04 Julio 2008 Seguir en 
PARIS.- Ingrid Betancourt admitió ayer que no sabe qué hará en el futuro, durante una entrevista al canal de televisión France 2. “Me había programado para cuatro años más en la selva. Esta libertad ha llegado de golpe. Todavía estoy anestesiada por el shock y me cuesta reflexionar por mí misma”, confesó la ex candidata ecologista a la presidencia de Colombia, secuestrada en febrero de 2002 mientras hacía campaña proselitista. “Lo ideal para mí sería tener el don de la ubicuidad, y estar al mismo tiempo en Colombia y en Francia”, señaló antes de subrayar que tomará sus decisiones en función de lo que necesiten sus hijos.
Como a un perro
Asimismo, Betancourt reiteró su compromiso absoluto en la lucha por los rehenes que siguen en la selva en manos de las FARC. Interrogada sobre las condiciones de detención, la ex rehén aseguró que fue tratada como a un perro. “Ni siquiera era un tratamiento para un animal”, afirmó, antes de sentenciar que sólo había crueldad, arbitrariedad y maldad en sus captores. También contó que durante su cautiverio tenía espasmos de odio contra sus secuestradores. “Pero me decía que una vez libre, yo quería estar libre de todo, y en especial del odio”, explicó y dijo que esperaba que las FARC fueran a rectificar su política. “Es una organización que ya no representa nada en Colombia, que ya no tiene nada de respetable”, afirmó.
Al hablar del deterioro de su salud durante el cautiverio, Ingrid indicó que había pensado en que una buena salida era morir. “La muerte llega muy, muy rápido, en la selva”, precisó. Interrogada sobre su actual estado de salud, respondió: “estoy en plena forma; en la libertad no existe el cansancio”. Ahora se irá con sus hijos. ‘Quiero estar sola con ellos y simplemente encontrarme en familia en la mayor felicidad”, concluyó. (AFP-NA)
Como a un perro
Asimismo, Betancourt reiteró su compromiso absoluto en la lucha por los rehenes que siguen en la selva en manos de las FARC. Interrogada sobre las condiciones de detención, la ex rehén aseguró que fue tratada como a un perro. “Ni siquiera era un tratamiento para un animal”, afirmó, antes de sentenciar que sólo había crueldad, arbitrariedad y maldad en sus captores. También contó que durante su cautiverio tenía espasmos de odio contra sus secuestradores. “Pero me decía que una vez libre, yo quería estar libre de todo, y en especial del odio”, explicó y dijo que esperaba que las FARC fueran a rectificar su política. “Es una organización que ya no representa nada en Colombia, que ya no tiene nada de respetable”, afirmó.
Al hablar del deterioro de su salud durante el cautiverio, Ingrid indicó que había pensado en que una buena salida era morir. “La muerte llega muy, muy rápido, en la selva”, precisó. Interrogada sobre su actual estado de salud, respondió: “estoy en plena forma; en la libertad no existe el cansancio”. Ahora se irá con sus hijos. ‘Quiero estar sola con ellos y simplemente encontrarme en familia en la mayor felicidad”, concluyó. (AFP-NA)









