Reforma Laboral: Bullrich aceleró la ingeniería de votos para blindar los cambios

Con el respaldo clave de la UCR y la meta fijada en el 11 de febrero, el oficialismo busca consolidar una mayoría de 37 senadores.

OBJETIVO. El oficialismo fijó el 11 de febrero como fecha para sesionar OBJETIVO. El oficialismo fijó el 11 de febrero como fecha para sesionar
Nahuel Toledo
Por Nahuel Toledo Hace 9 Hs

La intención de La Libertad Avanza (LLA) de desembarcar en el recinto del Senado el próximo 11 de febrero puso fin a la pasividad estival del Congreso. El oficialismo busca darle media sanción a la Reforma Laboral, un proyecto que se ha convertido en el epicentro de una convulsionada actividad política. Este cronograma ajustado ha obligado a acelerar los encuentros, llamados y negociaciones cruzadas entre referentes parlamentarios y sectores sindicales que siguen de cerca el debate.

En este escenario, la figura de Patricia Bullrich, presidenta del bloque libertario en la Cámara alta, emerge como la pieza clave de la ingeniería política oficialista. Ayer, resultó ser una jornada fundamental para sus aspiraciones, al lograr garantizarse el acompañamiento del radicalismo. Dentro de la bancada de la UCR, las promesas fueron contundentes: aseguraron asistencia perfecta para la sesión del 11, lo que otorga un respiro estratégico al Gobierno en su búsqueda de la mayoría.

El rol del partido centenario, presidido en el Senado por el correntino Eduardo Vischi, es determinante para las cuentas del oficialismo. Su espacio aporta diez votos trascendentales que se suman a los 21 senadores que Bullrich comanda en el interbloque de LLA. Con estas adhesiones, el oficialismo comienza a ver más cerca el número mágico de 37 votos, el piso necesario para obtener la luz verde y avanzar con la reforma.

Sin embargo, el camino hacia la mayoría no depende solo de los radicales. Bullrich necesita blindar el apoyo de los tres senadores del PRO y seducir a los legisladores de bloques provinciales. Estos últimos representan el factor más volátil de la ecuación, ya que sus decisiones suelen estar atadas a los mandatos de sus respectivos gobernadores, quienes negocian sus propios intereses con el Poder Ejecutivo.

Los puntos de fricción en el debate técnico son variados y sensibles. Mientras los gobernadores presionan para que no se proceda a la baja del impuesto a las Ganancias, en el plano estrictamente laboral se discute la ultraactividad de los convenios y la obligatoriedad de la cuota sindical. Asimismo, se debate si se restituye el punto porcentual de aportes que el proyecto original eliminaba, situando la contribución en el 4%, un tema que mantiene en alerta a las estructuras gremiales.

Cautela

Por el lado del peronismo, el clima es de una cautela que llama la atención. Tras un período de relativo silencio, el bloque comenzará a definir hoy su cronograma interno de reuniones. El desafío para el interbloque peronista radica en unificar una postura entre aquellos legisladores alineados con gobernadores propios, los que representan a provincias opositoras y los legisladores “sueltos”, cuya disciplina partidaria es puesta a prueba.

Mientras el Senado se enfoca en lo laboral, en la Cámara de Diputados el panorama luce más difuso. El oficialismo maneja el 25 de febrero como fecha tentativa para tratar la baja en la edad de imputabilidad, pero la falta de un proyecto de ley formalizado complica las previsiones.

En paralelo, existen otros temas de alta intensidad que compiten por espacio en la agenda. Entre ellos destaca la modificación de la Ley de Glaciares, un asunto que interesa especialmente a las provincias mineras por las millonarias inversiones en juego. También guardan turno el acuerdo Mercosur-Unión Europea y el pliego de Fernando Iglesias como embajador, temas que exigen un complejo armado de comisiones donde oficialistas y aliados pujan por el protagonismo.

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