Tres para una fórmula peronista

La cumbre de Jaldo con Chahla y con Acevedo es la antesala de lo que se viene en la campaña. El gobernador trata de sellar la unidad para evitar diásporas internas y para afrontar la embestida electoral libertaria.

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 27 Mayo 2026

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El problema sigue siendo el discurso. La política no puede transitar el futuro, mucho menos hablar del futuro, si en el pasado no supo corregir el rumbo o, en el mejor de los casos, hizo promesas que el viento se las lleva hacia el olvido. El tiempo no es el mejor aliado. No hablar de la próxima puja electoral puede ser demasiado tarde en el marco de un país que, si bien mejora su macroeconomía, no encuentra el rumbo a la micro, a esa que se siente en el bolsillo de cada argentino. La presión sobre la economía doméstica también aparece en la capacidad de llegar a fin de mes. Según el Monitoreo de Opinión Pública de Zentrix Consultora, el 64,4% llega como máximo hasta el día 20 con sus ingresos, lo que refleja que la restricción no se concentra solamente en los últimos días del mes, sino que se instala antes y obliga a reorganizar consumos, postergar gastos y ajustar decisiones familiares. No es un dato menor. La emocionalidad se para siempre, a primera hora, en el inicio de la fila de votación del día del comicio. La incertidumbre es el gran elector cuando hay turbulencias económicas. Lo sabe el Gobierno, que trata de evitar las tormentas, y lo aprovecha la oposición, poniendo nubes de palabras en el pensamiento del votante que toma decisiones a partir de su presente económico. Eso corporiza aquello de que “te hablé desde el corazón y me contestaste con el bolsillo”, que lanzó el ministro de Economía alfonsinista, Juan Carlos Pugliese, en plena hiperinflación de 1989. Las condiciones actuales son diferentes, pero siempre la economía se cuela en la política.

Importa el mensaje; toma fuerza el discurso. Es lo que está tratando de apuntalar el gobernador Osvaldo Jaldo, que ya se subió a la maquinaria partidario para aceitarla y que comience a trabajar para que el peronismo siga gobernando Tucumán. Tras un mes de zozobra, por los efectos de las inundaciones en su imagen y también el de su gestión, el mandatario ha recibido buenas nuevas del histórico encuestador del oficialismo, Hugo Haime, de que ha recuperado parte de la popularidad perdida. ¿Qué sucedió? Según ese diagnóstico, Jaldo mantuvo su discurso proTucumán, de cuidar el empleo y los intereses de la provincia, más allá de su rol dialoguista, pero a la vez, asomó con algunos cuestionamientos hacia la administración del presidente Javier Milei. Los que retornaron a la consideración de su causa, según el sondeo, fueron precisamente los justicialistas que estaban desencantados con el acercamiento del tranqueño al libertario. La agenda local le sirve al mandatario para salir del atolladero nacional. La Casa Rosada lidia con las cuestiones microeconómicas y se ahoga en el mar de sus internas, mientras los gobernadores compran pochoclos para ver la novela libertaria de la siesta. Si eso se profundiza a nivel nacional, tiemblas las estructuras locales de La Libertad Avanza (LLA).

Los dialoguistas, mientras tanto, prefieren sostenerse en un status quo, porque, en el caso tucumano, transitan por el mes 31 de gestión y le quedan 17 más para completar el primer mandato. Y necesitará oxígeno financiero federal. De todas maneras, los celulares están abiertos. La puja nacional se nota incluso entre las llamadas que se reciben. Jaldo no deja de atender al ministro del Interior, Diego Santilli, ni al titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo. Pero tampoco se priva de los contactos con la presidente del bloque libertario en la Cámara Alta, la senadora Patricia Bullrich. Ella sigue repartiendo loas para la provincia y no se priva de gestionar encuentros directos con la intendenta capitalina, Rossana Chahla.

Pocas veces antes una cumbre fue tan oportuna como la que se dio en la sede del Municipio de San Miguel de Tucumán. Los tres principales actores de la vida política peronista provincial (el tercero es el vicegobernador Miguel Acevedo) se sentaron a hablar de frente sobre el futuro de cada uno de ellos. La unidad es el término que mejor les sienta. En el camino hay demasiados ruidos políticos. El juego del desconfío es el preferido en el mundo justicialista. Por eso tardan en alinearse los planetas internos para la próxima contienda. A nivel nacional, el PJ intenta recuperar una cuota de poder. La puja Axel Kicillof-Eduardo “Wado” de Pedro puede ser el primer test para definir la oferta que presentará en 2027. En el camino son varios los referentes que se inscriben para la carrera. Desde Tucumán, solo el senador Juan Manzur asoma como parte de una mesa de reconstrucción partidaria. El resto espera que el clima aclare, aunque no son muchos los que quieren transitar la senda kirchnerista.

