Las prioridades cambian según el ingreso

Un relevamiento del Indec da muestras claras de la gran brecha que existe en el destino que le da a su dinero el 10% más rico de la población y el 10% más pobre.

11 Junio 2006
La franja más pobre de la población gasta casi un 10% más de sus ingresos en carne vacuna, porcina y menudencias que el sector más rico de la sociedad. A la vez, la franja social de mayor poder adquisitivo destina un 5% más de sus ingresos que los ubicados en la otra punta de la escala social en atención médica y gastos para la salud. Estos datos se desprenden de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) en base a datos de los principales conglomerados urbanos de todo el país.
Las diferencias en el destino que dan a sus ingresos los hogares más pobres y los más ricos son notables: en el rubro alimentos y bebidas, mientras el 10% de los hogares de menores ingresos destina el 53,93% de su dinero para ese fin, el 10% más rico destina sólo el 23,75% a ese rubro. En su estudio, el Indec divide en deciles a los hogares, según su nivel de ingreso. En promedio, los hogares argentinos, destinan el 34% de su dinero mensual en este rubro.
Del subrubro "Bebidas alcohólicas" se desprende que el consumo es parejo en las dos puntas de la escala de ingresos: el 10% más pobre gasta un 1,37% de su sueldo en este concepto y el 10% más rico, el 1,05%.
En los subrubros de "Verduras y legumbres", "Azúcar, dulces, golosinas y cacao", "Huevos" y "Bebidas sin alcohol", la franja más pobre gasta, en promedio, el doble que la más rica. En el rubro "Indumentaria y Calzado", el 10% más rico destina el 6,93% de sus ingresos y el 10% más pobre, el 6,75%. En el subrubro "Indumentaria", el sector de mayores ingresos gasta casi el doble que la sección social de menores recursos y en "Calzados" sucede al revés: el 10% más pobre gasta dos veces más que el 10% más rico en este ítems.
En el rubro "Vivienda", ambas franjas sociales destinan alrededor del 12% de su dinero. Las diferencias se dan en el subrubro "Gastos comunes y reparaciones", donde la franja de mayor ingreso triplica en gasto a la de menores recursos.
En "Equipamiento y funcionamiento", "Atención médica y gastos para la salud" y "Transporte y comunicaciones" la tendencia es clara: el 10% más rico de la población gasta el doble que la porción de la sociedad ubicada en la otra punta de la escala. En total, el porcentaje más pudiente de la sociedad destina el 34,69% de sus ingresos en estos rubros. El 10% más pobre adjudica sólo el 17,10% de su ingreso para cubrir estas necesidades.
En "Educación", la diferencia también es notable, ya que el sector más rico destina tres veces más dinero en este rubro que el 10% más pobre de la sociedad. Este último sector social adjudica el 1,75% de su ingreso a la educación y el 10% más rico, el 4,86%.
Un rubro en el que el gasto es parejo es en el de "Bienes y servicios diversos" (cigarrillos, artículos de tocador, servicios para el cuidado personal y otros biens y servicios diversos): el sector más rico de la población destina el 4,59% de sus ingresos para cubrir estas necesidades y el más pobre el 5,34%.
Del análisis de la Ecuesta Nacional de Gastos de los Hogares del Indec se desprende que la brecha entre ricos y pobres se hace aún más notable en el rubro "Esparcimiento y cultura". El 10% más pobre gasta 3,41 puntos porcentuales de su ingreso en este ítems, mientras que el 10% más rico destina el 12,30% de sus ingresos. En los subrubros que componen este ítems, el sector de mayor ingreso de la sociedad destina: el 5,08% en turismo; el 1,23% en equipos de audio, TV y video; el 2,74% en servicios de esparcimiento y el 1,51% en libros, diarios y revistas. En la punta opuesta de la escala social, el gasto se distribuye de la siguiente manera: el 0,15% en turismo; el 0,68 en equipos de audio, TV y video; el 1,58% en servicios de esparcimiento, y sólo el 0,36% en libros diarios y revistas.
La lectura global de los índices oficiales del Indec muestra que las prioridades de quienes más recursos tienen son muy distintas a la de los de menos ingresos. Esto, no sólo basado en lo que se considera necesidades básicas (como alimentación o salud), sino más bien en rubros relacionados con la calidad de vida de la población.
En ese sentido, las diferencias en el gasto en educación, esparcimiento y salud entre ambas franjas hablan a las claras de cuál es la tendencia que siguen los grupos de diferentes clases sociales a la hora de asignarle un destino a sus ingresos.

Hubo una mejora en los indicadores de confianza
En momentos en que los indicadores de confianza a nivel nacional se encuentran en un sendero prácticamente de estabilización en los últimos tres meses (40,2%, 40,3% y 40,4%, respectivamente), en Tucumán se observó una baja del 1,2% en abril, con una rápida recuperación del 3% en mayo, quedando con un valor final del 41,2%, lo que marca una posición por encima del promedio nacional.
"Esto mostraría que los ajustes han sido producto, casi exclusivamente, de la coyuntura local que volvió a generar un crecimiento de expectativas (mayores perspectivas de empleo e incremento de ingresos pueden interpretarse como anuncios que la sociedad ha incorporado a sus expectativas)", señala Susana Nuti, de la Fundación Mercado. Estas expectativas, sin embargo, se ven acotadas por la percepción de que los aumentos de precios continuarán en los próximos meses. "La pregunta es cómo ha afectado esto al consumo. Los volúmenes nominales de compras de bienes no durables y servicios han variado positivamente en función de la modificación de los precios, pero no han tenido un impacto fuerte en cuanto a su volumen físico", aclara.
Según Nuti, el incremento registrado en la compra de bienes durables ha estado acompañado de una variación negativa en los stocks de ahorro. "La compra de esos bienes ha estado financiada en parte con ahorro de períodos anteriores, y otra porción se ha producido por una suba en la oferta de créditos personales luego de la retracción de principios de año", acotó.