Con un férreo reclamo al Gobierno, por parte de la sociedad civil -representada por el colectivo Meta Tucumán-, para que se involucre más en la prevención de accidentes viales se relanzó ayer la campaña “Mejor un coro de niños que un coro de ángeles”. La iniciativa, impulsada por Meta Tucumán, por la empresa Yuhmak y por el Ministerio de Salud de la provincia, busca generar conciencia en motociclistas sobre la importancia de cumplir las normas: uso correcto de un buen casco y prohibición de llevar más de un pasajero y de utilizar el celular mientras se conduce, entre otras.
El acto central se desarrolló en el hospital de Niños. Allí se inauguró un mural y se intervinieron las salas de espera con material gráfico de la campaña. La presentación no se quedó en lo protocolar, sino que sirvió para visibilizar una profunda preocupación por la falta de políticas de fondo y el alarmante aumento de menores afectados por la imprudencia al conducir.
Políticas de Estado
Francisco de Rosa, referente de Meta Tucumán, fue categórico en el señalamiento de las falencias estatales en la materia. “Necesitamos que esto sea una política pública”, afirmó, y exigió un compromiso real y eficiente tanto de la Provincia como de los municipios. Según De Rosa, una verdadera estrategia integral debe contemplar educación, control, sanción e incentivos, pilares que hoy considera ausentes.
El activista reconoció el apoyo de la cartera sanitaria, a la que definió como la “principal perjudicada de la siniestralidad en Tucumán”. Pero enfatizó que no es suficiente: “Necesitamos que todos los Ministerios se involucren y que haya una política pública, una modificación de la ley y un presupuesto para educar, para concientizar, para controlar y para sancionar. Si no, este mural es un mural y nada más”.
Apuntó directamente contra las responsabilidades estructurales. “El que tiene la billetera gigante es el Gobierno provincial; el que puede hacer campañas de educación desde el Ministerio de Educación es el Gobierno. Las Municipalidades tienen el rol de controlar; pero eso debe estar eficientizado por el Gobierno. Mientras eso no suceda, los siniestros no disminuirán y los tucumanos seguiremos expuestos no solo a morirnos -sobre todo, la clase baja, que es la que anda en moto-, sino a vivir con inconvenientes, choques, malestar vial, violencia, conflictos... y no está bueno vivir así”, concluyó.
Desde el sector empresarial, Matías Matuk (Grupo Yuhmak) coincidió en que los esfuerzos de concientización chocan contra una pared si no se complementan con fiscalización en las calles. Al cumplirse un año de esta “cruzada” público-privada, Matuk evaluó que, si bien se observa un mayor uso del casco en la población, las estadísticas siguen siendo trágicas. “Lastimosamente la siniestralidad de las muertes no bajó; al contrario, aumentó. Y es un llamado de atención”, alertó.
El empresario respaldó la postura de que se deben reforzar las inspecciones. Por este motivo, reclamó a los gobiernos municipales que aumenten y mejoren los controles, para evitar pérdida de vidas y lesiones muchas veces irreversibles.
Respecto a la elección del hospital de Niños para plasmar el mural y plotear las áreas de descanso, Matuk explicó que buscan apelar a los más chicos como agentes de cambio: “Esta campaña básicamente se basa en que los chicos lleven el mensaje a los padres para que usen el casco”. Y anticipó que la iniciativa se replicará en el hospital Padilla, donde también proyectan pintar un mural e intervenir las salas de espera.
Diagnóstico alarmante
El ministro de Salud de la provincia, Luis Medina Ruiz, celebró el trabajo conjunto y destacó la articulación con la comunidad y con otros sectores. El funcionario, que estuvo acompañado por el secretario de Transporte de la provincia, Vicente Nicastro, recordó que las consecuencias de los siniestros son totalmente evitables. “Si una persona en moto se accidenta por cruzar el semáforo en rojo, ese siniestro era totalmente evitable. Y no se toma conciencia de que al subir a una moto puede ser que uno no vuelva a la casa”, reflexionó.
Medina Ruiz describió el dramático panorama que afronta el personal de los hospitales públicos. “Todos los días vemos familias enteras llorando en la puerta de nuestras guardias o en la sala de espera por un chico que con toda su plenitud, con toda su vida, con toda su salud, por transgredir normas de tránsito, por no tener colocado el casco puede perder la vida”, dijo. Y remarcó que aunque el sistema de salud cuenta con guardias preparadas, ambulancias y estrategias de contingencia listas, lo ideal sería no tener que usarlas.
El dato más preocupante aportado por el ministro es el cambio en el perfil de los pacientes ingresados: “Están aumentando los casos de accidentes de tránsito de niños”. Detalló que, mientras antes las consultas por siniestros viales se concentraban en adultos, hoy es cada vez más frecuente recibir a menores que viajaban como acompañantes.
Para ilustrar la gravedad de la situación, el funcionario recordó el caso de una madre que circulaba con tres chicos en una moto -todos sin casco- y cuyo accidente terminó con dos de los menores en coma. Y contó que una niña está internada con riesgo de perder la vida tras un choque contra un camión en la ruta, siniestro en el cual murió la madre de la pequeña.
Para destacar la importancia de la prevención, comparó los siniestros viales con casos de salud: “Por ahí nos cuidamos de alguna enfermedad respiratoria, y es importante porque nos podemos morir por una enfermedad infecciosa; pero hoy es más frecuente que un joven fallezca por un siniestro vial que por una enfermedad infecciosa”.










