Hay desajustes en casi todos los sectores

Empleados que desarrollan la misma tarea pero perciben distintos sueldos, de acuerdo a su condición de "en blanco" o "en negro", y profesionales que reciben una remuneración menor que algunos de sus compañeros de trabajo menos capacitados son los coletazos de la devaluación que aún persisten en la economía argentina.

DISTINTAS REALIDADES. Los trabajadores informales, los privados y los estatales no tuvieron una recomposición salarial uniforme y algunos sectores no llegan a cubrir las necesidades básicas de la Canasta Alimentaria.(LA GACETA)
DISTINTAS REALIDADES. Los trabajadores informales, los privados y los estatales no tuvieron una recomposición salarial uniforme y algunos sectores no llegan a cubrir las necesidades básicas de la Canasta Alimentaria.(LA GACETA)
30 Julio 2006
Juan Carlos es obrero en un ingenio azucarero de la provincia y percibe, mensualmente, un sueldo de bolsillo de $ 1.090. Pedro es su compañero de trabajo. Desarrollan la misma tarea, en la misma fábrica, pero cobra $ 600 al mes.
Federico terminó el secundario. Ingresó a una empresa de servicios y percibe $ 2.100 al mes. En la misma firma trabaja Ezequiel. Se encarga de las finanzas de la firma, es contador y tiene un máster en finanzas y negocios. Cobra $ 1.900 mensuales.
Los ejemplos de desbarajustes salariales y de disparidades en el ingreso de los trabajadores de distintos rubros y de iguales actividades que reciben más o menos dinero de acuerdo a si su condición es "en blanco" o "en negro" abundan en la Argentina. Si bien es un problema que tiene décadas en el país, los especialistas coinciden en que los desajustes de profundizaron en 2002, tras la devaluación. Según un informe de la consultora Economía y Regiones, el único sector del mercado laboral que ha ganado poder adquisitivo en relación a los precios minoristas -en promedio- es el sector privado formal, al haber registrado un aumento que es 15,9% mayor que la inflación.
Los salarios privados informales, que desde 2002 subieron un 37,9%, y los salarios públicos, que se incrementaron un 25,9% en promedio en el mismo período, han crecido menos de la mitad y menos de un tercio, respectivamente, en relación a la inflación acumulada desde la devaluación, que fue del 77%.
Estos datos explican, en alguna medida, el por qué de la dispar evolución que tuvieron los salarios en la Argentina y en Tucumán. Otro punto de análisis, según explica el economista Osvaldo Giordano, es el cambio de precios relativos que impuso la devaluación. Un ejemplo es lo que sucedió con el agro o, más específicamente, con el precio de la soja y de otros commodities: la devaluación del peso favoreció a estos sectores, que crecieron exponencialmente y que, en alguna medida, distribuyeron esos mayores ingresos mejorando los salarios de sus empleados.
Un dato más preocupante de la disparidad salarial es que el 75% de los asalariados pobres trabajan "en negro". "La economía acumula tres años de alto crecimiento, pero modestos avances en la reducción de la pobreza. Buena parte de esta paradoja se explica porque los pobres generan la mayor parte de sus ingresos trabajando en pequeñas empresas que operan en la informalidad. Para los pobres, la devaluación implicó un fuerte aumento en los precios de los bienes que consumen, mientras que sus remuneraciones no son beneficiadas por las políticas laborales tradicionales. El salario real medido por la Canasta Básica Alimentaria, que es la referencia para medir la pobreza, cayó 9% para los trabajadores registrados y 35% para los empleados informales", destaca un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).
En cifras, la inequidad en la distribución del ingreso también son fehacientes: el salario promedio de un trabajador privado registrado en Tucumán es de $ 1.700 y el de un empleado privado "en negro" es de $ 534. Además, el 50% de los trabajadores privados está en el mercado informal.
Según Giordano, otro de los sectores que tendrá que ajustar el ingreso de sus empleados en breve será el estatal provincial. El especialista explicó que muchas provincias aún no otorgaron mejoras que permitan a sus empleados recuperar el poder adquisitivo que perdieron en 2002, algo que sí sucedió con los estatales nacionales. "El problema que se les planteará a las provincias es el de la política fiscal, ya que deberán hacer un esfuerzo extra", explicó. Al parecer, en algunos sectores, las negociaciones salariales continuarán abiertas.

Recuperación salarial importante, pero parcializada
La recuperación económica y la recuperación salarial no marcharon al mismo ritmo en la Argentina. Así lo entiende el economista y presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Osvaldo Giordano, quien destacó que la recomposición del ingreso alcanzó niveles importantes en algunos sectores e ínfimos en otros."El primer punto a analizar es que obviamente se produjo una importante recuperación de salarios tras el 2002, donde hubo una fuerte caída. Pero esta recuperación se dio a velocidades distintas. Lo más notable es que la recuperación de salarios a nivel general fue inferior a la recuperación económica. Sólo los formales se acercaron, pero se recuperaron menos que la actividad económica", explicó el especialista consultado por LA GACETA.
"El otro punto -prosiguió- es la gran diferencia entre los formales y los no registrados. A precios de hoy, el salario registrado está en $ 1.700, que es el mismo nivel que tenían en 2001, prácticamente. Los no registrados, que estaban en $ 670 (a valores de 2001), a mayo recién estaban en $ 534: tienen una caída del orden del 30%. Lo más impactante, por la cantidad de gente involucrada y por la connotación social que tiene, es esta brecha entre el registrado y el no registrado", destacó Giordano. Agregó que, sin contar a los empleados públicos, la mitad de los privados es empleo registrado y la otra mitad no.
"El mercado de trabajo está partido está partido: a uno le fue mucho mejor que al otro. Los no registrados están todavía hoy 20% abajo de los niveles pre-2001, y esto explica por qué hay tanta pobreza todavía en el país. Los salarios estatales están muy dispersos, pero se recuperaron bastante. En promedio, tal vez, se recuperaron más recientemente. Mi sensación es que en el Estado se acercaron ahora a los salarios de los privados", destacó.
Respecto a los desajustes que hay en la remuneración que recibe, por ejemplo, un empleado no calificado y un profesional, que en algunos casos es mayor la del primero que la del segundo, Giordano explicó que en el sector formal esto tiene alguna lógica en función del cambio de precios relativos que impuso la devaluación. "Los salarios del agro fueron los que más crecieron, pero porque el sector tuvo una fuerte mejora en los precios y por eso es lógico que sea una de los sectores de más recuperación. Algo parecido se observa en la construcción, que por otros motivos es un sector de fuerte recuperación, y en la medida que aumenta el nivel de actividad y la rentabilidad esto también se traduce en mayores salarios. Lo mismo pasó en algunas ramas industriales", resaltó.
El economista especificó que, en otros casos, este desbarajuste en las remuneraciones tiene que ver más con la puja gremial. "Con un gremialista como Hugo Moyano, que entra a la Casa Rosada cuando quiere, es mucho más fácil negociar con la patronal mejores sueldos", concluyó.