02 Agosto 2006 Seguir en 
LA HABANA.- Raúl Castro, de 75 años, podría ser demasiado viejo para suceder definitivamente a su hermano Fidel. Siempre a la sombra del gobernante cubano y alejado de las cámaras de televisión, Raúl es el Castro menos conocido. Sin embargo, es el hombre que, según la Constitución de Cuba, debe reemplazar a su hermano en caso de ausencia, enfermedad o muerte. Carece del carisma de su hermano mayor, pero tiene gran influencia en las Fuerzas Armadas, factor que puede resultar decisivo en cualquier transición política sin la presencia del comandante que gobernó la isla 47 años. Raúl ocupa los cargos de vicepresidente del Consejo de Ministros, primer vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, vicesecretario del Politburó y del Comité General del Partido Comunista de Cuba (PCC), y máximo General de las FFAA.
"El 90% de mi tiempo está dedicado al partido, y la mayoría de mis actividades no son publicables. Es por eso que no salgo en la prensa", explicó. Pero el perfil de Raúl comenzó a subir en los últimos meses. En junio, dijo en un discurso que el único heredero de Fidel será el Partido. Los historiadores coinciden en que Raúl, a diferencia de Fidel, desde su juventud fue un marxista convencido y hay quienes sostienen que su opinión gravitó para que la Revolución, que tomó el poder en 1959, asumiera el camino del socialismo.
Los analistas dicen que, sea cual sea el papel que le toque en la Cuba post Fidel, la presencia de Raúl será crucial. Unos lo ven como continuador de la línea política de su hermano; otros, como un potencial reformista, y también como el articulador de la transición.
Fue coprotagonista de las grandes batallas de Fidel: participó en 1953 en el fallido asalto al cuartel de Moncada en Santiago de Cuba, pasó 22 meses preso con él en la Isla de Pinos, se exiliaron juntos en México y regresaron a Cuba en la expedición Granma en1956, para emprender la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra. Allí conoció a quien luego sería su esposa, la guerrillera Vilma Espín, quien hoy dirige la organización de la mujeres comunistas cubanas.
A Raúl se le atribuye la creación de consignas que expresan la lealtad a su hermano, como: "¡Fidel, para atrás, ni para tomar impulso!". (Reuter-AFP)
"El 90% de mi tiempo está dedicado al partido, y la mayoría de mis actividades no son publicables. Es por eso que no salgo en la prensa", explicó. Pero el perfil de Raúl comenzó a subir en los últimos meses. En junio, dijo en un discurso que el único heredero de Fidel será el Partido. Los historiadores coinciden en que Raúl, a diferencia de Fidel, desde su juventud fue un marxista convencido y hay quienes sostienen que su opinión gravitó para que la Revolución, que tomó el poder en 1959, asumiera el camino del socialismo.
Los analistas dicen que, sea cual sea el papel que le toque en la Cuba post Fidel, la presencia de Raúl será crucial. Unos lo ven como continuador de la línea política de su hermano; otros, como un potencial reformista, y también como el articulador de la transición.
Fue coprotagonista de las grandes batallas de Fidel: participó en 1953 en el fallido asalto al cuartel de Moncada en Santiago de Cuba, pasó 22 meses preso con él en la Isla de Pinos, se exiliaron juntos en México y regresaron a Cuba en la expedición Granma en1956, para emprender la guerra de guerrillas en la Sierra Maestra. Allí conoció a quien luego sería su esposa, la guerrillera Vilma Espín, quien hoy dirige la organización de la mujeres comunistas cubanas.
A Raúl se le atribuye la creación de consignas que expresan la lealtad a su hermano, como: "¡Fidel, para atrás, ni para tomar impulso!". (Reuter-AFP)








