Por cada $ 100 que recibe la AFIP, Tucumán se queda con el 33%
Las asimetrías entre lo que reciben los gobernadores por coparticipación y lo que se queda la Nación es cada vez mayor. La concentración del manejo de los recursos le permite al Gobierno nacional sostener el liderazgo político. Los expertos consideran que se perdió la oportunidad para discutir un nuevo régimen coparticipable.
07 Junio 2009 Seguir en 
El poder financiero sustenta el liderazgo político. Esa es la realidad atribuible no sólo a la gestión del matrimonio Kirchner. Tiende fundados antecedentes en la historia institucional y fiscal de la Argentina. La coparticipación federal de impuestos fue acordada en 1988 como una necesidad de repartir la recaudación de una manera más equitativa. Dos décadas después, el régimen favoreció más a la administración nacional que a las 23 provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El surgimiento de impuestos que, en principio fueron considerados de emergencia o provisorios y que, con el tiempo, se constituyeron en una carga adicional para los contribuyentes distorsionaron el esquema de reparto. Así, la coparticipación es cada vez menos federal, en un esquema donde las provincias se quedan sólo con $ 33 por cada $ 100 que recauda cada mes la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En esta línea, Tucumán recibe el 33% de lo que recauda la Nación. El Gobierno nacional ni siquiera respeta la cláusula constitucional que garantiza que el 34% de la recaudación debe ser redistribuidas a las provincias. Ese incumplimiento significó que la Nación no coparticipara cerca de $ 18.157 millones en los últimos seis años, según los cálculos de la consultora Economía & Regiones, sobre la base de los datos de la Secretaría de Hacienda de la Nación. Esa cifra representa casi tres veces y media el monto que Tucumán registra como deuda pública. O podría financiar, durante dos años, un plan de obras públicas con estricto sentido federal.
La clave del plan
“Las distorsiones en el esquema de coparticipación se evidenciaron con más fuerza a través de los recursos que el Estado Nacional se queda por el comercio exterior (ahora redistribuido sólo en un 30%) y del impuesto al Cheque, entre otros. “No hay vías de equidad en la distribución. Si se analiza desde el punto de vista político, la coparticipación representa un régimen de dominio económico del poder central por sobre las provincias”, analiza Guillermo Giussi, economista de Economía & Regiones. En otras palabras, al perder autonomía financiera, los gobernadores quedan expuestos a los designios del Gobierno nacional, que puede llegar a ejercer un mayor control y manejo de los fondos. “El paradigma de esa situación lo constituye Buenos Aires, dice a LA GACETA Giussi. El distrito, hoy gobernado por Daniel Scioli, ha resignado casi siete puntos de su índice de coparticipación, cuando se creó el fondo del conurbano que redistribuyó excedentes al resto de las provincias. En ese esquema, al ser la jurisdicción con mayor migración de habitantes del país, Buenos Aires se aseguraba un piso de $ 650 millones; el resto se repartía. “En ese entonces, el fondo se constituía con el 10% del impuesto a las Ganancias. Si hoy se hiciera nuevamente el cálculo, esa suma estaría en el orden de los $ 5.000 millones”, detalla el economista. Si Buenos Aires decidiera reclamar esos recursos, se generaría una fuerte discusión política en la Argentina, porque ninguna provincia estaría dispuesta a ceder los fondos que hoy recibe por los excedentes. Mucho menos retocar los índices en la distribución secundaria de la coparticipación.
Lo ideal, según Giussi, hubiera sido que la Nación y las provincias hubieran discutido el nuevo régimen de coparticipación en 2006, cuando el escenario político era distinto del actual, cuando había excedentes fiscales y no había tantos compromisos por los vencimientos de la deuda pública.“Hoy hablar de un nuevo régimen coparticipable es pura utopía”, puntualiza el economista.
El escenario fiscal futuro está lleno de complicaciones. Es posible que los gobernadores reciban menos fondos coparticipables por efecto de la crisis global.
“El bajo crecimiento de la recaudación nacional ratifica la fuerte desaceleración que se ha verificado en las transferencias automáticas desde el inicio de la crisis económica local. En efecto, analizando la evolución para los últimos seis meses, se observa un crecimiento promedio del 10,5%, en los que los distritos del NOA y del NEA resultaron ser los más favorecidos”, señala un informe elaborado por la consultora que dirige Rogelio Frigerio.
Las que recibieron cada vez más
Si se analizan las transferencias por provincia, se observa que Santa Cruz, gobernada por el ultrakirchnerista Daniel Peralta, presenta el mayor crecimiento, con un incremento de un 10,8% con respecto al primer cuatrimestre de 2008. El monto asignado fue de $ 356 millones, y la provincia patagónica participa con el 1,63% del total. También se destaca el aumento de los fondos transferidos de la Nación hacia Formosa y hacia Río Negro: ambas provincias registraron un aumento de un 10%.
Las menos beneficiadas
Entre las provincias con menores crecimientos de las transferencias nacionales está Buenos Aires y Chubut, que gobierna el ex kirchnerista Mario Das Neves, cuyos ingresos suben por debajo del promedio nacional, al 8,7%. En el caso de Buenos Aires hay una pérdida de participación en el monto coparticipado, de un 22,4% a un 22,2% del total en el primer cuatrimestre del año. Esta caída preocupa, ya que se espera que el déficit de la provincia en 2009 se acerque a los $7.000 millones.
