“Aún siento amor por ella”

Lucas González dijo que pretendía formar una familia con Chaila.

IMPAVIDO. Lucas González se mostró tranquilo cuando le tocó declarar.
IMPAVIDO. Lucas González se mostró tranquilo cuando le tocó declarar.
06 Mayo 2009

A las 17.17 ingresó a la sala de juicio, flanqueado por cuatro policías. Llevaba las manos esposadas. Dijo buenas tardes y se sentó al lado de sus abogados, Roberto Flores y Horacio Guerineau. Vestido con pantalón y zapatillas negras, medias rojas, remera blanca y un saco marrón con rayas claras verticales, González pasó las horas entre el aburrimiento y las quejas por lo que estaba escuchando. En algunos pasajes del juicio cabeceó y ahogó algún bostezo. Pero a la hora de declarar no dudó: “yo la amé, y la amo. Jamás dejé de pensar en ella y lo único que impidió que yo me suicidara cuando me enteré de que había muerto fue el destino. Quiero que todos sepan del amor que yo siento por ella hasta el día de hoy”.
A cada pregunta de la jueza Ana Lía Castillo de Ayusa respondió con un “sí, mi señoría”, y despertó sonrisas cuando, luego de un estornudo de la camarista, lanzó el clásico “salud”. A esta altura, ya se habían escuchado algunos de los mensajes de texto que se habían recuperado del celular de María Fernanda Chaila. “Yo soy tu rey y vos mi reinado que me da felicidad”, decía uno. Pero en otro, se reflejaba la otra cara del imputado: “si no volvés conmigo te voy a matar a vos, a tu mamá, a tu hermano, le voy a prender fuego a tu casa, no se va a salvar nada”.
González afirmó que él había vuelto a Tucumán desde Córdoba a pedido de Chaila. “Ese 29 de mayo nos encontramos debajo de su trabajo. Ella subió al auto y estaba histérica. Su mamá se oponía a que ella siguiera conmigo. Nosotros pretendíamos formar una familia”, dijo.
El “gardelito” aseguró que su ex novia, en medio del ataque de nervios, lo arañó, y que entonces él le dio una bofetada. A partir de ese momento se desencadenaron los hechos. María Fernanda bajó del auto y se dirigió a su trabajo. El la siguió y en la escalera discutieron. “Un tipo se me tiró encima. Y yo creí que querían matarme. Entonces saqué el arma y ahí se produjo el disparo. Cuando vi a Fernanda en el piso quedé en shock y me escapé”, relató. González indicó que él estaba amenazado de muerte aunque dijo que, “por el momento”, no iba a informar de parte de quién. También indicó que no sabía nada de armas y que había sido la misma Chaila quien le había entregado la pistola para que él se defendiera. González dijo que Mary Ahumada sabía desde el principio de su relación. Y no supo explicar por qué después la mujer lo rechazaba. “Debe ser porque supo que yo era ‘gardelito’”, indicó. “Ella fue y será el amor de mi vida. Desde que ella falleció yo no estuve con ninguna otra mujer. No quise matarla, y voy a vivir con ese dolor el resto de mi vida”, afirmó. Luego se mantuvo en silencio. Y cuando Ahumada, en medio del juicio, le preguntó por qué había matado a María Fernanda, sólo balbuceó. Se le habían terminado las palabras.

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