En Tucumán, no se puede armar una fórmula de tres, pero sí sostener una estructura que represente la fortaleza del actual oficialismo. Jaldo es la cabeza visible. Acevedo contiene a otra parte de los “compañeros” desde la Legislatura. Chahla, en tanto, representa una figura distinta, con impacto en las redes sociales, la plataforma preferida del poder libertario.

¿Cuáles pueden ser las estrategias que el oficialismo puede presentar rumbo a los comicios generales que se vienen? Aquí tres hipótesis en base a la imagen de los tres principales referentes del peronismo tucumano.

Primer ensayo: Jaldo-Acevedo

Cualquier gobernador siempre aspira a una reelección. Le pasó a José Alperovich y también a Juan Manzur. Jaldo no es la excepción, aunque el factor de decisión es siempre personal más que político. Desde este último punto de vista, el gobernador suele decir que su administración no tiene fecha de vencimiento y que dará pelea por otro mandato.  Las encuestas de imagen le dan la razón en ese sentido. Nadie discute su liderazgo y una prueba de esa fortaleza institucional está dada en la convocatoria de hace una semana con los 93 comisionados rurales (hubo asistencia perfecta en la cumbre de El Cadillal) y también puede darse este miércoles cuando se convoque a los intendentes peronistas y aliados más algunos concejales. Acevedo, en tanto, ya ha develado públicamente su intención de acompañar al tranqueño si es que decide pelear por la continuidad en el poder. ¿Chahla?  Es una incógnita si seguirá al frente de la intendencia. En suma, lo definirán los ciudadanos con su voto. Al hablar durante el recorrido por las obras en el Mercado del Norte, la jefa municipal ha dado una definición que quedó para el análisis. “Pedí que la inauguración sea para agosto 2026, porque si no ya me voy y no lo voy a ver inaugurado”, dijo a los periodistas.

Segunda hipótesis: Jaldo-Chahla

La imagen pesa. El vicegobernador está tratando de consolidar la suya, pero se encuentra de frente con el tiempo. La construcción debió haber arrancado en tiempos de ministro del Interior. El recambio no le ayudó en tal sentido, pero dentro del Parlamento tiene banca. Habla con todos los bloques. Jaldo no pone reparos a la hora de mirar la labor de su compañero de fórmula. Esta hipótesis de cambio en el binomio dependerá en demasía de lo que la oposición erija como fórmula hasta las elecciones del año que viene. Todo es prematuro, pero hay estrategas que ya están pensando en esta posibilidad. Los inconvenientes seguirán siendo los mismos de siempre: la desconfianza. Los dirigentes territoriales siempre llevan agua para su molino, pero dependerá, en última instancia, de la palabra del líder partidario.

Tercera opción: Chahla-Acevedo y viceversa

Esta alternativa es la menos probable, aunque en política nada se descarta. Esto se daría en el caso de que Jaldo desista de su intención de ir por la reelección, algo que se sabrá a último momento, para evitar aquel síndrome del pato rengo, es decir, la pérdida estrepitosa de poder en el último tramo del mandato. Hoy Jaldo es el gran elector, con poder de decisión en el armado integral de la campaña. En consecuencia, será él el que reparta las cartas.

Más allá de las tres hipótesis, hay un denominador común. Nadie discute la posibilidad de que Jaldo aspire a encabezar la lista de candidatos a senadores nacionales por Tucumán. Esa idea puede chocar, por ejemplo, con las intenciones de Manzur de continuar ocupando la banca que actualmente ocupa en la Cámara Alta.

La campaña está en marcha. El principal activo que tienen las fuerzas políticas es el tiempo. Ordenar a una estructura puede demandar más de lo previsto, en medio de tantas internas, tanto en el oficialismo como en la oposición. El primer contrincante es el fantasma que cada fuerza electoral corporiza dentro de su espacio. Las elecciones provinciales pueden anticiparse más de la cuenta en un horizonte que va desde el 18 de abril hasta el 11 de mayo del año que viene. Esa es la instrucción que se dio desde la Casa de Gobierno para empezar a modelar las elecciones 2027. La escala previa tiene color económico. El humor social será determinante y de eso no se salvan ni oficialistas ni opositores. Tal vez Pugliese tenía razón. La gente y el mercado vota más con el bolsillo que con el corazón.

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