Buen desempeño recaudador
Tucumán, la provincia que gobierna José Alperovich, mostró un buen desempeño recaudador en el trimestre, con un crecimiento del 20%. También se destacaron Chaco, con un alza de un 15,1%; y San Juan, cuyos ingresos tributarios subieron un 14,9%. La recaudación de las provincias tuvo una mejor performance que la nacional en el primer trimestre. En el mismo período, los ingresos nacionales crecieron 16,3%, pero descontando seguridad social el crecimiento es de sólo un 5%.
El surgimiento de impuestos que, en principio fueron considerados de emergencia o provisorios y que, con el tiempo, se constituyeron en una carga adicional para los contribuyentes distorsionaron el esquema de reparto. Así, la coparticipación es cada vez menos federal, en un esquema donde las provincias se quedan sólo con $ 33 por cada $ 100 que recauda cada mes la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En esta línea, Tucumán recibe el 33% de lo que recauda la Nación. El Gobierno nacional ni siquiera respeta la cláusula constitucional que garantiza que el 34% de la recaudación debe ser redistribuidas a las provincias. Ese incumplimiento significó que la Nación no coparticipara cerca de $ 18.157 millones en los últimos seis años, según los cálculos de la consultora Economía & Regiones, sobre la base de los datos de la Secretaría de Hacienda de la Nación. Esa cifra representa casi tres veces y media el monto que Tucumán registra como deuda pública. O podría financiar, durante dos años, un plan de obras públicas con estricto sentido federal.
La clave del plan
“Las distorsiones en el esquema de coparticipación se evidenciaron con más fuerza a través de los recursos que el Estado Nacional se queda por el comercio exterior (ahora redistribuido sólo en un 30%) y del impuesto al Cheque, entre otros. “No hay vías de equidad en la distribución. Si se analiza desde el punto de vista político, la coparticipación representa un régimen de dominio económico del poder central por sobre las provincias”, analiza Guillermo Giussi, economista de Economía & Regiones. En otras palabras, al perder autonomía financiera, los gobernadores quedan expuestos a los designios del Gobierno nacional, que puede llegar a ejercer un mayor control y manejo de los fondos. “El paradigma de esa situación lo constituye Buenos Aires, dice a LA GACETA Giussi. El distrito, hoy gobernado por Daniel Scioli, ha resignado casi siete puntos de su índice de coparticipación, cuando se creó el fondo del conurbano que redistribuyó excedentes al resto de las provincias. En ese esquema, al ser la jurisdicción con mayor migración de habitantes del país, Buenos Aires se aseguraba un piso de $ 650 millones; el resto se repartía. “En ese entonces, el fondo se constituía con el 10% del impuesto a las Ganancias. Si hoy se hiciera nuevamente el cálculo, esa suma estaría en el orden de los $ 5.000 millones”, detalla el economista. Si Buenos Aires decidiera reclamar esos recursos, se generaría una fuerte discusión política en la Argentina, porque ninguna provincia estaría dispuesta a ceder los fondos que hoy recibe por los excedentes. Mucho menos retocar los índices en la distribución secundaria de la coparticipación.
Lo ideal, según Giussi, hubiera sido que la Nación y las provincias hubieran discutido el nuevo régimen de coparticipación en 2006, cuando el escenario político era distinto del actual, cuando había excedentes fiscales y no había tantos compromisos por los vencimientos de la deuda pública.“Hoy hablar de un nuevo régimen coparticipable es pura utopía”, puntualiza el economista.
El escenario fiscal futuro está lleno de complicaciones. Es posible que los gobernadores reciban menos fondos coparticipables por efecto de la crisis global.
“El bajo crecimiento de la recaudación nacional ratifica la fuerte desaceleración que se ha verificado en las transferencias automáticas desde el inicio de la crisis económica local. En efecto, analizando la evolución para los últimos seis meses, se observa un crecimiento promedio del 10,5%, en los que los distritos del NOA y del NEA resultaron ser los más favorecidos”, señala un informe elaborado por la consultora que dirige Rogelio Frigerio.
Las que recibieron cada vez más
Si se analizan las transferencias por provincia, se observa que Santa Cruz, gobernada por el ultrakirchnerista Daniel Peralta, presenta el mayor crecimiento, con un incremento de un 10,8% con respecto al primer cuatrimestre de 2008. El monto asignado fue de $ 356 millones, y la provincia patagónica participa con el 1,63% del total. También se destaca el aumento de los fondos transferidos de la Nación hacia Formosa y hacia Río Negro: ambas provincias registraron un aumento de un 10%.
Las menos beneficiadas
Entre las provincias con menores crecimientos de las transferencias nacionales está Buenos Aires y Chubut, que gobierna el ex kirchnerista Mario Das Neves, cuyos ingresos suben por debajo del promedio nacional, al 8,7%. En el caso de Buenos Aires hay una pérdida de participación en el monto coparticipado, de un 22,4% a un 22,2% del total en el primer cuatrimestre del año. Esta caída preocupa, ya que se espera que el déficit de la provincia en 2009 se acerque a los $7.000 millones.
Buen desempeño recaudador
Tucumán, la provincia que gobierna José Alperovich, mostró un buen desempeño recaudador en el trimestre, con un crecimiento del 20%. También se destacaron Chaco, con un alza de un 15,1%; y San Juan, cuyos ingresos tributarios subieron un 14,9%. La recaudación de las provincias tuvo una mejor performance que la nacional en el primer trimestre. En el mismo período, los ingresos nacionales crecieron 16,3%, pero descontando seguridad social el crecimiento es de sólo un 5%.










