo Hace 2 Hs

Resumen para apurados

  • El politólogo Andrés Malamud analizó en mayo de 2026 en Tucumán la gestión de Javier Milei y el escándalo de Manuel Adorni, evaluando la gobernabilidad y el futuro político de Argentina.
  • El análisis surge tras cuestionamientos por los sueldos estatales y el rol del periodismo, advirtiendo sobre las contradicciones de la "motosierra" en un Estado ineficiente.
  • Malamud prevé que Milei tendrá un camino viable hacia 2027 si logra bajar la inflación, ya que la sociedad prioriza la prosperidad económica por sobre los escándalos políticos.
Resumen generado con IA

El politólogo y analista Andrés Malamud analizó la compleja realidad política, económica y mediática de la Argentina. En diálogo con Federico van Mameren, Malamud desmitificó en Panorama Tucumano que la “excepcionalidad” de la grieta local, evaluó el impacto del escándalo que salpica al jefe de Gabinete  Manuel Adorni y advirtió sobre la incapacidad de un Estado que miente con la “motosierra” mientras paga sueldos en negro. A pesar del duro diagnóstico institucional, rescató el valor de la paz social en el país.

- ¿Por qué miramos todo con la mirada de la “operación”?

- Hay dos posibilidades. Una es que la denuncia sea correcta y los periodistas estén comprados. La otra es que el gobierno tiene un problema de percepción, algo que casi todos los gobiernos tienen. Cristina pensaba que tenía todos los medios en contra; Macri fue una excepción porque, aunque no estaba satisfecho, no operaba contra los periodistas. El resto siempre pensó que tenía a los periodistas en contra. Es una típica paranoia del poder. Lo que vemos es un juego de disputa, pero si sos gobierno podés probar si hay operación con los servicios de inteligencia y fiscales. El gobierno lo está intentando con mal resultado; no está logrando probar que los periodistas estén comprados en su contra. El presidente Javier Milei viene del periodismo televisivo y redes, tiene relación personal con muchos periodistas. Algunos son incondicionales y otros hoy intentan reportar de manera independiente. No digo neutral, porque pueden tener su opinión, digo independiente porque no depende de un partido político para comer.

- ¿Qué hicimos mal en el periodismo argentino para caer en esto?

- No creo que Argentina sea un caso particular. El periodismo surgió en el siglo XIX como tribuna de doctrina. En el siglo XX se transformó en investigación y separación del poder. En el siglo XXI vuelve a sus orígenes: es periodismo de tribuna, con hinchada, como se ve en Estados Unidos con los medios liberales de izquierda y Fox en la derecha. El periodismo vuelve a ser hinchada y no un árbitro imparcial. En Argentina no hay nada extraordinario, no hay más “ensobrados” ni más grieta que en el resto del mundo. De hecho, hay más polarización en Estados Unidos, donde el que pierde cree que hubo fraude. En Argentina, aunque se grite fraude, no hubo denuncias ni desconocimiento de resultados. Cuando Milei perdió la provincia de Buenos Aires el año pasado, se enojó pero lo admitió. En Estados Unidos y Brasil no pasó: Donald Trump y Jair Bolsonaro desconocieron el resultado y movilizaron a la turba. Cristina Fernández de Kirchner en 2015 tuvo un gesto maleducado al no entregar el bastón de mando, pero fue muy democrático porque se fue. Lo antidemocrático es quedarse; ella se fue antes y le regaló 12 horas de presidencia a Federico Pinedo.

- ¿Pero esos malos tratos y “guaranguerías” del presidente no bajan un mal mensaje desde el poder?

- Tenemos una idea romantizada de la democracia porque la comparamos con la dictadura. Pero la democracia puede ser desagradable: le dio cicuta a Sócrates y puede ser peligrosa por la tiranía de las mayorías. La apoyamos porque, como decía Churchill, todos los demás sistemas son peores. Insultar no es inconstitucional.

- ¿Alguien le dio cicuta a Adorni?

- Lo que está haciendo no abona a su favor ni al de su gobierno. Según la definición de Carlo Cipolla, un “estúpido” es quien se perjudica a sí mismo perjudicando a otros. Aquí no gana nadie, sólo quizás la oposición. El Gobierno lo sostiene porque no tiene nada enfrente; en el desierto la última galletita vale un montón. Dicen que el presidente está convencido de la honestidad de Adorni. En Argentina, el enriquecimiento ilícito es el único tipo penal donde se invierte la carga de la prueba: Adorni tiene que demostrar su inocencia. Quizás no presente su declaración jurada porque quiere saber qué más le descubre el periodismo o la justicia antes de justificarlo. Es escandaloso. El gobierno lo sostiene porque o están involucrados, o lo usan como pararrayos para que él reciba las “piñas” mientras no hay éxitos económicos que mostrar.

- ¿Existe una deuda de la democracia con la transparencia de los sueldos políticos?

- Más preocupante que la honestidad individual es la incapacidad estatal. Si el Estado viola la ley para pagar sueldos en negro, ¿cómo puede exigir a los privados que respeten la ley?. El que recibe en negro es una víctima de un Estado incompetente. Tenemos un Estado que funciona mal y cuando vienen con la “motosierra” mienten; lo que tienen que hacer es operar al Estado para que funcione bien, no cortarle los miembros para que deje de caminar. Este achatamiento de la pirámide salarial y los sueldos al margen de la ley son mecanismos de estados incapaces de reformarse. Algunos esperaban que Milei reformara el Estado, pero él quiere terminarlo.

-. ¿Es verdad que lo quiere terminar?

- Claramente no. Anda vestido con el mameluco de YPF y orgulloso comprando equipo militar. Eso es lo contrario a decir que el Estado es una organización criminal. Milei pensó que la sociedad estaba madura para su mensaje de “operación sin anestesia”, y la sociedad lo estaba. Los que no están maduros son los gobernantes; los nuevos demostraron no ser diferentes a los anteriores. Si sacas la punta del ovillo con Adorni, lo que encontrás es cada vez peor.

- ¿El diálogo es la gran carencia hoy?

- La democracia es la institucionalización del conflicto, no su negación. El diálogo es una herramienta, pero la democracia es lucha pacífica. Lo importante es que no haya sangre, y en eso Argentina es un éxito. Los insultos son parte del juego; el diálogo es el condimento, no el plato central. La extorsión, en cambio, es un delito. La línea roja es la ilegalidad. Vemos una “desnacionalización” de los partidos. Argentina permite elecciones desdobladas y partidos provinciales, a diferencia de Brasil o México. Hoy hay 25 partidos: el del presidente y los de los 24 gobernadores. Los gobernadores de Tucumán, Salta y Catamarca votan casi siempre con el presidente. Los partidos nacionales no tienen salva disciplinaria cuando tienen la presidencia.

- ¿Ves a Milei con el camino allanado para 2027?

- Si baja la inflación sin aumentar excesivamente el desempleo, tiene grandes posibilidades. A él lo votaron para eso. El desempleo aún no es trágico. La corrupción solo importa cuando la economía va mal o se torna en escándalo. Si hay prosperidad, la gente perdona los pecados menores.

- Algunos peronistas dicen que a la Libertad Avanza “le brotan los votos” aunque no tengan estructura...

- Porque los partidos ya no representan. La gente confía en personas con autenticidad y nitidez. Autenticidad es decir lo que vas a hacer y hacerlo; nitidez es que se entienda. La agresividad no molesta si es vista como señal de autenticidad. Milei está ganando tiempo. La sociedad ya empieza a exigir resultados.

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