La noticia causó euforia en Miami y cautela en La Habana

Opositores al régimen opinan que la situación amerita estar sereno, pero en EEUU festejaron y bailaron hasta la madrugada. La magnitud de las aglomeraciones obligó al cierre de varias calles céntricas.

A LA ESPERA. Los cubanos en La Habana tomaron con calma las noticias.  AFP
A LA ESPERA. Los cubanos en La Habana tomaron con calma las noticias. AFP
02 Agosto 2006
La Habana/EEUU.- La oposición cubana, en contraposición con el exilio en Miami y contrariamente a lo que muchos analistas suponían, se mostró ayer cautelosa ante la enfermedad de Fidel Castro, que delegó el poder en su hermano Raúl Castro por primera vez en 47 años.
“La sucesión acaba de correr la cortina y creo que se abre la oportunidad para que serenamente se estrene un nuevo liderazgo hacia las reformas necesarias”, señaló el historiador Manuel Cuesta Morúa, del socialdemócrata Arco Opositor.
Según Laura Pollán, una de las líderes de Damas de Blanco -la agrupación que reúne a esposas de presos políticos-, la situación generada amerita obrar con cautela. “Tenemos que esperar. Sabemos que Raúl Castro es un hombre que mostró querer cierta apertura en cuanto a lo económico, como lo demostró en el ‘período especial’ (tras el desplome soviético), pero en lo político es de la misma escuela; entonces, hay que esperar”, apuntó.
La oposición al gobierno de Castro es ilegal para La Habana, que, sin distinción, la considera contrarrevolucionaria y mercenaria al servicio de los intereses de EEUU.
Según Oscar Espinosa, economista independiente encarcelado en 2003 junto con otros 74 opositores, y excarcelado por razones de salud, el panorama es preocupante. “Es un momento de encrucijada histórica para la sociedad cubana. Debe ser un momento de reflexión  y se refuerza la tesis de la necesidad de la reconciliación nacional, de un compromiso de todos los cubanos hacia el futuro”, aseguró.

Contraste
La mesura en las opiniones en Cuba contrastó con lo vivido en Miami, EEUU, donde los exiliados cubanos festejaron el lunes hasta altas horas de la madrugada la noticia sobre la enfermedad de Fidel. Y continuaron ayer, especialmente en el barrio conocido como “La Pequeña Habana”.
Gritos de libertad, bailes al ritmo de golpes de cacerolas, bocinazos de autos y cánticos en contra del régimen castrista dominaron las calles del sur de la Florida. “Lo que sucede lo llevo soñando desde que empecé a luchar contra Castro”, señaló Jesús Roque (63 años), de la Fundación Cívica Martiana. “Tuve que tomar agua, porque me dio un dolor en el corazón. Tal vez sea cierto que uno se pueda morir de alegría”, agregó, exaltado.
Un grupo de jóvenes desfiló ante las cámaras de televisión estadounidense disfrazados de balseros, mientras Nardo Fiallo y dos amigos plantaban una mesa de dominó en medio de la Calle Ocho. “Fidel se murió, le salió el doble nueve”, aseguró Fiallo. La magnitud de las aglomeraciones obligó al cierre de varias calles céntricas.
La situación obligó a la alcaldía de Miami-Dade a activar en nivel 2 de su centro de emergencias, ante la posibilidad de ponerse a pleno funcionamiento si el anuncio del lunes se transforma en la noticia del fallecimiento de Fidel Castro.
“Esto es sólo una muestra de lo que pasará el día que muera ese señor”, anticipó la comisionada de Miami-Dade, Rebeca Sosa. (DPA-Reuter-Télam)