He-Man surgió por una frustración. En 1976, la fábrica de juguetes Mattel quería producir los muñecos de “Star Wars”, pero el pedido de un pago por adelantado de U$S750.000 hizo fracasar la operación comercial. Tras varios lanzamientos fallidos de distintos superhéroes, a comienzos de los 80 logró el éxito con un protagonista hipermusculoso, armado con espadas y con el cuerpo articulado.
El personaje fue creado por Mark Taylor en una mezcla de un hombre de Cromagnon y vikingo, y cuyo nombre original era ToraK. El paso de los dibujos infantiles iniciáticos al plástico fue gracias a Roger Sweet, quien lo bautizó con su nombre definitivo y presentó tres versiones diferentes para que se defina: un soldado raso, un astronauta y un luchador de una tribu bárbara, que fue el elegido.
El paso de los anaqueles a la pantalla lo presentó con la decisión de hacer el bien y con una fuerza descomunal, según mostró en los programas de televisión de hace cuatro décadas y media. La serie “He-Man y los Amos del Universo” sirvió para potenciar velozmente las ventas de los juguetes, pero fue un éxito en sí misma, con nueve millones de espectadores sólo en su primer año en Estados Unidos; luego fue exportada a casi 40 países, incluyendo la Argentina. En 1985, “He-Man y She-Ra: El secreto de la espada” (con su hermana gemela) fue el desembarco en las salas de cine. Desde entonces, una treintena de filmes conformaron una atractiva sucesión de distintos aspectos de la historia, en su gran mayoría animada. La principal excepción con actores de carne y hueso fue en 1987, con “Los amos del universo”, protagonizada por Dolph Lundgren y Frank Langella, seguida de “Los amos del universo: la fuente de la vida”, con Lee Wilson, Darwin Miller y Jared Minton en el elenco de 2014. Antes y después, se privilegiaron los dibujos.
Desafío especial
Hoy, una nueva producción llega para relanzar su historia vía Amazon MGM Studios y bautizada simplemente como “Amos del Universo”, en formato live action. La película está dirigida por Travis Knight, sobre un libreto de Chris Butler. En sí mismo, es un desafío especial porque en sus 40 años ha generado una impactante grilla de personajes, expandidos en diversos enfoques y lecturas. El propósito es unir a los que disfrutaron de lo que se conoció en los 80 (el actor tucumano Benjamín Tannuré Godward lo cita disfrazado como He-Man, en su show “Llena tu cabeza de humor”), con los que recién se están asomando a sus relatos.
Nicholas Galitzine es el príncipe Adam y su alter ego, He-Man, quien regresa a su planeta natal Eternia para salvarlo de las fuerzas malvadas de su tío y archienemigo Skeletor, interpretado por Jared Leto. Los otros (y numerosos) personajes míticos de la saga están a cargo de Camila Mendes, Alison Brie, Idris Elba, Morena Baccarin, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Sasheer Zamata, James Purefoy y Charlotte Riley.
Para arrancar, el argumento se remonta a cuando Adam Glenn tenía 10 años y se estrella en el planeta Tierra, el hogar de su madre y enviado por ella para salvarse de un feroz ataque en su reino. En el accidentado viaje, se separa de la Espada de Poder de su antepasado, el rey D’Vann Grayskull, clave para lograr convertirse en el superhéroe. Dos décadas después, la recupera y asume el manto de He-Man, comprometido en luchar contra sus sangrientos rivales, sin perder su costado humano. Para vencer las dudas y superar los desafíos y las amenazas, debe aceptar su destino como el hombre más poderoso del universo; pero ni así será suficiente, por lo que deberá unir fuerzas con Teela y Man-At-Arms.
La trama se impulsa a fuerza de grandes escenas de combate matizadas por un humor siempre presente como contraparte, para aliviar lo que se narra y acercarlo a los más jóvenes. La lucha final entre el bueno y el malo corona una realización con ritmo indiscutible, con el agregado de dos poscréditos que hacen que se espere hasta que las luces de las salas se enciendan para no perder ni un segundo de la diversión prometida.
“¡Por el poder de Grayskull! ¡Yo tengo el poder!” es el grito que marcó una generación y caracteriza a He-Man; evocarlo debería alcanzar para convocar a los fanáticos más veteranos a las salas, como es la apuesta de los productores, pero no se sabe si también será suficiente para atraer a nuevo público adolescente.








