TRANSFERENCIA. Pasajeros estadounidenses del MV Hondius son llevados en botes más pequeños al puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife.

GRANADILLA DE ABONA, España.- Los ocupantes de un crucero de la línea MV Hondius, afectado por un brote mortal de hantavirus que ha desatado la alarma internacional, desembarcaron en las Islas Canarias, España, algunos para exámenes médicos y otros para ser casi de inmediato repatriados a sus países, en vuelos ya programados.
“Noventa y cuatro personas de 19 nacionalidades han desembarcado. El dispositivo ha resultado con total normalidad, con total seguridad”, dijo la ministra de Sanidad española, Mónica García, al término de las operaciones de ayer, en el puerto de Granadilla de Abona.
Tres pasajeros del MV Hondius -un matrimonio neerlandés y una mujer alemana- murieron, mientras que otros se contagiaron de esta rara enfermedad, que se transmite entre roedores, pero raramente de persona a persona.
No existen vacunas ni tratamientos específicos para el hantavirus, que es endémico en cuatro zonas de Argentina, de donde zarpó el barco, en abril.
Estos 94 -de los aproximadamente 150- pasajeros y tripulantes del Hondius, iniciaron ayer su regreso a casa desde la isla española de Tenerife, en una operación de repatriación que afronta hoy su segunda jornada, cuando partirán dos últimos vuelos y el barco zarpará rumbo a Países Bajos mañana.
Vestidos con trajes médicos azules, comenzaron a bajar del buque de bandera neerlandesa en embarcaciones más pequeñas para llegar al puerto de Granadilla, en Tenerife. Luego, los evacuados abordaron un colectivo para su traslado al aeropuerto de Tenerife Sur, desde donde esperaban sus vuelos de repatriación.
“Ha comenzado el desembarque de los pasajeros y del miembro de la tripulación española”, confirmó el Ministerio de Salud español en Telegram.
La repatriación se hizo en avión desde el aeropuerto de Tenerife Sur y por grupos nacionales. Se inició con los españoles y estaba previsto que acabase con los estadounidenses.
El primer grupo en abandonar el crucero fueron los 14 españoles, trasladados al aeropuerto en ómnibuses especiales de la Unidad Militar de Emergencias (UME), adaptados con separación sanitaria. Tras ser desinfectados y cambiar sus trajes de protección, volaron a Madrid y fueron ingresados en un hospital militar para cumplir cuarentena.
Luego de los españoles siguió un vuelo procedente de Francia, otros Países Bajos que también transportó a a ciudadanos de Alemania, Bélgica, Grecia y parte de la tripulación. También se planificaron vuelos separados para ciudadanos canadienses, turcos, franceses, británicos, irlandeses y estadounidenses.
El vuelo de Países Bajos llevó a un pasajero argentino y a un tripulante guatemalteco, los dos latinoamericanos del barco. Los británicos aterrizaron en Manchester y se esperaba que guarden cuarentena hasta por 72 horas cerca de Liverpool.
Esta tarde despegarán los dos últimos vuelos: uno australiano y otro neerlandés, el país de bandera del barco, que se llevará a los últimos evacuados.
Hoy a las 19 es la hora límite establecida para que el Hondius abandone el puerto de la Granadilla de Abona con destino a los Países Bajos con unos 30 tripulantes.
La única nota inquietante de la jornada fueron los síntomas que presentaba uno de los franceses evacuados, informó el primer ministro francés Sébastien Lecornu.
Un argentino a bordo
Durante esta primera jornada, marcada por un amplio dispositivo sanitario y logístico, decenas de pasajeros fueron desembarcados en pequeños grupos desde la nave, fondeada en el puerto industrial de Granadilla de Ábona, y trasladados en lanchas hasta tierra, antes de ser enviados al aeropuerto.
“Si todo sigue conforme a lo previsto (...) a las 19H00 horas del lunes el barco va a zarpar rumbo a Países Bajos”, su base, declaró la directora de Protección Civil, Virginia Barcones.
El argentino repatriado, Carlo Ferello, restó dramatismo a la situación vivida a bordo. El ambiente no era “preocupante, la verdad”, afirmó al canal TN, al señalar que tras los primeros contagios “no aparecieron más casos”. “Yo estaba solo, no tenía mucho contacto. Se siguió una vida bastante normal”, añadió este ingeniero jubilado, que hará la cuarentena en Países Bajos.
El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, presente en Tenerife, subrayó la cooperación entre países y reiteró que “el riesgo actual para la salud pública sigue siendo bajo”.
Calma sin aislamiento
Según las autoridades sanitarias, los pasajeros permanecen mayoritariamente asintomáticos, aunque han sido clasificados como “contactos de alto riesgo” y deberán cumplir cuarentenas al llegar a destino.
Salvo los estadounidenses, que no serán necesariamente puestos en cuarentena, una decisión que tiene riesgos, estimó el director general de la OMS. “Esto no es covid”, justificó Jay Bhattacharya, director interino de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidense, instando a la población a mantener la calma.
El último balance de la OMS cifra en seis los casos confirmados entre ocho sospechosos, incluidos tres fallecidos -dos pasajeros neerlandeses y una alemana- por este virus poco frecuente, para el que no existe vacuna.
El Hondius, que había zarpado el 1 de abril desde Ushuaia (Argentina), permanece fondeado sin atracar, a petición de las autoridades regionales canarias, que expresaron su rechazo a la operación por motivos de seguridad sanitaria.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, defendió sin embargo el dispositivo, destacando que España “responderá con ejemplaridad y eficacia”, en una crisis que vuelve a situar al país bajo la atención internacional.










