La crisis del gas y la caída de la construcción golpean a una cerámica tucumana

Cerámica Marcos Paz mantiene una línea de producción paralizada y otra funcionando con fuertes limitaciones por las restricciones del fluido y la baja de la actividad económica.

Cerámica Marcos Paz.
Cerámica Marcos Paz.
Por Luis Duarte 19 Mayo 2026

Resumen para apurados

  • Cerámica Marcos Paz redujo y paralizó su producción en Tucumán por restricciones en el suministro de gas y la fuerte caída de la actividad en la construcción.
  • Ante la caída de la obra pública y privada, la firma apagó un horno, trabaja a baja escala y licenció personal, mientras sigue afrontando altos costos fijos de energía.
  • El sector advierte que un corte total de gas dañaría la producción y critica la falta de previsión oficial, lo que compromete el futuro de las pymes industriales del norte.
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La crisis por las restricciones en el suministro de gas natural y la baja de la actividad económica impactan de lleno en la industria tucumana y obligan a algunas empresas a reducir drásticamente su producción. Este escenario complejo no solo afecta a los sectores de mayor incidencia socioeconómica en Tucumán, como el sucroalcoholero y el citrícola, sino también a otras actividades privadas, como las vinculadas a la cadena de la construcción.

La empresa Cerámica Marcos Paz atraviesa una situación crítica en medio de una menor actividad en las obras públicas y privadas. El CEO del Grupo MP, Luis D’ Andrea, confirmó que una de las líneas productivas de su planta quedó paralizada por el momento del mercado, mientras que la segunda opera con fuertes limitaciones por las restricciones de gas, con perspectiva de una freno total también.

“Hoy una de las líneas de la planta está parada”, explicó el industrial. “Está parado un horno prácticamente y el otro disminuido por las restricciones que hoy estamos teniendo”, describió a LA GACETA.

Según precisó, el horno fuera de servicio corresponde a la planta de Yerba Buena, mientras que la segunda línea continúa operativa “a muy baja escala”, únicamente gracias a una reserva mínima de gas previamente contratada. “Nos permite funcionar en latencia, con muy baja productividad y con personal licenciado”, señaló.

La empresa se dedica a la fabricación de ladrillos huecos cerámicos, cuyo proceso productivo comprende las etapas de molienda, preparación, moldeo, secado y horneado.

D’ Andrea alertó además sobre la gravedad de un posible corte total del suministro. “Plantean un escenario donde pueden haber interrupciones a cero, lo cual significa cero disponibilidad para la industria en una venta de 85 días”, afirmó. En ese sentido, explicó que su actividad no puede detenerse de manera abrupta debido a las características técnicas del proceso productivo. “Si nosotros paramos de forma intempestiva, de urgencia, automáticamente todo lo que está en proceso se daña. Es un procedimiento continuo que necesita suministro permanente de energía”, remarcó.

A la vez, explicó que, aunque las plantas reduzcan o detengan su actividad, muchos costos continúan vigentes. “La energía eléctrica la tenemos que pagar igual porque los contratos son ‘take or pay’ (tomar o pagar). Son sistemas distintos y proveedores distintos”, explicó.

El empresario mostró su inquietud porque el panorama es muy complejo, con la industria atravesando un momento de recesión y bajo consumo. “Esta situación (sobre el gas) profundiza todos los problemas que estamos atravesando en la industria, sobre todo, regional y descentralizada, ya que somos el borde de todo”, afirmó.

Con relación al impacto general sobre el sector industrial, D’ Andrea cuestionó la falta de previsibilidad energética y consideró que existe una ausencia de planificación. “El gas es un insumo básico e irremplazable. Toda la matriz energética argentina está armada con base en el gas y de repente aparece esta imprevisibilidad en los consumos, cuando la industria está tocando mínimos históricos de capacidad ocupada. No deja de ser una falta de atención y una señal clara que la industria es descartable, sobre todo, las PyMEs del interior”, expresó.

La empresa cuenta actualmente con unos 160 trabajadores entre ambas plantas. Según indicó, en el último tiempo ya se redujo la plantilla en 16 puestos y parte del personal restante se encuentra bajo esquemas rotativos de vacaciones y licencias, sumado a la caída de contratos.

“El mercado de la construcción privada está ralentizado y la obra pública quedó totalmente a cero. El dinamizador de la construcción ha sido siempre el Estado a través de la vivienda social o los planes como Procrear”, describió D’ Andrea, quien remarcó además que la industria regional del norte argentino enfrenta una situación particularmente delicada por su dependencia energética y la caída de la actividad económica.

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