El consumidor tucumano vuelve a exigir calidad

Las mejoras en los ingresos de la población llevaron a que vuelvan las preferencias por las primeras marcas, tras haberse superado la crisis que se desató en 2001.

11 Junio 2006
El consumidor tucumanos sigue siendo un comprador compulsivo, al que le "quema" el dinero en la mano, aseguran con satisfacción comerciantes y supermercadistas de nuestra provincia. Tras la crisis de fines de 2001, que incluyó recesión y una posterior devaluación de la moneda a principios de 2002, los niveles de consumo se recuperaron y la tendencia apunta al alza. Las tarjetas de créditos volvieron a tener amplio protagonismo en las compras diarias de la gente y se observa un retorno de los consumidores hacia los productos de mejor calidad.
Con la crisis, apareció una novedad que se denominó "B brands", marcas nuevas y de precios más bajos que se multiplicaron en los autoservicios y almacenes. Para competir con ellas, las cadenas lanzaron sus marcas propias. Sin embargo, la buena estrella de estas marcas parece haber empezado a desdibujarse. Según ACNielsen, en 2001 y 2002 llegaron a representar el 5% del total de las ventas de los supermercados. En 2005, las marcas propias apenas superaron el 2%. En bebidas, su incidencia es mínima: 0,8%. "Sin dudas hay un retorno de la gente a las primeras marcas; se nota que hubo una recuperación del poder adquisitivo de la población en los últimos años, lo que permite que la población pueda volver a comprar productos tradicionales", remarcó el presidente de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Tucumán, Guillermo Saccomani.
Pablo Boquete, gerente comercial del supermercado Emilio Luque, afirma que hay un recupero del posicionamiento de las primeras marcas, sobre todo en comestibles. "Los consumidores vuelven a buscar calidad", asegura, y pone de manifiesto que la diferencia de precios entre productos de primera calidad y los de calidad intermedia "no es tan significativa".
"El sector medio intenta recuperar los hábitos alimentarios perdidos, buscando nuevamente volver a las primeras marcas e intentando concentrar la compra en aquel centro que le ofrezca la mayor variedad y calidad posible. Comienza a privilegiarse en este segmento los alimentos que no atenten contra la estética corporal", dicen los consultores Julio Chit y Roxana Laks, de Sociología y Mercado.
El fenóneno no es exclusivo de la venta supermercadista. También en indumentaria y en artículos del hogar hay un retorno a las primeras marcas, afirman comerciantes de estos rubros.
Sin embargo, la tendencia favorable del consumo no beneficia de igual forma a toda la sociedad. Según datos que se desprenden de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la franja más pobre de la población gasta casi un 10% más de sus ingresos en carne vacuna, porcina y menudencias que el sector más rico de la sociedad. A la vez, la franja social de mayor poder adquisitivo destina un 5% más de sus ingresos que los ubicados en la otra punta de la escala social en atención médica y gastos para la salud. Las diferencias en el destino que dan a sus ingresos los hogares más pobres y los más ricos son notables: en el rubro alimentos y bebidas, mientras el 10% de los hogares de menores ingresos destina el 53,93% de su dinero para ese fin, el 10% más rico destina sólo el 23,75% a ese rubro. En Tucumán, de acuerdo a información de la Dirección de Estadísticas, una familia tipo (matrimonio y dos hijos), considerada de clase media, necesita ingresos mensuales a $ 1.000 para hacer frente a la canasta. De ese total, el 35,5% es destinado a la compra de alimentos, mientras que el rubro Transporte es el segundo de mayor impacto en el gasto hogareño, con un 17% del total de ingresos.
Pese a que los indicadores de confianza a nivel nacional se encuentran en un sendero prácticamente de estabilización en los últimos tres meses (40,2%, 40,3% y 40,4%, respectivamente), en Tucumán se observó una baja del 1,2% en abril, con una rápida recuperación del 3% en mayo, quedando con un valor final del 41,2%, lo que marca una posición por encima del promedio nacional. "Los volúmenes nominales de compras de bienes no durables y servicios han variado positivamente en función de la modificación de los precios, pero no han tenido un impacto fuerte en cuanto a su volumen físico", destaca Susana Nuti, especialista de la Fundación Mercado.
La tendencia al incremento del consumo entusiasma a los comerciantes y mejora la calidad de vida de los tucumanos.