02 Agosto 2006 Seguir en 
LA HABANA.- El gobierno cubano calmó ayer a la población al asegurar que el convaleciente presidente Fidel Castro está lejos del fin de sus días, mientras los cubanos se mostraban preocupados luego de que el mandatario cedió el poder por primera vez en 47 años.
Castro, que cumplirá 80 años el 13 de agosto, anunció el lunes, a través de un comunicado, que transfería temporalmente el poder a su hermano Raúl, para recuperarse de una compleja operación con la que buscaron frenarle una hemorragia intestinal.
“El líder cubano peleará siempre hasta el último instante. Pero ese último instante está bien lejos”, aseguró el líder del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, uno de los hombres más cercanos a Castro.
Alarcón, miembro del Consejo de Estado y del Buró Político del gobernante Partido Comunista, es el principal asesor de Castro en la política hacia Estados Unidos. “Sigue siendo el Fidel Castro de siempre y tiene la absoluta confianza de todos los cubanos”, agregó.
Tanto el diario oficial “Granma” como el informativo de la televisión estatal releyeron ayer la carta del líder cubano, sin aportar nuevos elementos sobre su salud. Todas las miradas están ahora sobre Raúl Castro, de 75 años, el general de mayor rango del ejército cubano, percibido por los cubanos como un hombre menos carismático, pero más pragmático que su hermano. Se dice que es el organizador del tándem Castro y que fue el cerebro tras la tímida apertura económica de comienzos de la década de 1990.
Las únicas noticias sobre la salud de Fidel llegaron de Caracas, donde el gobierno del presidente Hugo Chávez, el principal aliado de Castro, dijo que la salud del presidente cubano “avanzaba positivamente”.
Pero, según los médicos, para un hombre de casi 80 años cualquier operación intestinal es delicada, aunque la falta de información respecto de qué dolencia se trata impide realizar un diagnóstico. Pese a la incertidumbre, La Habana despertó en calma. “Es un día normal, aunque estamos preocupados por él; sabemos que no habrá sobresaltos. La vida sigue”, dijo Miguel, un ingeniero jubilado de 62 años, en el barrio de Marianao.
En Cuba, el 70% de la población no conoció a otro gobernante que no haya sido Castro, que ejerce un rol casi paternal ocupándose de cada detalle de la vida cotidiana, desde el rumbo de la política internacional hasta el uso de los electrodomésticos. (Reuter-AFP)
Castro, que cumplirá 80 años el 13 de agosto, anunció el lunes, a través de un comunicado, que transfería temporalmente el poder a su hermano Raúl, para recuperarse de una compleja operación con la que buscaron frenarle una hemorragia intestinal.
“El líder cubano peleará siempre hasta el último instante. Pero ese último instante está bien lejos”, aseguró el líder del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, uno de los hombres más cercanos a Castro.
Alarcón, miembro del Consejo de Estado y del Buró Político del gobernante Partido Comunista, es el principal asesor de Castro en la política hacia Estados Unidos. “Sigue siendo el Fidel Castro de siempre y tiene la absoluta confianza de todos los cubanos”, agregó.
Tanto el diario oficial “Granma” como el informativo de la televisión estatal releyeron ayer la carta del líder cubano, sin aportar nuevos elementos sobre su salud. Todas las miradas están ahora sobre Raúl Castro, de 75 años, el general de mayor rango del ejército cubano, percibido por los cubanos como un hombre menos carismático, pero más pragmático que su hermano. Se dice que es el organizador del tándem Castro y que fue el cerebro tras la tímida apertura económica de comienzos de la década de 1990.
Las únicas noticias sobre la salud de Fidel llegaron de Caracas, donde el gobierno del presidente Hugo Chávez, el principal aliado de Castro, dijo que la salud del presidente cubano “avanzaba positivamente”.
Pero, según los médicos, para un hombre de casi 80 años cualquier operación intestinal es delicada, aunque la falta de información respecto de qué dolencia se trata impide realizar un diagnóstico. Pese a la incertidumbre, La Habana despertó en calma. “Es un día normal, aunque estamos preocupados por él; sabemos que no habrá sobresaltos. La vida sigue”, dijo Miguel, un ingeniero jubilado de 62 años, en el barrio de Marianao.
En Cuba, el 70% de la población no conoció a otro gobernante que no haya sido Castro, que ejerce un rol casi paternal ocupándose de cada detalle de la vida cotidiana, desde el rumbo de la política internacional hasta el uso de los electrodomésticos. (Reuter-AFP)









